Ireneo Filaleteo, 1645 Cap. 7 – IV

LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.     AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.

Capítulo 7:
DE LA PRIMERA OPERACIÓN  DE LA PREPARACIÓN DEL MERCURIO DE LOS FILÓSOFOS POR LAS ÁGUILAS VOLADORAS.
ACÁPITE  4.

 

Al respecto Ireneo Filaleteo indica lo siguiente:

  1. Toma cuatro partes de “Nuestro Dragón Ígneo”, que guarda en su vientre al “Acero Mágico”.
  2. Toma   nueve partes de “Nuestro Imán”.
  3. Mezcla entre sí al “Dragón Ígneo” con “Nuestro Imán” y hazlo con la ayuda del “Tórrido Vulcano”.
  4. De la mezcla de esto dos componentes, emergerá un “Agua Mineral” en la cual flotará una espuma que debe ser separada.
  5. Rechaza la cáscara y escoge el núcleo.
  6. Esa Agua Mineral, producto generado de la mezcla del “Dragón Ígneo” con “Nuestro Imán”, debe ser purgada tres veces “por el Fuego y la Sal”, lo que se hará fácilmente si Saturno ha reconocido su imagen en el “Espejo de Marte”.

 

ANALISIS:

 

1.- “Toma cuatro partes de Nuestro Dragón Ígneo, que guarda al Acero  en su vientre.”

El “Dragón Ígneo” equivale a nuestra materia prima sin elaborar. Es un cuerpo metálico, es la mismísima Armadura Negra. Es un Dragón ígneo y seco, corrosivo y refractario a toda intromisión de la Luz en sus dominios.

Lleva en su vientre al Mercurio Interno, al cual envuelve y cubre con su miasma de soles y lunas, con sus fétidas capas metálicas y minerales, otorgándole una apariencia seca  y adormida.

No obstante lo anterior, como sabes, se trata de un Mercurio Interior perfecto, que no es modificado por la suciedad que le envuelve.

  Lo que se transforma es lo Saturnal que lo envuelve y empotra, lo cual  es mellado y laburado por el escoplo del Alkahest.

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El tomar cuatro partes de “Nuestro Dragón Ígneo”, no significa que debamos segmentar cuatro partes  o trozos de nuestra materia sin elaborar, sino más bien implica que tenemos que realizar cuatro trabajos en “Nuestra Armadura Negra”, o “Dragón Ígneo”, los cuales son:

  1. Fusión del sol y la luna.
  2. Elaboración del Azufre.
  3. Liberación del Mercurio Coagulado.
  4. Afinación de la Materia para poder extraer de ella al Rebis Blanco.

2.- “Toma nueve partes de “Nuestro Imán”.

“Nuestro Imán” simboliza a aquella energía  del Alkahest, que en forma de Rocío Cocido, atraemos y acaparamos en nuestro interior, y este Rocío Cocido constituye una Fuerza de gran poder atractivo, mediante la cual percibimos y acumulamos en nuestro Vaso ingentes cantidades de Mercurio Interior.

3.- Mezcla entre sí al  “Dragón Ígneo” con “Nuestro Imán” y hazlo con la ayuda del “Tórrido Vulcano”.

El extraer 9 partes de “Nuestro Imán” para mezclarlas con las  cuatro partes  de “Nuestro Dragón Ígneo”,  Implica el llevar a cabo un ciclo competo de elaboración y purificación de las durezas empotradas en la Vía Larga y, además, cumplir con todos los requisitos de la Vía Corta. En otros términos, ejecutar toda la Gran Obra.

4.- De la mezcla de esto dos  componentes, emergerá un “Agua Mineral” en la cual flotará una espuma que debe ser separada.

En los inicios de tu Vía Larga, el contacto de la irradiación del Alkahest sobre tu materia no elaborada, produce un fuerte calor denominado  “Tórrido Vulcano,” que no es otra cosa que tu  Fuego de Pontano, la acción de éste permanente Fuego produce en tu materia secreciones altamente tóxicas, como el Agua Leprosa  y seguidamente el  Agua Mineral,  ésta última, la que en esta oportunidad nos ocupa, produce en su superficie una espuma flotante de deshechos, o sustancias altamente nocivas, que debe ser apartada, por cuanto impide que la materia se abra o expanda para poder ser imantada por el Alkahest.

En todo caso, y afortunadamente, el alquimista o sus “manos” nada tienen que hacer en esta tarea. Todo se dispone mediante la acción del Mercurio Externo o Alkahest.

5.- “Rechaza la cáscara y escoge al núcleo”.

Se debe desestimar a todos los efectos superfluos, que impiden el desarrollo fluido de la Obra, y centrarse en el núcleo del Arte Real, que es la óptima conexión del Mercurio Interno con el Mercurio Exterior o Alkahest.

6.-  Esa Agua Mineral, producto generado de la mezcla del “Dragón Ígneo” con “Nuestro Imán”, debe ser purgada tres veces “por el Fuego y la Sal”, lo que se hará fácilmente si Saturno ha reconocido su imagen en el “Espejo de Marte”.  

 

“El purgar tres veces por el Fuego y la Sal”.

Purgar por el Fuego, como se te ocurrirá, es cocer la materia  no preparada mediante la irradiación del Alkahest, atraída por el Solve et Coagula, y evidentemente por la subsiguiente acción de “Nuestro Imán”.

El purgar por la Sal, es cocer por el calor que irradia la propia materia no elaborada al ser tratada por el Alkahest. La Sal es una materia durísima, integrada por soles y lunas revueltos.

En general,  Con el “Purgar tres veces por el Fuego y la Sal” se hace alusión a los ascensos y descensos de una partícula de materia en las Rotas Microcósmicas, que tienen por objeto:

  1. Tratar a la Tierra no elaborada.
  2. Mediante la irradiación del Alkahest, y
  3. Formación de la Tierra Foliada.

Este trabajo (Las tres purgaciones por el Fuego y la Sal) se  hará fácilmente si Saturno, o sea el Laborante,   reconoce su imagen en el Espejo de Marte.

“El Espejo de Marte”

 Mirarse en el Espejo de Marte equivale a comprobar y medir el estado de madurez alcanzado por el alquimista, y si ese nivel ya le permite guerrear con sus estados de conciencia abajados, duros y oscurecidos, y desafiarlos en cruentas batallas, para transformar sus Tinieblas en Luz.