IRENEO FILALETEO, 1645. Cap. 13 – 16

CAPÍTULO 13

ACÁPITE  16

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.    AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.

CAPÍTULO 13, ACÁPITE 16.

“DEL USO DE UN AZUFRE MADURO EN LA OBRA DEL ELIXIR.”

Ireneo Filaleteo, en este acápite, se refiere a La Agricultura Celeste y,   para  hacerla más comprensible a los estudiantes, compara  esta Agricultura Celeste con la Agricultura Terrenal.

La Agricultura Celeste  proviene desde el Origen o Cielo,  y está destinada a impulsar el  desarrollo superior del hombre y la mujer que invisten  la condición  de aprovechados alquimistas.

En el principio de su manifestación, en el  ser  humano, la  Agricultura Celeste carece de semillas o simientes, motivo por el cual debe transformar  a los Granos de Trigo que utiliza, en feraces simientes  capaces de humedecerse putrificarse, hincharse y  germinar.

El Grano de Trigo, trabajado por la   Agricultura Celeste,  consiste en el Espíritu o Mercurio  original del hombre  o mujer que está empotrado totalmente en dos capas superpuestas y duras, impenetrables y hediondas ( confeccionadas de soles y lunas, respectivamente).

Lo anterior  quiere decir, que la  Agricultura Celeste comienza  a experimentar con personas muy limitadas para  transformarlas en hombres y mujeres Nuevos.

La  Agricultura Terrenal, hace fructificar a  las semillas mediante lluvias, cristalinas aguas de  vertientes, o apacibles aguas de riachuelos  o de profundos pozos subterráneos; rayos de sol y el contacto directo con la Madre Tierra.

Paralelamente la Agricultura Celeste requiere proyectar sobre el Grano de Trigo la  suprema  irradiación  del Alkahest, en forma de Rocío Cocido, como también  humedecer a ese Grano de Trigo con el Agua Viva o Mercurial que proyecta el  Alkahest.

ANÁLISIS:

Atalanta Fugiens, Michael Maier, emblema n° 6: “Los campesinos arrojan su semilla a la tierra seminal cuando ha sido foliada por sus azadones. Los filósofos (Alquimistas) enseñaron a sembrar el oro en campos níveos que tienen el espesor de una leve hoja. Cuando tú hagas eso, pon mucha atención, porque verás que el oro germina de manera similar al trigo “

Filaleteo ha dejado muy en claro que el Alquimista que aún no ha sido introducido  en el Aula de la Agricultura Celeste, es un ser humano de posibilidades  tan reducidas  que parece estar como muerto,   porque su fuerza vivificante está sellada bajo una corteza corporal, que  estanca su desarrollo, y puede perdurar siglos si es mantenida en un medio permanentemente obtuso o ajeno a todo desarrollo espiritual, tal como un Grano de Trigo que viva acomodado en un silo y aislado de  toda influencia espiritual.

En la Alquimia el concepto de la Naturaleza es dual, hay una Naturaleza Superior o Agricultura Celeste, y hay una  Naturaleza Inferior, o  Agricultura Terrenal.

Atalanta Fugiens, Michael Maier, emblema n° 42: “Que la naturaleza te guíe, y tú síguela en tu arte porque errarás si no es la compañera en tu camino” 

El Adepto deber imitar y copiar los actos propios de la Agricultura Celeste, que presenta y despliega a  las tareas alquímicas que deben ser desarrolladas por el género humano, en tanto que la  Agricultura Terrenal o Naturaleza  inferior, está instaurada  para el desarrollo  de los vegetales y otras formas de Vida inferiores al hombre y la mujer.

Si buscas espaciosa y cuidadosamente en los seis tomos de la Doctrina Secreta, de Helena  Petrovna Blavatsky, en los treinta y un tomos del Maestro Tibetano, trasmitidos por Alice  Bailey y en  las obras de Annie Besant, poniendo especial  atención a los párrafos que se refieren a Los Grandes y Pequeños Misterios, puedes encontrar más de treinta indicaciones de que este conocimiento, el de la Alquimia y mejoramiento del género humano, debe forzosamente trasmitirse a los hombres y mujeres, y que, sin lugar a dudas, esa labor de difusión pedagógica  debe quedar entregada a la Francmasonería y, en su defecto, a la Iglesia Católica.