IRENEO FILALETEO, 1645. Cap. 13 – 24

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR FRITZ GOTTLIEB.                              AUTOR APIANO LEON DE VALIENTE.

Capítulo 13 acápite 24

 “DEL USO DEL AZUFRE MADURO EN LA OBRA DEL ELIXIR”

 

Ireneo sostiene que: Quien haya preparado su Mercurio contraviniendo o infringiendo las Reglas del Arte Real y lo adhiera a su materia, su tierra continuará siendo una masa o tierra vulgar no trabajada por la alquimia, ya que estará unida a un Mercurio Interno erróneamente confeccionado, esto es, un agente extravagante y fatuo, motivo por el cual esta Tierra, privada del efecto de un Mercurio Interno verdadero, queda aislada de todo agente transmutador, como si esa Tierra estuviera encerrada en un cofre con cerrojo, sin contacto con la alquimia, entregada a un desgaste, enfermedades y muerte,  sin que exista una acción efectiva para transformar todas sus deficiencias en Luz, por cuanto no hay en ese pseudo  alquimista un  Agente vivo que acompañe, sostenga y perfeccione as su Tierra.

 

ANÁLISIS.

¿Cuál es el Mercurio que el alquimista no ha preparado, según las reglas del  Ate Real?

Desde luego,  éste acápite NO se refiere al Mercurio Externo, que se presenta en dos formas: Lluvia Áurica, y Rocío Cocido-

La Lluvia Áurica es un Mercurio débil, que baña a todas las Formas-Vida, incluyendo al Hombre y a la Mujer, por el sólo hecho de haber nacido, y con el objeto que subsistan  en una vida, si se puede decir, generalmente bastante ramplona.

Tampoco este párrafo se refiere al Mercurio en  forma de Rocío Cocido, que es un grado  de potencia y pureza de un Mercurio privativo y exclusivo de los alquimistas,

¿Y por qué deben excluirse del contenido de este acápite, a la Lluvia Áurica y al Rocío Cocido?

Porque tanto el uno como el otro, provienen ya preparados desde el Origen   según las prescripciones  dictadas por el Dios Innominado y ejecutadas por el Alkahest.

Aquí se trata de un sector del  Mercurio Divinizador o Alkahest que voluntariamente se introduce en el Vehículo físico del alquimista. Este Mercurio Superior, no obstante su poder real, se somete, conjuntamente con el laborante  a experimentar todos los procesos de:

  1. Fragmentación.
  2. Licuación.
  3. Fermentación.
  4. Corrupción.
  5. Putrefacción.
  6. Volatilización e
  7. Ignición.

 

Cuando  los tratadistas anteponen al término Mercurio la palabra: “Nuestro”, o sea: Nuestro Mercurio. Ello indica  que se trata de un Mercurio Interno, o que está dentro del laborante, en cuya perfección colabora el Alkahest, como el alquimista, según sea su grado de progreso en el Arte Real.

De modo que en este acápite se hace referencia a “Nuestro Mercurio Interno”  o, en cuya formación, además del Alkahest, interviene la mano del Hombre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si el proceso de evolución interna se regla también por las normas del Alkahest, y el laborante no las obedece, éste Mercurio Interno deviene en un agente extravagante muy fatuo, incapaz de modificar a la materia, por lo cual esa Tierra del alquimista queda aislada de todo beneficio alquímico, vale decir no puede transformar sus fuegos oscuros, reptantes y corrosivos en Luz, permaneciendo encerrada herméticamente en un cofre entregada a su deterioro, enfermedad y muerte, por sus propios jugos corrosivos.