¿Quién soy, de dónde vengo y a dónde voy?

¿Quién soy, de dónde vengo y a

dónde voy?

Por Apiano Leon de Valiente.

¿Quién Soy?

Vengo del eterno Oriente. En plena creación del  Universo, fui formado por el Alkahest, a su imagen y semejanza.

Fui el Primer Adán, el hombre-mujer sin forma, desprovisto de la dura armadura negra, compuesta de metal y mineral, que hoy uso.

Mi actual aspecto material, es la del Laboratorio Interno donde se libran incuantificables batallas para disolver mis durezas externas, que dificultan, hasta el presente, el desarrollo de mis Cuerpos Superiores.

Cada átomo de mi vaso es  manifestación Divina, revestida de una sólida y pesada Armadura Negra, que impide atraer hacia sí la Suprema y Nutriente Energía en forma de Rocío Cocido.

Soy pura esencia del Alkahest. Mis tejidos son del material del cual se componen todas las cosas, y son parte del mismísimo contenido del Alkahest, y eso me hace un Dios en potencia.

Soy un Dios latente, un Ser Supremo virtual que, como dice el Divino Platón, debe despertar. Y ¿Cómo, decimos nosotros? mediante la llave alquímica del Solve et Coagula, o Primer Régimen de Mercurio, y alcanzar el estado de Elixir Rojo, para  después desleírnos, con plena consciencia, en el Alkahest, desde donde fuimos creados.

El hilo de mi trama es el mismo que  se trenza en toda forma- vida, existente en el Gran Océano del Tiempo.

Soy alimentado permanentemente por el hálito del Grande Arquitecto del Universo, Alkahest o Lira de los Dioses, Fuego Eterno que se allega a Mi Fuego Interno (o Mercurio Coagulado.)

Los vivos átomos de mis tejidos llevan encerrado al fuego dormido o coagulado, semejante al Alkahest.

Olvidando mi origen, me he condecorado a mí mismo, con capas metálicas y costras externas y ajenas, convirtiéndolas en el único estandarte o pendón que orienta mis pasos, y he cambiado el valor eterno de la conexión con el Alkahest, por el falso oropel mundano, que tan sólo me ha dado pesares y, olvidando mi alta estirpe, he sido vencido por la artificialidad que me mueve  en este redondel de endurecidas formas, de lo mundanamente artificioso, de honores,  jolgorios  y falsas alegrías.

Adherido, como estoy, a esa capa de basalto envolvente, entretejida por mis sentidos inferiores, me he dejado coger por falsos testimonios, sintiéndome arrogante con respecto a aquellos que aún más desorientados que yo, me han solicitado un segundo de atención, y con esa actitud altanera y soberbia hacia mis semejantes, me he apartado del dulce  sencillo camino del Amor.

¿De Dónde Vengo?

 

Vengo, del eterno Oriente, de dónde provienen todas las formas-vidas. Vengo desde el mismo centro del Alkahest, el que mueve a la Rota o Rueda Mayor, de donde emergen y derivan todos los Mundos.

Vengo a desarrollar una misión de aprendizaje. Reconozco mi alcurnia celeste, así como mis merecimientos.

¿A Dónde Voy?

 

Voy a colicuarme conscientemente con el Alkahest. Para ser uno con la primera expresión del Dios Innominado, y transformarme en un humilde y eterno servidor del Universo.

 

Reflexión Final.

¡Oh gran hombre! Dirigido por tus instintos inferiores.

Si no conoces  y sientes, en lo profundo de tí,  cómo es la irradiación de tu propio Ser interno (Materia Foliada, o Cuerpo de Luz, en su caso), no podrás conocer a tu Creador. Entonces, ¿De qué te sientes tan  orgulloso?

La Gran Obra puede enseñarte a desprenderte de todas tus falsas agudezas. ¿Crees estar dispuesto a entregarte a la práctica de los conocimientos verdaderos? Para descifrar en tí cada jeroglífico  de tu Piedra Bruta, que es el símbolo de una enseñanza oculta o escondida.

Despierta al verdadero Ser que te contiene, antes que te aceche la muerte temporal.

El Agua Pura de Fuego, Don Celestial o Alkahest está entre nosotros. Bébelo con cada aliento y no te alejes en pos de espejismos, que  hacen engrosar a tus superficialidades, con la innecesaria carga de torpes deseos insatisfechos, que entraba a tu materia y no te permiten avanzar con levedad.