Ireneo Filaleteo, 1645 Cap. 13 – 31

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.       AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.
“DEL USO DE UN AZUFRE MADURO EN LA OBRA DEL ELIXIR.”

Capítulo 13 acápite 31

Ireneo Filaleteo estima que, a mediano plazo, la pecunia y los valores excesivos serán desestimados y despreciados como las heces o fecas, que han  sido, hasta ahora, el  alimento de la Gran Bestia o Anti-Cristo, ser maligno que será derruido.

“La Humanidad delira y las Naciones toman a este oropel necio, por su verdadero Dios. En este sombrío paisaje, ¿Qué podemos esperar de nuestra liberación y manumisión espiritual?”

“¿En qué es esto compatible con nuestra próxima redención tanto tiempo esperada?”

“¿Es esta la gran redención que la Gran Jerarquía espera de los hombres y mujeres, cuyo hacer ha perdido el sentido de la vida?”

“¿Cuándo se cubrirán de oro las  plazas de la Nueva Jerusalén?”

“¿Cuándo renacerá la Luz en los corazones de los hombres y mujeres, y se exprese o manifieste en la multitud?”

“¿Cuándo sus puertas de finas perlas estarán a la vista?”

” ¿Cuándo el Árbol de la Vida, que está en  medio del Paraíso, dará sus hojas para la salvación del género humano?”

 

ANÁLISIS.

Filaleteo presiente que en épocas futuras todos estos criterios y acciones desatinados, serán reemplazados por una auténtica valoración, y este objetivo, por su importancia debe desvelarnos noche y día, para  vivificar con ello la riqueza espiritual, que yace en nuestro mundo interior, para evitar el efecto de las acechanzas externas que nos confunden y consume.

El don Divino actúa sobre el Cielo y bajo el Cielo, y está al alcance  de quienes se impregnan de él.

Este Don Divino se elabora en el Mundo Interno, y se percibe  en el Mundo Exterior.

El Gran Hacedor nos facultó para hacer de todos nuestros actos, una sublime manifestación, proceso que con su imponderable sabiduría  imanta a los seres humanos, porque El Dios Inmanifiesto lo ideó  y el Alkahest activó los Fuegos para que ardan eternamente, trasmutando en bien todo lo ajeno y envilecido del cuerpo, disolviendo, a su vez, a  todas aquellas acciones rebeldes que  se niegan y resisten  a ser transmutadas y transformadas en Luz, para así ser consumida su hojarasca por el Fuego Superior.

Ireneo se refiere a cada existencia de vida, cuyo real contenido es un diamante escondido, que hay que cortar y pulir, para que emerja, desde su interior, el verdadero poder que dignifica la vida, el Oro Interno en forma de Mercurio Coagulado.

Filaleteo, estima  que en el presente, nuestro presente, la mayoría de la gente que pulula como ajetreados insectos por la corteza  y mares terrestres, está siendo atrapada y enredada en esa  filigrana  entretejida de Bien y de Mal  que fluye constantemente de ese Árbol del mismo nombre . Todos, cual más, cual menos, sin saberlo, pretenden  llegar a distinguir, al menos visceralmente   el Bien del Mal, de allí proviene el nombre de este árbol: El Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, para darse cuenta si están  bailando de acuerdo a  las melodías del Caos o del Alkahest.

El Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, obra del pintor alemán Lucas Cranach el Viejo, pintor de cámara de Federico III de Sajonia.  s.  XVI
Apocalipsis 2, 7: “Al que salga vencedor, le daré a comer del Árbol de la Vida, el cual está en medio del Paraíso de Dios.”

En lo que respecta al otro Árbol paradisíaco, el Árbol de la Vida , ogaño,  a la casi totalidad de la marea humana  le resta  aún conocer  y trabajar en los aspectos que custodia el Árbol de la Vida , que concede la  Vida Eterna, sin necesidad de abandonar el  Cuerpo Físico, o prescindiendo de él y continuar viviendo ocupadísimo en el  mantenimiento y corrección del Cosmos,  como, le ocurre al afable  Conde de Saint Germain.

Imagen casi única del Maestro Saint Germain: de acuerdo a Apiano Leon de Valiente, esta es la imagen más cercana a la realidad, y corresponde a su última encarnación.