IRENEO FILALATEO 1645. Cap. 13-11

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ  GOTTLIEB.   AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.

CAPÍTULO 13.

                  “DEL USO DEL AZUFRE MADURO EN LA OBRA DEL ELIXIR”

ACÁPITE 11.

Ireneo,  en una ocasión en que se encontraba fuera de Inglaterra, su país de origen, comprobó los serios  problemas que se ocasionaba si trataba de vender, a los traficantes en metales preciosos, su plata alquímica, fingiendo que era una plata común.

En esa oportunidad disfrazado con el atuendo de un hombre común, y actuando con fingido desparpajo, depositó sobre el mostrador de unos comerciantes, cerca de 600 libras de plata muy fina, confeccionada alquímicamente.

Desde luego Filaleteo sabía que  no había otros metales más finos y más puros que los que él ofrecía, pero no se atrevió a degradarlos, dándoles un aspecto más tosco, para evitar ser identificado en su condición de alquimista, porque lo habrían sorprendido como actor de esa falsificación, y lo habrían hecho prender por la justicia.

De inmediato, los posibles compradores le dijeron que esas casi 600 libras de plata tenían que provenir del laboratorio de un alquimista. Yo les repliqué- dice Filaleteo-  ¿Qué cómo podían fundamentar eso? Y ellos me respondieron, que no era necesario que yo les enseñara a distinguir las platas comunes de España y de Inglaterra, y que las libras depositadas en el Mostrador no eran del tipo de la plata u oro comunes.

A Filaleteo no le quedó otro recurso que escabullirse disimuladamente, y abandonando la plata, y su valor, no retornó jamás.

ANALISIS

Filaleteo recuerda que disfrazado trató de vender fuera de su círculo hermético o de sus iguales, casi 600 libras de plata alquímica a unos mercaderes, y aunque por todos los medios procuró ocultar ante aquellos su condición de alquimista, fue identificado como tal.

Si analizamos cuáles fueron las razones por las cuales Filaleteo fue reconocido como un alquimista, diríamos:

1.- Todo alquimista que por su diligencia, entrega y tenacidad arriba a la Vía Corta, su mirada produce en los profanos la sensación de ser traspasados  hasta su interior y leídos como un libro abierto.

2.- Irradia una serenidad e inteligencia absolutamente inusuales en el hombre común.

En efecto, los mercaderes saben muy bien pesar en la balanza las cualidades del mundo externo, con todos sus subterfugios, pero lo que Ireneo ofrecía, en ese momento, provenía del mundo del Origen, Oriente o Cielo, esto es, productos de la propia Ars Regia.

3.- Los metales que ofrece a terceros son de una pureza que no se encuentra en ninguna parte, salvo en Barbaria y Guinea, como dice este clásico autor