IRENEO FILALETEO, 1645. Cap. 13 – 22

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO  CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.            AUTOR: APIANO LEON  DE VALIENTE.

CAPÍTULO 13:ACÁPITE 22.

“DEL USO DE UN AZUFRE MADURO EN LA OBRA DEL ELIXIR”

Ireneo nos dice que: Cuando la irradiación del Alkahest llega a  tu materia no elaborada alquímicamente no trabajada, produce la disolución de las partes endurecidas de tu cuerpo, obedeciendo a la ley de la Naturaleza.

Después, se manifiesta en una  secuencia de pasos alquímicos. Los cambios que produce el Alkahest se suceden en la siguiente secuencia:

1) Fragmentación.

2) Licuación.

3) Fermentación.

4)  Corrupción.

5) Putrefacción.

6) Volatilización.

7) Ignición.

La Materia no elaborada se pudre  experimenta una Muerte Simbólica  para renacer también  Filosóficamente, resurgiendo luego como un Vehículo nuevo o Cuerpo de Luz. (En Mac Beth, la tragedia de  Shakespeare, en la escena III su protagonista exclama  “¡Combatiré hasta que la carne se desprenda de mis huesos!… Dame mi armadura!.  N.del A)

Este Cuerpo de luz, en Alquimia es denominado Rey y en la Francmasonería Operativa, equivale a Hiram Habiff o el Maestro por excelencia.

Este cuerpo de Luz, sigue progresando y elaborándose, alcanzando diversos grados de Sabiduría, hasta  transformarse en Elixir Rojo que penetra  en el Mar del Alkahest, disolviéndose en él sin perder su conciencia y obteniendo todos los poderes del Universo y según las modalidades impuestas por los Cuatro Elementos: Tierra, Agua, Aire y Fuego.

Lo que se relata en este acápite engloba a toda nuestra Filosofía.

 

ANÁLISIS:

 

La Filosofía de nuestra Ars. Regia consiste en que el Alkahest irradie a nuestra materia para que de simple Grano de Trigo se transforme en semilla y se pudra,

Vale decir que nuestro Cuerpo Físico muere y resurge como  Cuerpo de Luz, de la misma esencia que el Alkahest, alcanzando, en su sucesiva perfección diversos grados de Luz, según los giros que experimenta en las rotas ubicadas en las Columnas huecas de Boaz y Columna del Medio.

En esta etapa de evolución, dirigida por el Gran  Arquitecto del Universo comienza a partir desde el caos, esa materia oscurecida y no desarrollada y en movimiento.

Cuando el Alkahest toca y penetra  tu Caos, surgen en él los Cuatro  Elementos:

  1. Tierra
  2. Agua
  3. Aire
  4. Fuego

En esta instancia se trata  de Cuatro Elementos desordenados y con características muy similares al medio que los contiene, o Caos.

En el  proceso de la evolución, nada puede generarse sin la participación  de los Cuatro Elementos, puesto que en cada uno de ellos se contiene el Arquetipo y diagrama de toda  la Creación, proyecto que ellos mismos deben modelar en los planos inferiores.

Cada Elemento tiene dos polos, uno espiritual y el otro material, de manera que al construir seres, los plasma de Materia y Espíritu.

Asimismo los Elementos producen  Reacciones puras y Reacciones impuras.

El aspecto negativo de los Elementos desata fuerzas desorganizadas, creando cataclismos en la Naturaleza y en el actuar del género humano.

En  la Tierra no elaborada, los Cuatro Elementos están confundidos y enredados,  mientras no sean tocados por el Fuego Superior o Alkahest.

Si se observa el quehacer de los Cuatro Elementos, dentro del Vaso Humano, se  advierten claramente dos instantes: Uno, un aspecto biológico  y mecánico, llevado adelante con un mínimo  gasto de energía mercurial, se trata de un actuar robótico, sin la intervención de hombres y mujeres.

Michael Maier, “Atalanta Fugiens” epigrama 19: “Cuatro hermanos están en pie en larga fila, uno de los cuales sostiene en la mano derecha un pedazo de Tierra, otro de Agua, los restantes Aire y Fuego. Si quieres que perezcan mata a uno de ellos y todos serán suprimidos por la muerte de su consanguíneo ya que los ligan mutuos vínculos de naturaleza”

Los Cuatro Elementos, ejecutan un Trabajo exclusivamente alquímico, se van transformado unos en otros, para permitir  la realización del Solve et Coagula, que es el máximo secreto del Ars. Regia.