Ireneo Filaleteo 1645-13-V

REFLEXIONES MENORES SOBRE  LA ENTRADA ABIERTA  AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.     AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.

CAPÍTULO  13

DEL USO DEL AZUFRE MADURO EN LA OBRA DEL ELIXIR”

ACÁPITE 5.

Dice Filaleteo:

En efecto, algunos dicen: “Si yo poseyera estos secretos, me comportaría de otro modo”. Que sepan, sin embargo, lo  penoso que es  para una persona de espíritu el convivir con imbéciles; pues las personas de espíritu son: -Astutas; Sutiles; Perspicaces; Tienen los “Ojos de Argos”; algunos son curiosos; otros  maquiavélicos, intentan comprender la vida, las costumbres de los hombres; en todo caso, son personas con las que si con ellas  se ha contraído una especie de familiaridad, es muy difícil  disimular. (la Alquimia).

 

ANÁLISIS:

Debe  repararse con qué ligereza y liviandad  un profano dice que si él poseyera el conocimiento alquímico, se comportaría de otro modo.

¿Cómo puede decirlo? Si desconoce lo difícil que es conocer y realizar el Ars Regia.

Es ajeno a toda experimentación propia del Magisterio. No se da cuenta que, antes de emitir cualquiera opinión, debería despojar a  su materia de sus lúgubres durezas. Ni siquiera atisba la estructura del quehacer alquímico el cual transita por las Palomas de Diana y soles y lunas, por el Echeneis, por el León Verde, por el Azufre Fuego, por el Rebis Blanco y Rojo y por el  Alma que conscientemente se diluye en el Mar del Alkahest, para transformarse en Espíritu poseedor de todos los poderes del Universo.

 

Por supuesto que este Trabajo de Hércules no embelesa al profano que desconozca lo que es estar sujeto a un permanente estado de purgación, necesario para que aflore y se manifieste en  ellos el verdadero Oro que yace atrapado en las sentinas de su Vaso o Cuerpo.

Esos osados  profanos carentes de  sabiduría, evidencian que su  atrevimiento y desplante sólo se sustentan en un bagaje intelectual muy incierto.

 

Antes  de concluir el análisis de este acápite en comento, es preciso advertir que Ireneo emplea dos veces una frase dirigida  a desorientar a  los profanos en el entendimiento de este acápite. La expresión es: “Las personas de Espíritu” la cual, desde el punto de vista del lenguaje alquímico, contiene dos términos incompatibles entre sí: “Persona” derivada de la palabra romana Personae, que significa “Máscara”, que simboliza  a  la Materia no elaborada, cuyas vibraciones metálicas,  imponen su  oscura impronta sobre hombres y mujeres que transcurren durmientes por la vida.

En el principio de la manifestación humana la Máscara oprime con mayor rigor a  sus víctimas, ocasionándoles profundas heridas que deforman sus pensamientos, sentimientos y actos, para conducirlos al sector oscuro.

La presión de esta máscara, va disminuyendo a  medida que el viandante se acerca al fin de  su Vía Larga, en ese punto la Máscara  adviene a su mínima expresión y desaparece, cuando el Alquimista  arriba al estado de conciencia Jugo de Luna. Donde se alcanza la perfección de hombres y mujeres azufrosos. Más adelante, cuando Nuestro Mercurio, sito en el Rebis Blanco, se traga al Azufre en forma de Jugo de Luna, arriba a esta palestra, el Hombre arrúpico o liberado de la forma.

En cuanto  la otra palabra  de la frase que se analiza, Espíritu, cabe precisar que un ser de Espíritu es aquél que ha  forjado y bruñido, milímetro a milímetro, sus oscurecidos metales, para transformarse en un Ser de Luz, liberado de la forma, cuya pureza, como dije, puede disolverse conscientemente en el Mar del Alkahest, después de haber transcurrido edades bregando consigo mismo a fin de superar y asimilar los distintos desafíos que plantea la Alquimia.

Lo precedente no obsta a que en la vida práctica de antaño y ogaño, ciertos personajes se tilden de  personas de Espíritu o Maestros iluminados, aunque estén chapoteando en el miasma de la Vía Larga  y no hayan experimentado, en su turbia materia, los aspectos superiores del Magisterio.

Son astutos y engañosos en el manejo de sus durezas, sabios en el disfraz de lo torcido, habilísimos para tentar y adiestrar en el mal.

Son sutiles en todo momento, son inspirados y compelidos por fuerzas  oscuras cuyo propósito es la destrucción.

Tienen “Ojos de Argos” , creen poseer la facultad  de verlo todo, con ojos que miran hacia atrás . Mientras  duermen, la mitad de sus ojos permanecen despiertos.

Cien ojos tenía el pastor Argos, ojos que se turnaban para descansar: mientras unos dormían los otros estaban alerta. Júpiter convirtió a su enamorada ninfa  Io en ternera para que la diosa Juno no sospechara de su infidelidad. Juno entonces pide a Júpiter la ternera de regalo y la deja al cuidado del pastor Argos.

Son maquiavélicos, son personas que actúan con astucia e hipocresía, con engaños  para lograr lo que desean.

Siendo curiosos se entrometen en los asuntos ajenos.

Son perspicaces- porque,  con lucidez comprenden  “al vuelo” las cosas más difíciles.  Si les has otorgado confianza, no les podrás ocultar tu secreta ocupación, la Alquimia.

 

 

Finalmente, Ireneo alude al grupo de los Imbéciles, que son los que no tienen ni la menor idea de cómo está  constituida su materia.

 

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