IRENEO FILALETEO 1645. Capítulo 5- III y IV

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

                AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.
EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.

 

CAPÍTULO 5, ACÁPITES     3 y 4.

ACÁPITE 3.

 

Afirma Filaleteo que: nuestro Caos es como una tierra mineral respecto a su coagulación, y no obstante hay en su centro interior, un aire volátil, correspondiente al Cielo de los Filósofos, que es verdaderamente astral (luminoso), irradiando su esplendor hasta la superficie de la tierra.

 

ANÁLISIS.

Sabemos que el Caos original del ser humano está compuesto de sol y de luna, esto es, de sol (metal), y de luna (mineral).

Pero el Caos referido en este acápite, está desgastado por su paso sobre una Vía Larga, sembrada de abrojos y filosos guijarros, de modo que la Armadura Negra que se apegaba empedernidamente a la periferia del Mercurio Coagulado, ya ha sido disuelta y transformada en Luz por la vía larga y la acción constante del Alkahest.

Según Fulcanelli
El Baphomet simboliza el baño de Fuego o Alkahest que derruye las capas minerales y metálicas que aprisionan al más puro Mercurio.

En el centro de la masa mineral  que resta, se encuentra atrapado el Cielo de Los Filósofos, simbolizado por un Mercurio Interno o Chispa Divina en forzado cautiverio. Con todo, su astralidad o brillantez es tan poderosa que trasciende a la espesura de las capas minerales, y aflora en la superficie de la materia humana confiriendo ese tono suavemente luminoso al rostro y cuerpo de elevados maestros alquimistas.

En las postrimerías de la Vía Larga el Caos humano queda reducido a un purísimo Azufre Fuego, situado en el interior de la columna hueca de Boaz y pronto a celebrar su boda nupcial con el Mercurio Interno sito en la columna hueca de Jakin ambas columnas de material etérico están dentro del alquimista, sin perjuicio de estar representadas simbólicamente en el Templo de Salomón y en las Respetables Logias Masónicas del Orbe.

Como ya saben, el Azufre Fuego y el Mercurio Interno son expulsados violentamente, por la parte superior de sus respectivas columnas para asentarse y unirse indisolublemente, en el centro del Arco Real o Real Arco, y dar nacimiento al Rebis Blanco, o Rebis Primero.

¿Quién ha de ser el Mago, o adelantado alquimista, tan inteligente como para deducir que, por los pasos alquímicos referidos, ha de trocarse en un nuevo y recién nacido Rey más poderoso que todos los otros monarcas del siglo?

Recordemos que, por su principalía, el Rebis Blanco ha sido comparado con aquél Niño nacido en un pesebre que es, para muchos, el Rey de reyes.

Filaleteo puntualiza que este Rebis o Rey ha de redimir a sus hermanos de la impureza original,  y que deberá morir y ser exaltado, a fin de que dé su carne y su sangre para la vida del mundo.

Lo anterior quiere decir que la enaltecida irradiación del Rebis Blanco, depura el caos de la humanidad y que una vez que ha desarrollado todas sus potencialidades, debe morir y ser exaltado, o ingresar en una etapa más elevada, como lo es  transformarse en Rebis Rojo.

Existió, en remoto pasado, un pequeño manual alquímico muy añoso, arcaico, e inmemorial (inencontrable, creo yo, en el mercado y en el Internet) del cual heredé yo una fehaciente transcripción que, en secreto y bajo juramento de silencio, ha pasado de mano en mano, a partir del siglo XV, entre algunos ascendientes míos, por vía materna, que yo recibiera de mi señora madre.

En ese viejo escrito se afirma, entre otros conceptos, que al arribar al estado de conciencia del Rebis Blanco produce, en la mente del alquimista, una  enceguecedora y formidable implosión de Luz o Sabiduría, porque, hasta ese entonces prisionero Espíritu o Mercurio Interno, ha encontrado, al fin, a su vasija de usos honorables o Cuerpo de Luz.

La fusión de ambos, (Mercurio Liberado y Cuerpo de Luz) permite al sincero estudioso de la alquimia alcanzar el estado de conciencia del Rebis Primero y empezar a emplear el lenguaje de los símbolos que le dará a entender la importancia de los Misterios Mayores, o formación de su Alma o Cuerpo de Luz.

Una cosa es hablar de este tema, para que quede grabado en el intelecto, y otra muy distinta el trabajar directamente en cada uno de sus  aspectos. (El Fermento Azufroso y el Jugo de Luna).

La alquimia es una ciencia-arte, que requiere más del hacer que del conversar.

En este pretérito manual se contienen más de 60 poderes o Sidhis, propios de la Alquimia Tradicional de Alto Grado, incluida aquella exigencia impuesta  por el Gran Iniciado José Bálsamo, que en sus rituales exigía, a sus hermanos masones, alcanzar la eternidad no sólo en su Alma, sino también en  su  cuerpo físico.

ACÁPITE 4

 

  1. Ireneo Filaleteo invoca a Dios y le dice: ¡Oh Dios lleno de bondad! ¡Qué admirable son tus obras! Han sido hechas por ti y es un milagro ante nuestros ojos
  2. Te doy gracias, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, por haber escondido estas maravillas a los sabios y a los prudentes para reservarlas a los niños pequeños.

 

ANÁLISIS

Omito comentar el numerando 1 de este acápite,  por cuanto su sentido y alcance resulta obvio, son alabanzas al Supremo.

Merece mayor atención de vuestra parte las expresiones contenidas en el número 2 de este mismo acápite:

¿Quiénes son los “Sabios”?

Sabios, en este caso, son aquellos que,  sin fundamentos suficientes,  consideran que lo saben todo, y así se cierran la puerta de la Cámara de la Sabiduría.

¿Quiénes son los Prudentes?

Prudentes, en esta oportunidad, son quienes no están seguros de sus conocimientos, y por ello se paralizan, permaneciendo estancados en la Cámara del Conocimiento.

¿Quiénes son los Niños Pequeños?

Niños Pequeños son aquellas personas que se entregan al Arte Real con pureza de corazón, sin cálculos interesados, y con la concentración y seriedad con que  los niños pequeños se dedican a sus juegos pueriles.