MUTUS LIBER (Francia año 1677) Significado simbólico de la plancha N°5

MUTUS LIBER- EL LIBRO MUDO.
Apiano Leon de Valiente.
QUINTA PLANCHA.

Esta plancha Número Cinco está dividida en tres franjas horizontales.
En cada franja se insertan dos escenas, cuyo desarrollo tiene lugar de izquierda a derecha.

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Franja 1, primer cuadro.

Franja 1, Primer cuadro

El Hombre y la Mujer representan a los principios femeninos y masculinos que actúan en todo el curso de la Gran Obra, y no un matrimonio de alquimistas operando de conjunto, pues, al menos, desde el punto de vista de la Alquimia Tradicional de Alto Grado, el Arte Real es un quehacer absolutamente individual.
En este primer cuadro, el hombre y la mujer está vaciando Alkahest en un Atanor apagado, estructura que representa a un cuerpo humano que nunca ha tenido contacto con el Rocío Cocido, vale decir, se trata de un hombre o mujer no elaborado, prisionero en su Armadura Negra.
Hombre y Mujer derraman en el Atanor parte de un flujo de Agua de Fuego, que desciende del mismísimo Creador.
Este eterno flujo, es un compuesto de energías femeninas y masculinas, que se expresan como múltiples estados de conciencia escalonados de mayor a menor. Esta energía ha de activar a todos los planos del Universo, y a los del hombre y mujer en particular.
Esta imantación descendente toca, con mayor intensidad, a la materia más sensible y apta para ser purificada en el proceso alquímico, a fin de que tu cuerpo despierte exprese, desde su interior la más pura espiritualidad, también ha de despertar en los discípulos una fina sensibilidad para que capten las eternas leyes del universo, que han de ser reflejadas en cada una de sus acciones.
La conexión y afinidad de la Luz con el Hombre, depende de la transparencia que alcance la materia humana, puesto que si ésta se adhiere constantemente a lo superficial, y permanece subyugada por su naturaleza inferior, sin percibir la oscuridad que la mueve, tan sólo permanecerá en una estéril complacencia de sí misma.
Esa materia así tan cerrada, como estancada, rechaza o ignora el impulso que la dirige desde los Superior, y limita con ello su propio desarrollo.
La gran realización del Arte Hermético sólo es para aquellos que se proponen derruir su densos muros (ó Armadura Negra) a fin que la Luz ilumine sus oscuros subterráneos y, a través de una creciente liberación, perciban y comprendan el por qué, al inicio, no captan el lenguaje de lo desconocido.
Idioma peregrino que para descifrarlo se requiere de previos y profundos estados de silencio y aquietamiento.
Tú debes aceptar voluntariamente que ese Sagrado Flujo Eterno, que se derrama, en tu Atanor te toque y, seguidamente, como consecuencia de lo anterior, has de entregarte a un arduo y difícil trabajo interior, de modo que la depuración efectuada en ti, disuelva tu armadura negra y a raíz de ese hecho, arranques de ti hasta el último estrato de duras tenebrosidades, e innecesarios sufrimientos, para transformarlos en Luz.
La radiancia que brilla y expeles o proyectes desde tu centro, se transformará en un Ser Transparente, Cuerpo de Luz, o Cuenco Dorado, que con su sabiduría deshará todas las trampas que acechan tu vida. Desarrollará tus sentidos interiores, para que surjan en ti todas las secretas virtudes que el Creador sembró en ti, y que ogaño permanecen del todo desconocidas tales como el conocimiento intuitivo, veraz e infalible; la Tolerancia absoluta, con respecto a los diversos grados de conciencia, basada en el convencimiento que todas las Almas, constituyen una sola Alma.

La Ventana Cuadrada.
Tras el Hombre y la Mujer, hay una ventana cuadrada.
Toda ventana alude a la Luz pero, en este caso, se trata de una ventana cuadrada, y sabemos que lo cuadrado y lo rectangular implica a una materia humana limitada y torpe, a un hombre “de espaldas a la luz”.
Se trata de una condición desmedrada, debido la desordenada confusión que impera sobre sus cuatro elementos (Tierra, Agua, Aire y Fuego.)
El hombre representado por la ventana cuadrada, es un hombre no desarrollado, que permanece ignorante de su Luz interior, como de la del Alkahest.
Este hombre burdo está sumido en competa oscuridad. Está cegado y prisionero de su más enconado enemigo, vale decir, de sus partes no desarrolladas, y deambula siempre cometiendo los mismos errores, va errante, adormido entre la multitud también dormida.
Su caminar es dudoso, se detiene a cada paso, por los bloques metálicos que le obstruyen la senda, y luego de sortearlos, o asimilarlos prosigue su zigzagueante caminar.
Cuando tú estés preparado para activar tu Luz interior, evidenciarás todo lo dañino y artificial que cargas, y que debido a tu precario estado de conciencia, no puedes ver.

En el fondo de este primer cuadro se distinguen dos columnas.
Estos dos pilares, como se explicó reiteradamente en “Las Cuatro Alas de Mercurio”, representan a las Columnas Huecas Boaz y Jakin, del templo de Salomón que, también, deben sostener el Templo Interior del hombre y la mujer.
Son, estas columnas huecas, el linde desde donde se penetra a ese Templo
En esta etapa de la Gran Obra, el aprendiz de alquimista, aún está fuera de su Templo Interior, lugar en que se anida el desconocido y profundo conocimiento, que se enraíza, desde siempre, en el ser humano.

Puerta Inferior del Atanor.
Su parte superior es redondeada, porque se están utilizando elevados cuerpos como el Alkahest.

Franja 1. Segundo Cuadro.

mutus05-02Los bloques metálicos que conforman a la Armadura Negra, han comenzado a diluirse, como consecuencia de su contacto con el Alkahest, derramado sobre ella, en el primer cuadro.
En este segundo cuadro, las durezas metálicas, ya diluidas y relativamente purificadas, han tomado el aspecto de un líquido cenagoso que es vaciado en una redoma, por la mujer.
Es este el comienzo de una prolongada combustión que produce un ordenamiento interior, que permite atraer y asimilar superiores fluidos magnéticos.
Este trasvasije simboliza la primera etapa de la disolución.
El Gran Fuego Exterior o Alkahest, se une al Fuego Interno, produciéndose, en etapas más avanzadas, una sustancia más depurada, que da impulso a la purificación de todas las partículas.
Se comprende, paulatinamente, que el contenido de lo Absoluto, Oriente o Cielo y su reflejo, que es la Creación Toda, están compuestos por un solo tejido, y que la trama oscurecida de los tejidos humanos puede ser transformada en Luz, cuando es activada por el Alkahest.
Todo este proceso es invisible, extremadamente sutil, no puede describirse con palabras. Su efecto multiplicador lentamente, separa el hacer oscuro y falaz de la sustancia en elaboración.
Múltiples han de ser los baños de fuego o Solve et Coagula, a que debe someterse la materia, para que llegue a un profundo recogimiento interior, desde el cual se trasciende a lo artificioso de los sentidos externos, y se asimila una correcta instrucción hermética, que permite desprenderse de todo lo falso.
Así se podrá calibrar con finura cada componente de la materia, para alcanzar un alto grado de perfección.

La Ventana.
Como en el primer cuadro, atestigua, por su cuadratura, que el hombre y la mujer, en esta etapa del trabajo, permanecen asentados en la torpidés.

Las Columnas Huecas Boaz y Jakin.
Tiene su interior convulsionado por fuerzas azufrosas.
La Columna Hueca Jakin, lleva en su seno una estable energía Mercurial, recubierta por una materia fija y no elaborada. Este Mercurio puro, encerrado en una cápsula de basura, se denomina Mercurio Coagulado.
Es esta una etapa larga y dificultosa, difícil de entender, fatigosa en el hacer.
Mediante este trabajo aprenderás a conocer y a enfrentarte con tus estados artificiosos que con engaños, te oscurecen.
Pero, si tú no intentas alcanzar un profundo cambio, trasmutando, a modo de empleo tu sensibilidad externa y sentimentaloide, continuarás dominado por tu naturaleza inferior.

Franja 2, Tercer Cuadro.
Franja 2, tercer cuadroLa redoma que el hombre sostiene, con su mano derecha, contiene el “Oro Líquido”, extraído de la primera combustión, que ha violentado a los compuestos de la Piedra.
Estos compuestos deben purificarse mediante la combustión, que los purifica y sutiliza, depurándolos de su contenido terroso.
Es el inicio de una transformación de la materia, que permite tanto, limpiar al Mercurio Coagulado, para transformarlo en Mercurio Interno liberado, como también perfeccionar a la bazofia Sol-Luna hasta transformarla en Azufre Fuego.
Para que esto ocurra, el Mercurio Exterior o Alkahest debe fusionarse con el Mercurio Interno Coagulado, para que ambos emprendan el sometimiento de la tierra mecánica e indócil, y separen con violencia lo puro de lo impuro.
El hombre de este tercer cuadro levanta con su mano izquierda la tapa del Atanor, para observar la depuración de la primera materia, ejecutada por la primera combustión.
En este punto se activa el oro escondido.
Durante ésta, la primera depuración se une alquímicamente el Sol con la Luna, dando nacimiento al Azufre, que en lo sucesivo es procesado mediante una persistente combustión, activada por el Alkahest. Esta Agua ígnea embebe y traspasa a los cuerpos metálicos, para reducir la dureza de su estado, a un polvo fino y negro, que cae al fondo del Atanor.
Este fino polvo simboliza a la parte oscurecida de la materia. Que deberá ser destilada, sometida la Fuego del Alkahest, para que la volatilice y la eleve a la cúspide del Atanor, donde nace el Azufre.

La Mujer.
La mujer de ese tercer cuadro, revuelve con una cuchara, el compuesto extraído de las durezas materiales o Sol y Luna.
Este compuesto corresponde a la parte fija de la materia, que ya se ha transformado en una sustancia líquida, que hierve a borbotones a raíz de la combustión, que la hace subir hacia la superficie.
La materia licuada, así tratada impulsa al estudiante a estados de constante perfección, en los cuales va separándose lo corporal de lo incorporal.
Esta es una etapa de extrema importancia, porque morosamente se divinizan las propias acciones, y despiertan, en los estudiantes de alquimia, una inteligencia y maduración más equilibradas, que otorgan la claridad suficiente para que la irradiación del Alkahest embeba a cada acción del practicante del Arte Real.

La Cuchara.
La cuchara que sostiene la mujer, en su mano derecha, representa a esa parte de la materia que, parcialmente liberada de su pesantez, puede absorber con mayor intensidad y profundidad la radiancia del Alkahest.
Las cuatro partículas en suspensión.
Dentro del botellón se distinguen cuatro corpúsculos.
Estas cuatro partículas corresponden a los cuatro estados que deben sufrir el Sol y la Luna, para procrear al Azufre.

Primera Partícula.
Representa la ubicación que, en este mundo, tenían el Sol y la Luna.
En efecto el Sol y las Luna están separados en dos franjas superpuestas: La materia más pesada y negra, el Sol, está abajo, y la luna arriba, por ser más liviana que el Sol. Estas franjas así superpuestas ocupan todo el Universo.
Segunda Partícula.
Con la Gran Caída del Hombre y su Hábitat, las dos franjas de Sol y Luna, es decir ese volumen licuado de metal negro y mineral grisáceo recubren por completo al Hombre o Mujer, la parte mineral, que primero envuelve al hombre, por ser la más liviana y superficial, y luego la sustancia mineralizada, por ser la más pesada y estar en el fondo.
Tercera Partícula.
El hombre, ser espiritual, está compactado por dos capas de metal y mineral, prácticamente inseparables.
Pero los dolores y frustraciones producidos en múltiples encarnaciones, en que ha campeado el abuso y la equivocación, hacen que en un momento dado, sol y luna se aparten, se polaricen, y dejan un pasajero espacio para que el hombre y la mujer, sopesen la vida aberrada que viven, y anhelen girar en 180°. Es el momento de seguir una escuela Iniciática, sea el rosacrucismo, la francmasonería, Escuelas Cabalistas etc. cualquiera que esté en condiciones de conferir la “Palabra Sagrada” o clave relacionada con el crecimiento del hombre interior u hombre nuevo.
Cuarta Partícula.
El hombre y la mujer en posesión de la Palabra Sagrada, están en condiciones de unir su sol y su luna, y comenzar su Gran Arte, con la formación del Azufre.
La Ventana.
En este tercer cuadro, la parte superior de la columna es cuadrada, manteniéndose la misma significación que se dio en los cuadros primero y segundo, es decir, la inteligencia del hombre y la mujer aún se mantiene precaria.

La Ventana inferior del Atanor.
La parte superior del Atanor es recta, porque se está trabajando con compuestos algo bastos.

Franja 2. Cuarto Cuadro.

mutus05-04La mujer, o elementos femeninos de la Gran Obra, se dirige a Saturno quien, generalmente, acostumbra a comerse a sus hijos.
Saturno, en este cuarto cuadro, representa a la materia en elaboración que posee, en forma virtual, un azufre que se expresa como imperfecto, corrosivo y fuertemente disolvente.
Presenta Saturno su pierna izquierda más corta que la derecha, este detalle está explicado en las “Cuatro Alas de Mercurio”, al tratar la estrella de cinco puntas y que, en síntesis indica una desproporción entre el mercurio coagulado, y el Sol y la Luna.
La mujer le hace entrega del botellón donde están las 4 partículas en suspensión, que, como dijimos, se refieren al desarrollo del Sol y la Luna, a fin de procrear al Azufre que, en lo que respecta a Saturno, duerme, o está virtual en la profundidad de sus metálicas sentinas.

Franja 3. Cuadro Quinto.
mutus05-05En este Quinto Cuadro se ha agregado, al lado izquierdo del Atanor, a la Columna Hueca de Boaz, la cual se presenta truncada, para que se vea lo que hay dentro de ella.
En su interior se encuentran dos contenedores pequeños, el uno tiene al Sol, y el otro a la Luna. Luna y Sol están separados.
Sobre estos contenedores se vierte Alkahest, en forma de Rocío Cocido, para reducir sus durezas.

La Ventana.
La ventana tiene redondeado su extremo superior- Esto indica que el alquimista en ciernes tiene una mayor comprensión de lo que hace.

La puerta Inferior del Atanor.
Es cuadrada, por que el material trabajado está en desarrollo.

Franja 3- Cuadro Sexto,

mutus05-06En este sexto cuadro se ha agregado, en la parte derecha del Atanor, la Columna Hueca Jakin, en forma truncada para examinar mejor su contenido. En ella se encuentra una porción de Mercurio ya liberado de sus capas metálicas, y en el otro lado, las placas metálicas extraídas de un Mercurio Coagulado.
La mujer realiza, en esta ocasión, una acción meramente pasiva: Sólo observa el contenido de la Columna Jakin, por cuanto la limpieza del Mercurio Coagulado, sito en la Columna Jakin, se hace desde la columna Boaz, como expliqué en “Las Cuatro Alas de Mercurio”.

La Ventana.
La Ventana tiene su parte superior redondeada, ello indica que la conciencia del operante, continúa en expansión.

La Puerta inferior del Atanor.
Es cuadrada, ello indica que los materiales con que se opera están en plena depuración.

 

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