IRENEO FILALETEO, 1645. Cap. 13 – 21

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR FRITZ GOTTLIEB.                          AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.
CAPÍTULO 13. Acápite  21.
“DEL USO DE UN AZUFRE MADURO  EN  LA OBRA DEL ELIXIR.”

 

 

Filaleteo rememora que:  lo más oculto en la alquimia es la preparación o atracción del Alkahest o Mercurio Divinizador hacia cada alquimista.

Por lo demás, este Mercurio tan auténtico, superior y afinado, no se puede encontrar, preparado para ti, en ninguna parte del globo terráqueo, y esto por razones particulares conocidas por los Adeptos.

Es, como dice Filaleteo:  un Mercurio externo purgado a un extremo grado de pureza, y reducido a finas láminas.

Este purísimo Mercurio, se amalgama o adhiere perfectamente al Oro o Materia en elaboración.

Este supremo Mercurio exterior, proveniente del Origen, debe encerrarse en un Vaso de Vidrio, y se cuece a Fuego continuo, ambos Oros, la Tierra y el Segmento de Alkahest que aceptó separarse del Alkahest infinito, para ayudar a la evolución de los humanos, son disueltos y transformados en limo, y ambos reciben el Fuego disolvente del Alkahest Superior, que produce en el Limo lo que la Tierra buena hace con respecto al Grano de Trigo.

ANÁLISIS

Esta enigmática preparación consiste en trabajar la materia no elaborada, mediante siete procesos.

El primer proceso es el Régimen de Mercurio, que se ejecuta mediante el ejercicio diario del Solve et Coagula.

Este  primer hito comprende, en realidad, a los Regímenes restantes, pues estos últimos son sólo una secuencia de los efectos que produce el primero,o Primer Régimen de Mercurio, por ende, basta que el alquimista realice el Primer Régimen de Mercurio para que se sucedan a su tiempo, todos los pasos restante del Ars. Regia. Tanto es así, que en la mayoría de las  imágenes que  aluden a este proceso de la mercurización del ser humano, se omite la primera de ellas  y sólo se representan las seis restantes, logrando así guardar el secreto de la producción o atracción del Alkahest.

Esta mezcla de materia no elaborada y Mercurio, debe ser encerrada en un Mortero y  particularmente en Un Vaso de Vidrio. Vale decir deben ser encerrados en un cuerpo humano, con determinadas características. Genéricamente estos envases son denominados Morteros o Cuerpos físicos, destinados a machacar a la Materia no elaborada mediante el Alkahest.

Filaleteo nos agrega  que  los dos componentes, la materia no elaborada y el  Mercurio Interno deben introducirse en un Vaso de Vidrio.

Hay que tener presente que los Morteros o Vasos se dividen en cinco categorías, que son las siguientes:

1. El Mortero de Marfil.

Alude a una materia que posee cualidades comparables al marfil, se trata de una sustancia altamente elaborada, que es capaz de captar parte del Alkahest, expresándolo en bellas y depuradas formas (tales como sentimientos y acciones) esculpidos o diseñados en oro semi-elaborado, no obstante, este mortero tiene una dureza casi cristalizada y fija, poco susceptible de ser volatilizada.

2. Mortero de Vidrio:

Se refiere a un material que, no obstante su dureza propia del cristal de roca, evidencio un brillo de natural transparencia, rasgo que confirma su facultad para absorber la Luz Superior.

3. Mortero de Piedra:

Corresponde a la Piedra o Cuerpo del alquimista, que para elaborar su propia materia no elaborada. Necesita de la ayuda del Alkahest  para incentivar la  descomposición de la Tierra no elaborada..

4. Mortero de Hierro. O del descontrol

Refleja una actividad propia y contumacia de lo denso de las capas metálicas, que se empeñan en rechazar ls Luz

5. Mortero de Boj.

Simboliza a una materia porosa, de gran apertura, que le permite la fácil penetración de la Luz, si bien se trata de  una materia sin suficiente discernimiento para escoger, con precisión, la calidad de las materias que la imantan y traspasan.

El Mercurio exterior, Mercurio Divinizador o Alkahest, tan sublimado y esplendente no lo puedes encontrar en ninguna farmacia o centro comercial, por cuanto eres tú quien debe prepararlo acuciosamente en tu Cuerpo Físico o Laboratorio Interno, según las reglas del Arte Rreal.

El secreto que más han ocultado los Filósofos    es la preparación del Mercurio Interno que, en sus grados superiores, se manifiesta Como  Rebis Blanco, Rebis Rojo y Elixir Rojo. Con un grado supremo  de pureza, perfeccionado y sutilizado por las decocciones y reducido a finas láminas.

Este Mercurio en forma de Rebis actúa en el interior del alquimista, para disolver sus costras metálicas y minerales que envuelven a  su Mercurio, transformándolo al Mercurio Coagulado, cuyas capas obstructoras que se disuelven por el  poder o virtud de esa Agua o Rebis. El Rebis también es denominado “La Buena Tierra” .

Catedral de Notre Dame, pórtico de La Virgen: “El Hombre Doblado”, el cuerpo humano o Vaso,  donde están las durezas metálicas que hay que reducir.

Este compuesto de Mercurio Interno y Materia no trabajada,   deben ser encerrados en un Vaso de Vidrio. Esto como ya viste, equivale a decir que debe ser una situación que ocurre en su interior, específicamente en tu Mortero o Vaso de Vidrio, como ya he explicado, para ser cocido con el Fuego continuo de Pontano, esto disuelve a las capas obstructoras del Mercurio Coagulado y a la Materia no Elaborada.

 

 

Este proceso transforma al contenido  del  Vaso, en una materia más próxima a la Piedra Filosofal, liberándose la Vida que esté prisionera en la Tierra vulgar, recibiendo la Vida misma del Alkahest o Mercurio Divinizador.