Ireneo Filaleteo, 1645 Cap.12- II

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB                      Autor: APIANO LEON DE VALIENTE.

CAPÍTULO 12

“DE LA MANERA DE REALIZAR EL PERFECTO MAGISTERIO EN GENERAL”

ACÁPITE 2.

Ireneo aconseja: Que para desarrollar el Ars. Regia, se requiere de los siguientes pasos:

  1. La Provisión, la Preparación y la Adaptación exacta de los ingredientes.
  2. Una buena disposición externa.
  3. Preparadas así las cosas, se requiere de un buen régimen.
  4. Hay que conocer de antemano los colores que aparecen en el transcurso de la Obra, para no proceder a ciegas.
  5. Paciencia, para que la Obra no sea llevada apresuradamente, y con precipitación, de lo que vamos a hablar en orden con una sinceridad fraternal.

ANÁLISIS

1.- La Provisión consiste en saber cuál es el abastecimiento  de las herramientas con que se cuenta para elaborar la Obra Alquímica.

Además la Preparación, que consiste en poseer un laboratorio Interno.

¿Qué requisitos debe cumplir este laboratorio interno?

El  laboratorio interno, que es un lugar secreto que se anida dentro de cada alquimista, en el que se guardan todos los instrumentos necesarios para cumplir con el desarrollo de la Obra, como asimismo la instrucción cabal de la parte teórica del contenido alquímico.

Este laboratorio, construido en materia etérica, no visible a los ojos de la carne, es comparado a una gran fragua, alimentada por el Fuego del Alkahest, que inicia y concluye acabadamente con toda la serie de procesos que abarca: desde Las  Palomas de Diana hasta el Elixir Rojo, que se sumerge conscientemente en el Mar del Alkahest.

La disposición de este laboratorio es distinta, según sea la preparación y lucidez de la materia de cada laborante.

En términos generales, como dije, ese centro de operaciones, es de materia etérica, y básicamente está compuesto de todas las operaciones que se realizan en las columnas Boaz, Jakin y Columna del Medio, que se simbolizan idealmente en el Templo de Salomón y las múltiples y respetables Logias Francmasónicas, pero que realmente existen en forma virtual en cada ser humano, y se tornan activas con la Iniciación.

Entonces, la labor del Alquimista consiste en hacer, para sí, visibles y manejables todos esos instrumentos y enseñanzas de suyo inaparentes para la percepción común, de modo que este laboratorio podría estar adornado con un mural, que represente a las tres columnas, Boaz, Jakín y la Columna del Medio, algunas mesas y sillones muy confortables para obtener una profundísima relajación denominada Alfa, que condiciona la claridad y efectividad de los diferentes experimentos que allí se realizan

El alquimista debe llegar a conocer y dominar a su Materia no elaborada, debe ser experto en relajación y soltar instantáneamente  sus células, tejidos, órganos y sistemas en forma inmediata y total, y así, desde ese estado de profunda relajación Alfa, examinar con facultades realmente intuicionales, y no meramente racionales, las fuerzas,  calor y poder de las principales etapas que conforman la Obra, y que se van sucediendo en ese Taller.

Cuando el alquimista trabaja con el mero conocimiento racional, de palabras literales, como simplemente decir Alkahest, Caos, Azufre Incipiente o Azufre Fuego y cree que por simplemente identificarlos, los conoce y practica, queda fuera de la Alquimia, no es capaz de introducirse en el proceso alquímico, lo ve desde afuera y, por lo tanto, no provoca efecto alguno sobre su materia, es el simple parlotear sobre su Vaso y su Contenido.

Para que el ejercicio de la Alquimia produzca a un real Maestro  de Obras,  el laborante debe meditar en  ese estado de relajación Alfa, debe reducir a su propia materia, a una energía de Fuego, que burile su propio Vaso y su contenido.

En definitiva el estudiante de alquimia, en el desarrollo de su Obra, debe trascender al pensamiento lento, racional, que es simbolizado por la Escuadra en el Templo Masónico, para adoptar, conjuntamente con el anterior, un pensamiento vertiginoso e intuitivo, simbolizado por el Compás, que llegue a la esencia de todos los seres y cosas.

En síntesis, debe producir un extremo estado de relajación Alfa  y desde allí considerar el desarrollo de cada paso alquímico, sintiendo en sí mismo, el calor de las energías mediante la percepción de sus sentidos interiores, asequibles por ese estado Alfa, que son de mucho más alcance que los otros cinco sentidos externos y vulgares.

Prescindir  de estos requisitos, no nos proporciona la condición de Alquimistas,  sino de meros conversadores sobre este tema, que así es tratado en forma literal, pero que no se vive en su real contenido.

Debo dejar en claro que la meditación Alfa, no es un tema alquímico, no obstante, produce tales beneficios y facultades en  la Tierra del Alquimista, que  sin ella no hay una real actuación directa y frontal, sino, por el contrario, se la experimenta como algo lejano, que simplemente es descrito racionalmente y no tener con ellos, una  experiencia  directa, remecedora y real.

Personalmente he visto fracasar a muchos discípulos de Alquimia por no poder  disponer y utilizar la enorme potencia del pensamiento Alfa, que les permita vivenciar internamente al Ars. Regia.-(Quien quiera profundizar en este tema, puede consultar los escritos de Don José Silva).

 

2.- Se debe tener una buena  disposición exterior, la cual consiste en que cada estudiante debe lograr una impecable conexión con el Alkahest, y mantener en sí, una armonía, sutilidad y pureza para que se mantenga permanentemente un nexo fluido entre la Tierra del experimentador y el Alkahest. Es preciso que el estudiante logre, con su dedicación un estado enaltecido para que se cumpla, a su respecto, las  disposiciones del Magisterio.

La Materia debe fraguarse, cincelando sus aristas y asperezas, para convertirse en una Piedra Viva.

3.- Se requiere de un buen régimen. ¿Qué es un buen régimen?

Sólo existe un régimen, el Régimen de Mercurio, o Solve et Coagula, Los otros seis regímenes que restan, sólo son efectos del Primer Régimen de Mercurio.

Sin este régimen de Mercurio, es imposible avanzar en la Obra, al igual que pretender hacer caminar a alguien que carezca de pies.

Los clásicos de la alquimia repiten a menudo  que en este Trabajo de Hércules, que es la Alquimia, sólo se trabaja con un solo Horno que es el Vaso o Cuerpo del laborante, para que en él se manifieste la Energía Divina, que se reflejará en la adopción natural de una vida digna, mejorando a nosotros mismos, enaltecemos a  la humanidad.

Asimismo, se trabaja con un solo Mercurio, el Alkahest,  con un solo Régimen, el Solve et Coagula y con una sola Materia, la de su Cuerpo o Laboratorio Interno.

4.- Los Colores, representan los estados que miden el avance de la purificación obtenida en los procesos de la elaboración de la Obra.

En particular, indican el grado en que se purifica y transforma la Tierra para absorber un Alkahest  cada vez más puro y potente, que la mantenga en una permanente combustión

El primer color es el Negro, es el color de la Putrefacción, y completa disolución de la parte endurecida y ennegrecida de la Tierra.

La parte  oscurecida de la Tierra, es comparada a un Dragón venenoso que esparce, sin control tósigo mortal.

El Color Blanco, es el Albedo, alcanzado  mediante la cocción y purificación de la Materia.

Y el tercer color es el Rojo, que evidencia a  la mayor absorción del Alkahest.

5.- La Paciencia.

Consiste en rechazar conscientemente aquellos requerimientos sin fundamento, que la Materia no trabajada hace para violentar y desordenar el proceso alquímico, sin considerar que los pasos  de la Alquimia son ordenados y regidos por el Alkahest.