Ireneo Filaleteo 1645. Cap 7 – I

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY

EDITOR FRITZ GOTTLIEB.             AUTOR APIANO LEON DE VALIENTE.

CAPÍTULO 7

DE LA PRIMERA OPERACIÓN DE LA PREPARACIÓN DEL MERCURIO DE LOS FILÓSOFOS POR LAS ÁGUILAS VOLADORAS.

ACÁPITE 1

¿Cuál es la principal acción que hay que realizar en este acápite?

Extraer de nuestro fimo, (estiércol) o materia no trabajada, al Mercurio de los Filósofos, que no es otra cosa que El Rebis Blanco o Rebis primero.

Si nos encontramos situados al principio de la Vía Larga y nos proponemos llegar a decantar al Rebis Blanco, es obvio que este magno trabajo de Hércules debes  realizarlo mientras transitas por  toda la Vía Larga.

  1. Y, ¿Cómo se realiza esta tarea? Mediante  7 flujos o irradiaciones consecutivas y espaciadas que el Alkahest envía a la tierra seca  ardientemente contraria a toda intromisión del Mercurio, con el fin de cautelar su oscuro reino. Esos 7 hálitos divinos se denominan Águilas. El lograr instaurar en nuestro trabajo las 7 Águilas, equivale a obtener el Primer Grado de Perfección.
  1. Que para lograr ese grado de perfección, se requiere de un temperamento apropiado.
  2. Filaleteo advierte que no ha de creerse, en absoluto, que este Ars Regia haya llegado a nosotros por casualidad o por una imaginación fortuita, como lo cree estúpidamente el vulgo ignorante.
  3. Alcanzar la verdad nos ha costado un trabajo largo  y pesado, un quehacer plúmbeo, es decir, pesado como el plomo y, además, aburrido. Como consecuencia de ello, hemos pasado muchas noches sin dormir, muchos sudores y penas sin cuenta,
  4. Haz de saber, con certeza, que sin esfuerzo y sin trabajo no llevarás a cabo nada, ni siquiera podrás empezar a operar al principio. Aunque luego es la Naturaleza quien sola lo realiza (el trabajo del Solve et Coagula).

Análisis:

Antes de proceder a examinar, según mis alcances, lo puntualizado por el genial Filaleteo, creo que corresponde hacer algunas reflexiones al desgaire.

Ayer, no más, Ireneo nos tenía embelesados al referirse a las sutiles y espirituales energías del Elixir Vitalis o Elixir Rojo  y hoy de sopetón, a boca de jarro, en menos que canta un gallo, nos sumerge hasta las cejas en el lodazal de sol y luna de la primera parte de la Vía Larga, para indicarnos nuestra meta en este punto, esto es, avanzar heroicamente en ese barrizal para llegar a  gozar de la conciencia del Rebis Blanco.

¿Es esta la normal secuencia del  proceso alquímico? ¡Por supuesto que no! Su desenvolvimiento es normal, sigue un curso natural y obvio que se desplaza  desde su alfa hasta su omega. No se accede a un nuevo estado de conciencia, mientras no se haya dominado el que le antecede. No hay esos avances y retrocesos intempestivos a que nos tiene acostumbrados  Ireneo. Esta desordenada exposición es una estrategia utilizada por los  alquimistas clásicos, para alejar a los profanos de estos estudios.

Quien sepa la estructura, el andamio o el gran armario de la Alquimia, sabrá poner en el casillero correcto esos escritos aunque se enuncien desordenadamente.

De todos modos el curso no es tan lineal como uno pudiera imaginarse.

En efecto,  cuando a partir de sus  balotas negras, el Aprendiz, tras incruento trabajo, obtiene que se transformen en balotas blancas, éstas prosiguen su curso normal de perfeccionamiento, bajo la influencia permanente del Alkahest, de modo que del blanco pasan al citrin, luego al Rebis Rojo y finalmente al Elixir Rojo, en tanto que el nobel estudiante continúa trabajando con sus balotas negras.

Lo anterior, motiva que en tu Vaso se manifiestan diversos sectores que simultáneamente viven diversos segmentos de la Gran Obra. Una parte está ocupada en transformar las balotas negras en blancas, otras de trocar las balotas blancas en rojas, otras, en fin, del Rebis Rojo o el Elixir Rojo.

Imagina una gran sala de conciertos donde hay varias orquestas, que van a interpretar la Novena Sinfonía de Beethoven. Se numera a las orquestas y se dice que la número uno comience con su interpretación. La número dos tocará el mismo tema, pero después que hayan transcurrido cinco minutos desde que empezó la orquesta número uno, y la orquesta número tres comenzará a tocar sus instrumentos, cuando hayan transcurrido cinco minutos desde que la Orquesta número 2 inició su interpretación, y así sucesivamente.

Cada orquesta toca afiatadamente su tema, pero oídas en conjunto parece un pandemonium. En todo caso cuando interprete la misma sinfonía la última de las orquestas, estaremos ante una sola Sinfonía magistral. (La Gran Obra).

Pasemos, ahora considerar las aserciones que  Ireneo formula en este acápite:

  1. ¿Qué quiere decir Filaleteo cuando nos señala que el primer grado de la perfección que se ha de logar durante el curso de la Vía Larga es el preparar el número exacto de Águilas de los Filósofos?

En primer lugar que se deben reunir un conjunto de Águilas que no supere el número de siete.

Las siete Águilas requeridas, simbolizan a siete hálitos o irradiaciones sucesivas del Alkahest que, en el curso de la Vía Larga deben completar y afinar siete tareas:

aguila calva 2La primera Águila………………………………………………………Fragmenta a la Materia.
aguila calva 2La segunda Águila……………………………………………………..Licúa a la Materia.
aguila calva 2La tercera Águila……………………………………………………….Fermenta a la Materia.
aguila calva 2La cuarta Águila…………………………………………………………Corrompe a la Materia-
aguila calva 2La quinta Águila…………………………………………………………Putrefacta a la Materia.
aguila calva 2La sexta Águila……………………………………………………………Volatiliza a la Materia.
aguila calva 2La séptima Águila…………………………………………………Ignifica a la Materia.

 

  1. Para lograr el primer grado de perfección se debe poseer paciencia, no tratar de acelerar y precipitar el proceso, sino más bien dejar que el avance se regle por las leyes superiores de la alquimia.
  2. Esta ciencia y arte de la alquimia es accionada y dirigida desde el Origen por el Alkahest o Espíritu Santo, quien, a su vez obedece a los cometidos que, sobre el particular, grabó el Innominado en el disco duro que el Alkahest lleva en su interior.

Entonces, como puntualiza Ireneo, es propio de ignaros estimar que este Don de Dios haya llegado a nosotros por casualidad o por una imaginación  simplemente fortuita.

  1. El obtener, como algunos lo han hecho, sumergir voluntariamente y con plena lucidez su Cuerpo de Luz, en forma de Elixir Rojo, en el Mar del Alkahest, le ha costado el precio de sudores, interminables horas en vela y penas sin medida.

Fundamentalmente lo plúmbico, o pesado y aburrido de estas tareas no incide en un esfuerzo mental extraordinario, sino más bien, en resistir el hastío aridez y fastidio de tener que hacer día tras día, jornada tras jornada, cualquiera que sea las condiciones, un mismo ejercicio, esto es, el Solve et Coagula.

El alquimista debe leer sus temas, y procura entenderlos, pero no los estudia como lo haría un liceano o un universitario, porque sabe que su mente concreta y kamamanásica¸ no desarrollada en su plenitud, es un elemento más de los que giran cociéndose en su caldero alquímico y, por ende, en este quehacer no tiene ni voz ni voto.

Todo ello se irá incorporando a su Cuerpo de Luz, mediante la ardua práctica del Solve et Coagula.

  1. Sin este trabajo propio de Hércules, no lograras nada, ni siquiera empezar tu Gran Obra.

Pero es del caso tener presente que, al final, será la naturaleza quien hará sola el trabajo, sin que tengas que poner la mano, si no es para aplicar exteriormente, un fuego moderado.

En efecto, por ahora nuestro laboratorio y nuestro fuego interno no son perfectos, y por eso nuestro atanor, o alambique son denominados de Enrique el Lento, vale decir que debemos, realizar el Solve et Coagula día a día. Más tarde se llegará a poseer lo que se denomina el Alambique Portátil, y el Solve et Coagula se hará solo.