IRENEO FILALETEO 1645, Cap 13 – 30

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.       AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.
“DEL USO DE UN AZUFRE MADURO EN LA OBRA DEL ELIXIR.”

Capítulo 13 acápite 30

Ireneo Filaleteo dice  que: “nada le obliga a hablar sobre lo que ha visto, tocado y elaborado, ni sobre lo que tiene y conoce del Arte Real, pero que, de todos modos, lo relata movido por la compasión que siente por los buscadores, como asimismo por la indignación que le produce la avaricia desmedida que siente la Humanidad por el oro,  la plata y las piedras preciosas.”

Lo anterior no es atribuible a las Criaturas de Dios, a quienes honramos.

Por el contrario el resto del mundo adora a los metales vulgares en formas de oro y plata y los reverencian por encima de todas las cosas.

Agrega Ireneo que su deseo es que toda esa avidez e idolatría por lo espurio y banal sea semejante a lo que desencadenó la presencia del Becerro de Oro, que fue reducido  polvo.

ANÁLISIS.

Filaleteo piensa que es inútil que se hable de Alquimia a los engreídos de sí mismos, y sobre los mismos hechos que él  ha visto, tocado y elaborado.

Sólo aquél que realmente ha trabajado, puede afirmar con certeza cómo la Enseñanza lo ha formado, re-elaborado y cambiado, así como ocurre  con la greda en las manos del alfarero. El laborante ha sido objeto de un trabajo  silente e imperceptible, maravilloso y espiritual. En este tramo ha sido azotado por cruentas tempestades, hasta que ha enmudecido,  para que desde ese estado de conciencia, se imponga el Verdadero Ser Real, más luminoso que el oro.

De este modo, movido por la compasión que Filaleteo siente por los buscadores, les insinúa que  no deben prenderse al simple conocimiento intelectual, ni  se aficionen a las desmedidas e incontrolables y disparadas ambiciones por lo espurio. De tal suerte, el error radica en la insaciable e incontrolada ambición  por lo banal, tal como ocurrió con el Becerro de oro, y que estas ambiciones descontroladas deben ser reducidas a polvo. Para que se imponga el Verdadero Ser Real, más luminoso que el oro.

Y sucedió que tan pronto como Moisés se acercó al campamento, vio el becerro y las danzas; y se encendió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las hizo pedazos al pie del monte. Y tomando el becerro que habían hecho, lo quemó en el fuego, lo molió hasta reducirlo a polvo y lo esparció sobre el agua, e hizo que los hijos de Israel la bebieran.”

Todo lo expuesto lo expresa abiertamente, movido por la compasión que siente por los alquimistas bisoños, quienes, en la medida que avanzan hacia la Luz, sienten la presión de su entorno, y pueden ser confundidos, desviados o apartados del camino. Paralelamente Ireneo reitera su indignación por la idolatría que sienten algunos, ciudadanos de cualquier país ávidos del oro, la plata y las piedras preciosas, que provocan el desvelo y la confusión del mundo.

Mientras que este espejismo y ambición desmedida sea lo primero en el desvelo de los humanos,  bloqueará y entrabará indefectiblemente  el verdadero trabajo espiritual.

Quien esté esclarecido y sea perseverante en desarrollar una afinada elevación espiritual, y ajeno al hacer vulgar siente que sus caminos tienden  aproximarse y agruparse  para formar una senda más poderosa y luminosa que le indicará que el Vaso o Cuerpo en su hacer externo (Mundo Externo o dominio de la mente consciente) puede vencer a todas sus falsas apariencias que lo limitan y  le separan del Camino de la Luz.