Ireneo Filaleteo (1645): “La Entrada Abierta al Palacio Cerrado del Rey”

 

 

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Reflexiones Menores Sobre

“La Entrada Abierta al Palacio

Cerrado del Rey”

o

“El Libro del Rebis”. 

Apiano Leon de Valiente.

INTRODUCCIÓN.

Cuando se tiene entre las  manos una presea tan excelsa y numinosa como “La Entrada Abierta al Palacio Cerrado de Rey”, su lector debería conocer el lineamiento de las ideas del autor, a fin de concebir globalmente el real contenido de este libro.

Este propósito, el de saber a punto fijo, cual es el tema que se propuso desarrollar Irineo Filaleteo se logra, a mi parecer, con el análisis del título de esta  obra.

El nombre de este libro comienza con la frase:

La Entrada Abierta.

En efecto, el autor, se refiere, en primer término, a la existencia de un paso, de un Ingreso expedito, libre y abierto.

Más, se debe advertir que usualmente esa entrada, en la realidad, permanece transitoriamente cerrada a piedra y lodo, o al menos, pasa inadvertida para quienes cargan una pesada corona de oropel y son constreñidos por una aviesa armadura negra, que les embelesa con el mezquino artificio de la oscuridad, y les fuerza a vivir permanentemente en un estado de engañosa conciencia.

¿Quién es, entonces, aquél que puede advertir ese paso o apertura, y puede transponerlo?

Es el solitario caminante que, después de apurar innúmeros proceso de disolución y putrefacción, permite que su tierra indómita y seca, sea removida y fecundada, a fin que su oro, semilla o mercurio coagulado sea redimido del estiércol que le rodea, por la irradiación del Alkahest.

Las Pruebas que hay que Sufrir y  Vencer para arribar a ese Sagrado Portal.

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El encaminamiento hacia esa apertura, debe transcurrir a través de los Dos Primeros  Grandes Nigredos.

Primer Nigredo:

Es aquél que se manifiesta al unirse el Sol con la Luna, para procrear al Azufre, y el

Segundo Nigredo:

Surge y se manifiesta una vez que comienzan a unirse el Azufre Fuego, con el Mercurio Interno Liberado, para dar a luz al Rebis Blanco.

Sólo tienen paso a ese Palacio del Rey quienes hayan vivido y sobrevivido los dos primeros  grandes nigredos.

Si bien fue fuerte y  remecedora la conmoción del primer gran nigredo, generador de  ventiscas, tornados, tempestades y tsunamis de odio contra sí mismo,  dirigidos a la Enseñanza o  al Instructor, no hay términos capaces de  describir al Segundo Gran Nigredo. En él el discípulo se convence que todo lo significativo, deseado o amado por él,  se derruye y perece, dentro y fuera de  su ser.

Siente estar en medio de un silencio plomizo, estático y muerto.

No obstante, durante el transcurso de brevísimos ampos luminosos, presiente, borrosamente, que muchos de sus ideales hoy desechos, guardaban en su entraña dudosas ventajas y provechos personales, de la personae, de la máscara, de la personalidad.

Ve como se pulverizan sus más preciados proyectos alquímicos. Comprueba como su fuerza de otrora, ogaño deviene en debilidad y  como el indeclinable amor hacia sus mentores se trastroca en dudas y sospechas.

No se explica, a ciencia cierta, el porqué entregó toda una vida a estudios que hoy le parecen fútiles.

Se siente fracasado y desconectado de lo Superior.

En ese indecible estado de conciencia, donde una ordalía se sucede por otra de peor índole, no   percibe la amorosa y superior conducción de sus Maestros porque, a la postre, el caminante debe tener la convicción  de haber franqueado  y superado por su propio brazo todos esos abrojos.

Tan sólo si domina y vence a esos dos grandes nigredos, podrá ver, distinguir  y penetrar en ese Portal Sagrado que le está aguardando desde siglos.

Del título queda por analizar la frase:

Al Palacio del Rey.

Ese acceso, esa puerta abierta resulta ser el punto medio que separa un vivir insensato y amargo, de otro estado de conciencia de raudos ascensos, porque en el palacio del Rey  (o Rebis) se practica la Vía Rápida.  En él se experimenta una alígera sensación de liviandad y una claridad hasta ahora no experimentada.

Ahora puede apreciar el valor de lo que verdaderamente Es.

Cinco puntasEstrella 6 puntas

Atrás queda el Hombre perfecto de la Quinta Raza, el Hombre Azufre, el varón de la estrella de cinco puntas, para devenir en el Hombre Elixir Blanco, representado por la estrella de seis puntas, que es la Estrella de los Magos, la Estrella del Rebis Blanco y del Rojo en su caso,  es, además, la Estrella del Niño Rey y la Estrella del Rey. Por lo tanto, decir Palacio del Rey equivale a decir Palacio o  esfera   del Rebis.

Conclusión: Según el  análisis del título de este libro, su autor ha tenido como objetivo primordial  exponer en forma destacada la formación y desarrollo del Rebis, resultado del desarrollo de la Segunda Digestión, la Segunda Etapa, o la Segunda Preparación. Por esta razón muy bien este texto alquímico pudo, desembozadamente, denominarse “El Libro del Rebis”.

Naturalmente debió referirse además a la Primera Preparación, Etapa o Digestión, porque ella conduce directamente a la formación del Rebis, y para no dejar trunco su libro, agregó algunos comentarios sobre la tercera Etapa, tercera Digestión, o tercera Preparación.

Ya nos referimos a estos  tres segmentos, etapas, digestiones y preparaciones, cuando dijimos, “En las Cuatro Alas de Mercurio” que el camino de la alquimia comprendía tres grandes capítulos:
1. Desde las Palomas de Diana hasta el Rebis Blanco. (Primera Digestión, Etapa o Preparación)

2. Desde el Rebis Blanco al Rebis Rojo, (Segunda Digestión, Etapa o Preparación) y

3. Desde el Rebis Rojo al Alkahest. (Tercera Digestión, Etapa, o Preparación.)

FIN DE LA INTRODUCCIÓN.