MUTUS LIBER (Francia año 1677) Significado simbólico de la plancha N°4

MUTUS LIBER (El libro mudo) CUARTA PLANCHA

por Apiano León de Valiente

Esta plancha consiste en un solo  cuadro,  en el que se diseñan cinco escenas que se despliegan de arriba hacia abajo y que, en síntesis, se refieren al inicio de la Gran Obra.

Estas cinco figuras son:

1-. El Sol y la Luna ya separados y polarizados en cada uno de los ángulos superiores de la plancha, rodeados por nubes plomizas.

2-. Desde la parte superior central del cuadro, desciende un abanico de esplendentes rayos luminosos que irradian a castillos y fortalezas.

3-. En la parte media se enfrentan y arremeten, a la distancia, un cordero y un toro.

4-. En el espacio que media entre ambos animales, aparecen cinco telas, géneros o cueros cuadrangulares sostenidos cada uno por cuatro estacas dispuestas formando un cuadrado y, por último,

5-. Un hombre y una mujer Alquimistas que representan los principios masculinos y femeninos de la Gran Obra, que, retorciendo una de las telas o géneros mencionados, acumulan en un gran plato o paila, el Rocío Cocido acumulado en esas telas, géneros o cueros.

ANÁLISIS DE LAS FIGURAS:

1-. El Sol y la Luna.

Resulta extremadamente importante advertir que se trata de un Sol y una Luna polarizados y separados, requisito indispensable para comenzar un trabajo iniciático. Se trata de un Sol y una Luna rodeados de nubes plomizas, signos de oscuridad y limitación. Aquí se describe el inicio del caminar desde la oscuridad a la Luz. Expliquemos esto algo más:

Sabemos que, con ocasión de la Gran Caída el ser humano se sumergió en el Gran Caos, compuesto de Sol y Luna unidos y apelmazados, transformándose en un ser absolutamente metalizado incapaz de afiliarse a ninguna escuela de sabiduría.

El estado de aquellos hombres se asemejaría al de aquellos muchachos que por su índole bravíamente obtusa,  deben ser matriculados en instituciones correccionales.

En su bondad el Todopoderoso creó los establecimientos necesarios para formar a esas creaturas indomables.

En efecto, primero creó el Caos, y con ello la Gran Logia Negra donde cursan sus estudios todos los Hermanos de la Sombra.

Se trata de una escuela en que, los educandos, deben acrecentar los bloques metálicos que los conforman y sobre todo experimentar en ellos y con ellos, hasta que el dolor, el hastío y la frustración los abata  y, exhaustos clamen por Luz, Luz y más Luz.

Estos colegios del caos y la negrura están hechos de tal manera que el “pedagógico” mal que producen, para formar a la humanidad metálica, está siempre medido y equilibrado para que no desajuste a los planes Superiores.

Lo anterior, atendido a que  la estructura del Caos que llena todos los intersticios del Universo, lleva en su cúspide al Alkahest, encargado de transformar al Caos en Luz.

Por otra parte, el rector de esta universidad de las sombras, Belcebú,  lleva en su seno un corpúsculo de Alkahest, una verdadera “bomba de tiempo”  que, en un día entre los días, lo transformará también en un ser de Luz.

La función de los alumnos es  tomar conciencia de su naturaleza metálica y sobre todo vivir intensamente las experiencias de la esfera metálica hasta comprender que todo lo que brilla en ella es oropel, y que no pueden obtener ninguno de los poderes que imaginan, porque Leviatán no puede conceder bienes o beneficios a sus aliados,  porque hacer cualquier tipo de bien, es abiertamente contrario a su naturaleza.

Hay estudiantes de suyo torpes y adormilados, incapaces de seguir los estudios usuales de la escuela metálica o de los Hermanos de la Sombra, pues quedan pegados o repitentes en la ejecución ciega del mal, sin comprender el objetivo de la escuela sombría, que es lograr el hastío de hacer el mal, y por ello, son enviados a otros recintos educacionales en que los temas de estudio se entregan con más violencia e intensidad, vale decir, a los infiernos que, más que un castigo, debe tomarse como un incentivo dirigido a despertar la conciencia de sus actitudes.

El hombre metálico se caracteriza por tener  sus soles y lunas unidos. El hombre metálico está conformado por un bloque de Sal Alquímica, es decir su constitución es idéntica a la del Caos.

Aquellos que saben, no deben mirar a los hombres y mujeres metalizados, como monstruos asquerosos.  A ellos no les cabe responsabilidad alguna de su extraño estado, los que ahora pretenden enjuiciarlos, en un remoto pasado fueron igual que ellos, y debieron ingresar a la única “Facultad” que podía aceptarlos para educarlos, la Gran Logia Negra, de los Hermanos de la Sombra.

Lo anterior, no significa que la Escuela de las Sombras, haya sido un fenómeno propio de los primeros tiempos, y que ahora sólo persistan  sus efectos. No, la Logia Negra existe hoy y existirá en el futuro, en tanto que la Creación, la Involución y la Evolución, continúen funcionando día a día, y por ende, se esté vaciando de continuo en este mundo hordas de seres metálicos, que deban  ser enseñados.

Cuando esta re-formación, que requiere de la más acerada disciplina, constancia y paciencia, llega a su término, el Sol y la Luna de estos educandos, se separa.  Multitud de ellos  llegan sólo a ese punto, la separación de la referida Luna y Sol y apenas unos pocos se dan cuenta de lo vacío de su vivir y  derivan, posteriormente,  a una sociedad Iniciática que les permita unir alquímicamente su Sol y su Luna y emprender un determinado derrotero hacia la Luz.

Demás está decir que aquellos que han quedado con su Luna y su Sol separados y no saben cómo unirlos según la fórmula del Solve et Coagula, son caldos de cultivo para obsesiones y exorcismos.

En cuanto a quienes enfilan a un proceso abiertamente luminoso, deben estar muy alertas  a que sus pequeños cuervos no vuelvan al nido, porque es posible retrogradar, por lo menos hasta el momento en que ya sean capaces de manejar su Materia Foliada y su Cuerpo de Luz, que es la única barrera que las fuerzas del Caos no pueden vencer.

Quienes, ahora, por tener sus lunas y soles separados, están en condiciones de comenzar a desarrollar su Gran Obra, han recorrido un largo camino.

El Sol y la Luna de esta Cuarta Plancha, están rodeados de oscuros nubarrones. Esto quiere decir que esa Luna y ese Sol son de baja calidad, pero susceptibles de perfeccionarse hasta alcanzar a niveles inimaginables, mediante la práctica diaria del Solve et Coagula.

Veamos la condición del sol y de la luna, recién separados y polarizados.

El Sol recibe diversos nombres:

  • Coraceno.
  • Jorazán.
  • Perro Negro.
  • Súcubo o esposo de la Luna.
  • León ígneo.
  • Oro Vulgar

 

Características del Sol: Es una Fuerza masculina, azufrosa y compulsiva, denominada Salamandra Azufrosa.

Características de La Luna: Es un mercurio incipiente y débil. Es un elemento  de coloración más clara que la del Sol metálico.

Se asemeja, como ya hemos dicho, a un vaho ponzoñoso que mite resplandores engañosos y falsos, que opaca todo lo que es prometedor, y da impulso a las más bajas pasiones, esparciendo un filtro que corroe el aspecto mental y emocional, sumergiendo a los seres humanos en la odiosidad y el  desaliento más intensos.

2- Un abanico de esplendentes rayos luminosos que irradian: El Alkahest.

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A este tema ya le he dedicado un capítulo en la obra “Las Cuatro Alas de Mercurio”. En esta ocasión sólo, de paso, recordaremos que:

  • Es una infinita columna  de energías masculinas y femeninas que desciende desde el Gran Origen.
  • En su descenso va aminorando la potencia de su energía, para no quemar o cristalizar a los cuerpos que le van a recibir.
  • ­El Alkahest desciende para activar a la esencia dormida o Mercurio Coagulado, para que éste sea capaz de conectarse con el Mercurio Superior o Alkahest.

La Fuerza que trasmite el Alkahest o Mercurio de los Filósofos, constituye el mayor acicate que mueve a todos aquellos que afanosamente elaboran en sí la pureza y buscan trascender sus durezas metálicas.

Somos aprendices y buscadores, pero si nos reglamos estrechamente por los preceptos del Primer Régimen de Mercurio, o práctica diaria del Solve et Coagula, podemos llegar a ser Adeptos o Conocedores.

Para servirse del poder del Alkahest, es preciso reconocer la existencia de nuestro cuerpo metálico, bastante domesticado por la Escuela de la Involución, y permitir  que, en el presente,  sea disuelto por la Energía del Alkahest.

El hecho de sumirse en el insondable océano del Alkahest, provocará  terribles tempestades dentro del alumno, pero así, lentamente, aprenderá a separar lo sutil de lo espeso, aprendiendo a recibir el Don de Dios,  para disolver todo lo inferior, y borrar su propia oscuridad.

Es necesario tener presente, sin embargo, que el Fuego celestial que aparece  en esta plancha, consiste en un Mercurio Externo, en forma de Lluvia Áurica, que por su débil potencia, sólo permite conservar a la Naturaleza tal como es, y en ningún caso, provocar en ella y, en el hombre,  una efectiva acción que expanda su conciencia y poder.

Para  desbastar, pulir y transformar a la  naturaleza humana, es menester disponer de un Fuego Mercurial infinitamente más concentrado y poderoso: Hay que ser capaces de transformar esa lluvia Áurica generalizada, en un específico Rocío Cocido.

Tal tarea es exitosa en manos de un alquimista que conozca la Palabra Perdida, o primer Régimen de Mercurio, y domine magistralmente el ejercicio diario del Solve et Coagula.

De modo que los castillos y fortalezas que reciben la irradiación del Alkahest, en forma de Lluvia Áurica  y que simbolizan a los bloques metálicos del orgullo, de la prepotencia, del odio, del temor, de  la irascibilidad asesina, en síntesis, se trata de la Armadura Negra, ésta permanecerá incólume, siglo tras siglo, hasta que se la embeba,  derruya y disuelva con el Rocío Cocido, y no simplemente asperjándola  con Lluvia Áurica.

3.-  Se enfrentan y arremeten un cordero y un toro: El Cordero y el Toro.

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La comprensión de estos dos símbolos, resulta de suma importancia, para saber de qué se trata esta recopilación de Mercurio. No es la simple  recolección del  rocío material de los campos, sino del Rocío Cocido. Fuego que no moja las manos.

El Cordero. Es el Agnus Dei, que representa al  Mercurio Interno, en forma coagulada,  cercado por torpe materia mineral.

Este Mercurio Interno Coagulado, o Cordero, en la medida que comienza a despertar de su sueño  obligado, se empeña en emprender el desarrollo de la Gran Obra.

El Toro. Por su braveza, empuje y tozudez, alude al Sol, a Jorazán, a la Armadura Negra.

Ahora bien, si consideramos los elementos asimilados al Cordero y al Toro ¿A quién se está refiriendo esta parte de la Plancha?

Veamos: Hay un mercurio Coagulado, rodeado por una masa de mineral, (Agnus Dei) y todo eso, embutido en una armadura Negra. Pues resulta evidente que estamos hablando del Hombre y de la Mujer.

4.- Cinco telas, géneros o cueros sostenidos por cuatro estacas formando un cuadrado.

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Esta condición de humanidad se proyecta a los géneros o cueros suspendidos en cuatro estacas, que se sitúan entre los dos animales, de  modo que esos géneros, paños o cueros  son obviamente la materia humana, o prima materia, la cual por su forma rectangular representa a un material aún no elaborado, idea que se  remarca por la forma de su sostén.

En consecuencia, la presencia del Cordero y del Toro, en caso alguno indica un quehacer físico y externo, como la recopilación de rocío  de Lluvia Áurica, ajustada a las necesidades del reino Vegetal, y que  deba recogerse en los meses de abril y mayo, y menos aún por acciones externas, al menos, desde el punto de vista de la Alquimia Tradicional de Alto Grado, pues para esta Ciencia  del Arte Real, el trabajo alquímico debe hacerse diariamente y no en meses determinados y, tampoco por  actos externos, sino por la interna trasmutación efectuada en  el propio laboratorio interno, o  vaso y su contenido.

A raíz de la  errónea interpretación del Cordero y el Toro, se han alzado las voces de un  Irineo Filaleteo  y de un Pierre Dujols,  entre otros, para dejar las cosas en claro:

Dice Ireneo Filaleteo: “Preparáis  Aguas de Lluvia, de mayo, vuestras sales… ¡Creéis que estoy afligido de tristeza, por vuestro ridículo discurso!

Agrega Pierre Dujols: “Debemos declarar, de buena fe, que el Cordero y el Toro de la plancha, que se toman siempre por los signos del Zodíaco, bajo los cuales se debe recoger la flor coeli, no tienen relación con los símbolos astrológicos.”

5.- Un hombre y una mujer retorciendo una de las telas o géneros mencionados.

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El Hombre y la Mujer, en la parte inferior de la Plancha, que retuercen y estrujan un paño, género o piel, representan los principios y compuestos masculinos y femeninos de a Gran Obra, que operan dentro del el vaso y su compuesto.

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