IRENEO FILALETEO, 1645. Capítulo 6-III

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.                AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.

 

CAPÍTULO 6.

ACÁPITE 3.

Ireneo Filaleteo afirma que:

  1. El azufre externo y vaporoso, cuando está caliente, se adhiere con tenacidad a nuestro caos.
  2. La materia no preparada alquímicamente, o Caos, no puede resistir la tiranía que ejerce sobre ella el fuego irradiado por ese azufre puro, y por eso el Caos que nos oprime, huye  volando de esa dolorosa ignición, tomando la apariencia de un polvo seco.
  3. Si sabes irradiar ese polvo seco, o Tierra árida, con agua de su misma naturaleza, esa materia seca ensanchará sus poros, y ese ladrón externo (Caos) será arrojado fuera de tu materia, junto con otros operadores de la corrupción.
  4. El agua (Tu materia líquida, en pleno Nigredo) será purgada por la adición de un verdadero azufre que eliminará paulatinamente a las leprosas inmundicias y al humor hidrópico superfluo.
  5. Y poseerás “La Fuente del Conde Trevisano”, cuyas aguas están particularmente dedicadas a la Virgen Diana.

ANÁLISIS.

1.  Desde que comienzas a practicar el Solve et Coagula, con la debida comprensión, respeto y dedicación que los antiguos tratadistas le  confieren, por su alta relevancia iniciática y ser, además, uno de los secretos más resguardados del Arte Real, tu cuerpo, vaso o materia, comienza a recibir un creciente caudal de Alkahest, con la potencia y pureza propia del Rocío Cocido, mucho más intenso  que la mera Lluvia Áurica, que  permea al profano.

Este implacable Rocío Cocido cae,  permanentemente y de plano, sobre el sol y luna que conforman a la materia no elaborada. El roce producido por el entrechocar del Espíritu o Alkahest, con la materia o vaso del aprendiz,  produce un enorme ardor o “Fuego de Pontano”, que motiva la unión indisoluble de algunos sectores de sol y luna, (Aquellos tocados por el Rocío Cocido) dando origen a un Azufre muy precario.

El Azufre es el primer cuerpo producido por el alquimista  durante su participación en el Ars Regia.

2. Este Azufre precario y corrosivo, es de una calidad superior a la de sus progenitores el sol y la luna, por ello se eleva por encima de ellos, y los sobrevuela¸ cubriéndolos con un sudario de llamas que los quema intensa y dolorosamente. La Materia impura trata de huir de esta violenta purgación, aparentando ser un polvo seco.

3. Si sabes tú bañar a ese polvo seco con el Azufre caliente y vaporoso, que es un cuerpo extraído previamente de la misma Materia infecta, es decir el Azufre, como la Materia no elaborada, son aguas de la misma naturaleza, verás como el calor azufroso amplía los poros de la materia impura, para que en ella penetre con facilidad el fuego azufroso que ha de extraer de ese polvo seco, o materia, las vibraciones caóticas y otros operadores de la corrupción que se han instalado en el vaso del alquimista.

4. Así el laborante es morosamente liberado de sus inmundicias leprosas y del humor hidrópico superfluo o excesos de aguas impuras.

5. Y poseerás “La Fuente del Conde Trevisano”, cuyas aguas están particularmente dedicadas a la Virgen Diana.

Virgen DianaDiana, hermana gemela de Apolo.

La “Fuente del Conde Trevisano” es la palestra donde se logra devenir desde la Oscuridad a la Luz.

Conde TrevisanoConde Trevisano famoso alquimista italiano del siglo XV. (*1406,  +1490)

Las aguas de la “Fuente del Conde Trevisano” te permiten tener la certeza de la futilidad del  hacer artificioso, así como concluir que debes despojarte de todas tus capas oscurecidas, para poder conectarte debidamente con el agua de la Fuente Original o Alkahest, que estimula todos tus poderes o sidhis.

aguas sucias                  Las aguas sucias, que a menester limpiar y purificar con los                                                              constantes baños ígneos.

La “Fuente del Conde Trevisano” te evidencia que este trabajo, el de la Gran Obra, es una tarea agobiadora, repleta de abrojos, una senda dura de recorrer, donde deben librarse eternamente múltiples contiendas que imperativamente deben ser vencidas, por ello es indispensable acogerse a la protección de la Virgen Diana, conocedora de toda clase de Lides y conflictos mayores.