IRENEO FILALETEO, 1645. Cap. 13 – 17

 

 

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.   AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.

CAPÍTULO 13, ACÁPITE 17.

“DEL USO DE UN AZUFRE MADURO EN LA OBRA DEL ELIXIR”

En este acápite afirma Filaleteo que el Oro se encuentra  en dos estados:

  1. Como Oro Muerto y
  2. Como Oro Vivo.

El Oro Muerto.

Es un estado de conciencia que es simbolizado por el Grano de Trigo, que en su interior lleva a su Germen u Oro Vivo, emparedado por gruesas y duras  capas de mineral y metal, que le aherrojan y constriñen, dándole el aspecto de aparentemente Muerto.

Mientras el  Oro Muerto permanezca como un Grano de Trigo, en un Silo o Granero, está destinado para servir de alimento, en forma directa como alimento para las aves, o de diversos alimentos si es sometido a cocción,-

Según los tratadistas, el Oro Muerto  es también representado por las joyas, vajillas, anillos y monedas de oro, porque no evidencian ningún rasgo de crecimiento y permanecen en la misma forma que se les otorgó.

El Oro Vivo.

Es el Oro Muerto que, al ser tocado por la irradiación del  Alkahest cobra vida y altísima significación, toda vez que despierta y hace activos todos los tesoros que duermen ignorados y soterrados en la materia no elaborada del género humano.

El Oro Muerto y el Oro Vivo no son dos entidades separadas, sino que son la transmutación de un estado de conciencia bajo, a otro de muy elevada condición.

Es el mismo varón o varona, de rasgos comunes y abajados, que con el debido tratamiento alquímico se tornan en Adeptos, y es el mismo Grano de Trigo que, cuando lo planta el campesino, se torna en simiente (Oro Vivo, en el plano de la Agricultura Terrenal.).

Cuando el Oro Muerto revive, se troca en lo que los estudiosos denominan el Caos de los Sabios, es allí donde comienzan los embates entre el Caos y lo Mercurial en pro de una dominación total.

Sobre el Caos de los Sabios.

Es la forma  o manera  en que los alquimistas  clásicos consideran al Caos, es llamada, genéricamente El Caos de los Sabios.

El Caos para los Hijos de la Alquimia es un barro de  muy baja calidad, que opaca todo lo que toca y envuelve, y  es estimado como la más  exclusiva y más negra expresión del mal.

El Caos  es una fuerza que contrapesa la acción de la Luz.

Notre Dame de París, pórtico central: La Disolución, Combate de las dos naturalezas. Aparecen dos muchachos agrediéndose, uno de los pequeños es el Alkahest y el otro es la Materia no elaborada.

El alquimista debe vencer y sobrepasar al Caos  para desarrollar su Gran Obra.

En efecto, el Caos  cuando no es tocado por la  irradiación  del Alkahest, presenta un aspecto petrificado, no susceptible de progresar –

Es preciso que el petrificado estado de hombres y mujeres experimente con el contacto del Alkahest una insondable y abismal perturbación, para que vivencie su estado caótico y su primitivo compuesto de soles y lunas.

El Caos es un monstruo Maléfico que mediante una fuerza o impulso negativo enturbia las mentes y las impulsa a contaminar los ambientes.

Características de Celador o Guardián del Jardín de las Hespérides.

Es un Dragón rechoncho y robusto que vigila  la  entrada del Jardín  de las Hespérides, donde se contienen los máximos logros de la Alquimia Tradicional de Alto Grado.

Michael Maier, Atalanta Fugiens, “La Rosaleda de los Filósofos”, o “El Jardín de las Hespérides”. Para entrar en este Jardín, la única llave es tenida en el mundo por cosa vil, sin ella caminarás como sin pies…

Todas las  máximas  posibilidades guardadas en el jardín de las Hespérides están también dentro del alquimista.

La posesión y disfrute de tales Siddhis o Poderes, no se torna inaccesible  por la presencia de un feroz  Dragón, robusto o rechoncho.

Este engendro, no es agresivo,  sino más  bien un mero obstáculo, un impedimento que surge del mismo alquimista. En tanto el buscador no venza a su propio Dragón insomne, que es su Materia no elaborada, no desarrollada y oscura, seca, corrosiva y torpe, no podrá entender, ni menos  coactuar con la Agricultura Celeste,

En otros términos, la imposibilidad que tiene el Buscador de precisar  y ubicar estas Hespérides de Oro, y distinguir con claridad qué es y que no es  el Oro Vivo y que es el Oro Muerto, radica en el estado de torpeza que inhabilita al alquimista bisoño  y en el estado de obnubilación que existe dentro de él, y que es excitado por el mismo Dragón Insomne que empapa al alquimista  con esa limitante sandez.

Con todo, este Dragón es Nuestra Piedra Bruta o materia  tosca, limitada y limitante, que constituye el  material de lo que será  nuestro Laboratorio Interno, que hará que el Investigador del Ars Regia sea el dueño y señor de su Jardín de las Hespérides, que duerme en su interior…

Lo único que obstaculiza la entrada al Jardín de las Hespérides es la ignorancia y torpeza del propio orfebre. El Jardín de las ´Hespérides está protegido por la insensatez del novicio usurpador, fuera de ello no está mayormente  custodiado ese notabilísimo Jardín.

ANÁLISIS.

Este acápite versa sobre la existencia de un  Oro Vivo y  de  un Oro Muerto.

Lo  precedente se dice para inscribir  con trazos de indeleble Fuego, en hombres y mujeres, que aspiran a poseer y dominar los elevados poderes de la Alquimia, que deben centrar su Ser, su conciencia, en hechos y situaciones que posean una vibración superior. De modo que cuando sientas, pienses o actúes, puedas intercalar en tu mente una criba o colador  que te permita, antes que nada, indagar si tus sensaciones, pensamientos son caóticos o por el contrario se ajustan a la alteza del Alkahest.

Así que cuando sientas, pienses y actúes, reemplaza o evita cualquier  mención o acción que genere una reacción caótica, y reemplázala de inmediato por propósitos  justos, buenos y espirituales, cuyas vibraciones tengan la impronta del Alkahest.

Ese modo de actuar equivale a tener en nuestras manos  la llave que tiene el Dragón y que franquea la entrada al Jardín de las Hespérides.

Esta actitud no debe confundirse con ser  sistemáticamente positivo. Aquí no puedes eludir un razonar vertiginoso sobre si lo que te ocupa es oscuro o luminoso, y obrar en consecuencia.

Tú  ya posees ese poder discernidor que  te permite separar al bien del mal, como lo asevera un muy antiguo Manual alquímico muy secreto y desconocido, que describe los Sidhis y Poderes de la Vía Corta, y que señala, en su numerando 17, que  Tú ya sabes distinguir a las dos Fuerzas que dirigen a los mundos: El Alkahest y el Caos.