IRENEO FILALETEO, 1645. Cap. 13 – 12

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.
EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.              AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.
CAPÍTULO 13.
“DEL USO DEL AZUFRE MADURO EN LA OBRA DEL ELIXIR”
ACÁPITE 12.
La mente de Filaleteo, después del serio problema ocasionado por tratar de vender plata alquímica, fingiendo que era plata común, se vio invadida por una vorágine de argumentos y contra argumentos, de dúplicas y réplicas. ¿Qué aseveración o negación podría haberle servido para salir indemne y airoso de esa funesta situación, y no haber perdido las casi 600 Libras, ni menos aún haber corrido el peligro de haber sido denunciado y apresado por la justicia?- ¿Y si hubiera dicho esto o aquello a los Comerciantes?
Por unos segundos sopesó la posibilidad de haberles dicho que él no había confeccionado esa plata, pues la había comprado en el extranjero, pero muy pronto rechazó es idea, pues decir esto último, habría provocado un tumulto de ideas contrarias. Así, el mismo capitán del barco que, supuestamente, habría transportado las casi 600 Libras de plata alquímica, juraría que dicho cargamento nunca entró en su barco, ni menos habría sido transportado, por cuanto no hay registro alguno de él que avalúe tal transporte.
Quienes oyeran este argumento reirían a carcajadas, por cuanto no es posible acumular tanta plata en un solo barco sin que nadie se impusiera, sobre todo atendiendo a la estrictez de las leyes y reglamentos que regulan esos trasbordos.
Por consiguiente todo acto semejante sería conocido no sólo en el país en que tenía lugar, sino también en los circundantes.
El tener que experimentar tantos peligros, me ha movido,- dice Fileteo- a seguir escondido, sin perjuicio de decirte a ti, querido lector, estos secretos, ya que tu sueñas con poseer este Arte, con el objeto de ver qué podrías hacer por el bien público, cuando alcances la condición de un Adepto, estando rodeado de una ralea de muy baja índole.
ANÁLISIS:
¿Por qué Ireneo insiste tanto en mencionar a los comerciantes del oro y de la plata?
Porque éste, más bien, es un relato simbólico, más que literal u ocurrido en el plano material, en el cual:
1.- Los Mercaderes representan al vulgo, o sea un estado mental ramplón, vale decir, son hombres y mujeres que sólo pueden entender lo eminentemente material y pasional, sin que puedan percibir todos aquellos actos que se afincan en niveles de más alto rango.
2.- El Capitán de barco, simboliza al Vaso y su contenido no elaborados por la alquimia, el cual al ser dirigido exclusivamente por las fuerzas del Caos, niega u obstruye la existencia de toda Luz superior o Mercurial.

Las Fuerzas destructoras del Caos defienden con astucia su derecho a existir, tratan de imponer un dominio absoluto del mal, ellas no quieren darse por enteradas que hay un mecanismo, una estructura divina dentro del Vaso, que es una energía purificada, que sal ser activada por el Alkahest, posee el poder de hacer aflorar tesoros hasta ahora inactivos en el cuerpo del hombre y de la mujer.
3.- Ireneo representa al Adepto.
Ireneo es incapaz de dar a entender al vulgo qué es lo que influye en él para tener una conducta lúcida, equilibrada y eficaz, como, también, el fundamento de su sabio accionar, su potente energía que le vivifica a él y a su entorno, pues todo ello se debe a su natural peso y proyección mercurial.
De este modo, el estado de pesantez de la Tierra, no quiere reconocer la existencia de la materia ya elaborada.
Atendido lo precedente, cuando se emplaza al Capitán del barco, (o a la materia no elaborada), sobre los hechos realizados por la Fuerza superior o Alkahest, niega rotundamente que esas transformaciones de índole espiritual hayan tenido lugar en el Vaso y su contenido, motivo por el cual, esa plata fina plata nunca estuvo en su barco.
El adepto no puede explicar una situación que está muy por encima de la capacidad intelectual y espiritual del vulgo.
Mediante la imantación del Alkahest, la materia humana, en elaboración, retorna lentamente a su Fuente de Origen, desconectándose, al mismo tiempo, del peso de su abrumadora oscuridad.
El Adepto lleva dentro de sí una gran riqueza espiritual, que no está acorde con el valor del oro y de la plata vulgar.
Todo este logro es un don que el Gran Arquitecto del Universo, le concede a los alquimistas por su esfuerzo y perseverancia, quienes lo poseen no pueden esconderlo, porque siempre serán identificados por un astuto conocedor.
Tomando en consideración todos estos riesgos y problemas, Filaleteo resuelve permanecer escondido de todos, sin embargo decide contar, al lector, todos estos eventos, porque sabe que él sueña con ser Adepto, y Filaleteo quiere saber qué hará por la Humanidad cuando alcance ese nivel alquímico.