Ireneo Filaleteo (1645) La Entrada Abierta al Palacio Cerrado del Rey. (14)

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.(14)

CAPÍTULO 19, acápite 13

      DEL PROGRESO DE LA OBRA DURANTE LOS CUARENTA PRIMEROS DÍAS.

 

Dice Filaleteo:

La única dificultad que presentan los libros de los alquimistas sinceros, radica en:

  1. Todos presentan variantes cuando se refieren a un mismo régimen alquímico.
  2. Cuando describen una operación determinada, explican el régimen de otra.
  3. Todo este modo de hacer equivale a una red de estrechas y fuertes mallas, que te envuelven y encierran en las prisiones de la confusión y la ignorancia.
  4. El calor de nuestra Obra debe ser lo más suave posible para la naturaleza, si has entendido correctamente nuestra manera de operar.

 

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Notre Dame de Paris, pórtico del Juicio “La Coccion del compuesto Filosofal”. El régimen de Saturno o el Alquimista que protege el Atanor

ANÁLISIS.

Las dificultades que enumera Ireneo son claras y no requieren de explicaciones.

Igualmente, aparece obvio que tales argucias desorientadoras, confunden al alumno que enfrenta, por primera vez, al Arte Real, sobre todo, como se ha dicho, se le enseña una operación y se le explica el régimen alquímico de otra.

Profundizando estos engorros, debe denunciarse un acto aún más reprensible: El que la mayoría de los textos clásicos de esta naturaleza, omitan exponer el Primer Régimen de Mercurio, comenzando engañosamente su discurso con el Segundo  Régimen de Mercurio. El Régimen de Saturno y, de este modo, continúan presentado los cinco
Regímenes Alquímicos restantes, que son sólo efectos del Primer Régimen de Mercurio.

Al prescindir explicar el Primer Régimen de Mercurio, se priva al estudiante del conocimiento necesario para poder atraer hacia sí el caudal  formidable del Disolvente Universal, para que toque a su Mercurio Menor o Mercurio Interno Coagulado y producir la combustión interna que fundamenta a toda  la Gran Obra.

Sin el debido conocimiento y manejo de este Primer Régimen de Mercurio, o Solve et Coagula, o palabra perdida de los francmasones, no hay alquimia, ni alquimista.

Si no se enseña a ejercitar diariamente el Solve et Coagula, todo estudio y memorización de los procesos alquímicos, quedan reducidos a una colección de conceptos mentales muy ordenados y convincentes, pero reducido sólo bellas e intelectuales frases, carentes de toda vida y efectiva operatividad que hace del ferviente buscador, un hombre sin pies ante una labrada reja metálica, que le impide ingresar a la Rosaleda de los Sabios.

Se suma a lo anterior, la circunstancia de que los autores clásicos, después de concluir sus tratados, los seccionaban en tres o más partes, y ponían, a modo de ejemplo, la primera parte al final, la segunda al principio, y la tercera, al medio.

Debido a lo anterior, este tipo de libros resultan indescifrables para los profanos, que desean  iniciarse por sí mismos en esta disciplina.

El lenguaje que se utiliza en estos textos es muy diferente al lenguaje humano usual. Esta desigualdad era fomentada y atizada por los autores, que no deseaban que este conocimiento sagrado se distribuyera a granel a todos los profanos que manifestaran el deseo de conocerlo, sobre todo si se vivía en un ambiente extremadamente riguroso y arbitrario, que condenaba a muerte a quien fura alquimista o  pareciera serlo.

Sin perjuicio de lo precedente, los Sabios intuían que el explicar el Arte en palabras llanas y no en secretos símbolos rayaba casi en la impiedad.

Estos antiquísimos volúmenes estaban, más bien, destinados a ser intercambiados entre los alquimistas de alto coturno, a fin de comunicarse sus mutuas experiencias.