Ireneo Filaleteo (1645) “La Entrada Abierta al Palacio Cerrado del Rey” 5

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY. (5)

Apiano Leon de Valiente.

Capítulo 19, punto 4.

1. Ireneo Filaleteo nos confiesa que ha decidido hablar ampliamente sobre la existencia de las dos vías, la vía lenta y la vía rápida.

2. Y si bien, al principio de la redacción de esa obra, creyó que debía ocultarlas en el más profundo  de los misterios.

3. Es esto de las dos vías el mayor Sofisma esgrimido por los Adeptos. Vale decir, se hace referencia a ellas con razones o argumentos meramente aparentes para defender o persuadir sobre algo que es falso.

4. “Algunos hablan del oro y la plata vulgar (sol y luna) y dicen verdad, otros niegan la misma cosa,  y dicen verdad. “

5. “Conmovido por un sentimiento de caridad -dice- tenderé la mano a los novicios y a los extraviados en el camino, y a los alquimistas que no ayudan a su congéneres necesitados, los interpelo de envidiosos. Dios me ha desviado de mi decisión de ocultar este conocimiento. ¡Que sea santificado eternamente!”

 ANÁLISIS.

 Filaleteo decide entregar a los jóvenes alquimistas todo el conocimiento del Arte Real, en forma abierta, sin ambages, sin tapujos ni dobleces.

Si bien, en un inicio, dudó de proceder en esa forma y, más bien, se inclinó a sepultar toda esa sabiduría en el más profundo de los silencios.

Así pues, dice que algunos alquimistas hablan de oro y de la plata vulgar, o del sol y la luna de la misma índole, que se hacen presente en el inicio de la Gran Obra.

El sol y la luna son dos naturalezas primitivas, la una mineral (la luna) y el otro metálico (el sol) que son, a la vez los componentes del Caos que, como tal, oprime la materia del hombre o mujer comunes o profanos.

Boda Alquìmica Reina-Luna y el Rey Sol 2La Luna y el Sol, S. Trismosin (Rorschach, Francia 1598)

El sol y la luna constituyen el hito desde donde el neófito inicia su propia Obra. De cierto no hay otra forma de empezar el Ars Regia, todos los
Adeptos, en alguna ocasión debieron encararse con ese sol y esa luna primitivos.

Es esta una vía fastidiosa cuya consecución libera el peso de la propia oscuridad, y quien afirma la veracidad de esto ¡Dice verdad!

Otros alquimistas, niegan la existencia de las dos vías y afirman que no puede fraccionarse la Obra en dos aspectos, permitiendo la existencia sucesiva de una vía larga y de otra corta, sino que todo esto no es más que una sola vía que comienza con el sol y la luna y culmina cuando el alquimista alcanza el nivel de conciencia de un Rebis iluminado o Rebis Rojo, y ellos ¡También dicen verdad!

Reitera Ireneo que, en los albores de su libro, estaba decidido a ocultar este conocimiento de las dos vías, pero que, movido por una sabiduría que le ha comunicado su Ser Interno ha de tender su mano a los jóvenes alquimistas, y agradece al Dios Nominado o Alkahest, el que le haya inspirado a difundir la grandiosidad de esa  sapiencia, y no velarla.