Ireneo Filaleteo, 1645 3-I, II y III

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

APIANO LEON DE VALIENTE.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB

CAPÍTULO 3, ACÁPITES 1, 2 y 3

DEL ACERO DE LOS SABIOS.

ACÁPITE 1

En este numerando Ireneo Filaleteo se refiere al Acero de los Sabios.
Dice que de antiquísimos tiempos se trasmitió una Enseñanza, de considerable valor, relativa al Acero, la cual motivó numerosísimas disputas, cuando los estudiosos pretendieron precisar el significado del Acero.

Lo anterior, porque cada Sabio  interpretó la lección a su amaño y manera.

ACÁPITE 2

Filaleteo se compromete a hablar y explicar el  Acero, sin tomar en cuenta las envidias predominantes  en los inquisidores del Arte. Puntualiza que el Acero es la llave de nuestra Obra. Sin ella (La llave o Acero) por ningún artificio puede ser encendido el Fuego de la Lámpara.

Que en la mina del Oro, el Espíritu muy puro entre todos es el Fuego Infernal, secreto, extremadamente volátil en su género, e milagro del mundo. El fundamento de las virtudes superiores en las inferiores. Por lo que el Todo Poderoso lo ha señalado con este signo notable, por el cual la natividad fue anunciada por Oriente. Los Sabios lo vieron en Oriente, y se quedaron estupefactos y, sin retroceder reconocieron que un Rey Purísimo había nacido en el mundo.

ACÁPITE 3

Indica que cuando divises esa estrella, has de seguirla hasta su Cuna. Allí verás a un bello Niño, separando las inmundicias. Honra a ese niño Real, abre el tesoro, ofrécele dones de oro y, después de  la muerte, te dará su carne y su sangre, medicina suprema para los tres reinos de la tierra.

 

ANÁLISIS.

 

ACÁPITE 1

En este acápite Ireneo Filaleteo trata del Acero de los Sabios o la materia prima, aún no elaborada por el alquimista  Tradicional de Alto Grado. Es decir, se refiere a nuestro cuerpo físico con sus soles y lunas, revueltos y desordenados y a sus profundos poderes latentes, que hibernan en su interior.

Señala que los grandes alquimistas, provenientes de un remoto pasado, llamados también Magos, trasmitieron a sus sucesores, numerosas y muy secretas enseñanzas atingentes a este Acero de los Sabios, o durísima materia  que cubre externamente al cuerpo físico, como la quitina a los insectos.

Se dice que cada alquimista que recibió estas develaciones, las interpretó a su manera, olvidando que cada símbolo, en la Alquimia tradicional, y en la Masonería Operativa,  tiene sólo un significado  inequívoco. Toda vez que cada símbolo equivale a un trazo taquigráfico, que se refiere a una sola enseñanza específica.

Naturalmente que las consecuencias de esta deficiente pedagogía en el aprendizaje iniciático, motivó, una verdadera “Torre de Babel,” cuando se quiso precisar  lo que significaba el Acero.

Mitologia_Torre_de_Babel

Este Acero consiste en los bloques metálicos que cubren la periferia del cuerpo humano. Es una materia que, al principio de la Gran Obra,  parece impenetrable por la Luz y,  sin embargo, lleva en su vientre la excelsitud de las virtudes superiores (El Mercurio Coagulado).

En este Acero se suceden los procesos alquímicos que transforman a un cuerpo pesado y fijo  (Cuerpo celular) en un cuerpo volátil y espiritual. (El Cuerpo de Luz)

Ireneo, al desgaire, anota que el Cosmopolita, en “Novum Lumen Chemicum” ha escrito acerca del el Acero, de una manera sencilla aunque oscura.

ACÁPITE 2 

En este artículo Ireneo propala, sin ambages,  que escribirá abiertamente sobre el Acero de los Sabios, sin que lo  limite la “envidia” que predomina entre los inquisidores del Arte. El término inquisidor, está empleado en el sentido de alguien que inquiere o indaga sobre la Alquimia, para comprobar su realidad y sus circunstancias, en tanto que la palabra, “envidia” alquímicamente significa, de parte de algunos cultores de este Arte, el deseo de guardar para sí todos los descubrimientos que logre en este estudio.

Así, pues, nos comunica que el Acero de los Sabios, o Cuerpo Físico de hombres y mujeres, es La Llave Maestra de la Gran Obra, porque sin ese cuerpo no se puede encender, por ningún artificio, el “fuego de la lámpara”, o “Fuego de Pontano” (Algunos alquimistas clásicos, comparan al cuerpo físico humano con una lámpara sorda).

El Acero, repito, es la Llave Maestra de la Obra, porque para la elaboración del Ars Real, se requiere de una materia tosca, metálica y corrosiva que, al ser tocada por el Alkahest, encienda y despierte al fuego mercurial que duerme en su centro, o Fuego de la Lámpara.

Este Fuego de Fricción, se produce cuando la irradiación del Alkahest se introduce en el alquimista, y choca y se roza con la materia humana no elaborada.fuego-interno(ajustado)

Al irse perfeccionando la materia humana (u ORO) el Fuego que se produce en ella llega a alcanzar el nivel de conciencia del Rebis Blanco o Rebis Primero.
Este Fuego, irradiado ahora por el Rebis Blanco tiene estas características:

-Es un Fuego Infernal, por su alta potencia, y no por su naturaleza.

-Fuego Secreto.

-Es el Milagro del Mundo, debido a que es el cincel que pule, perfecciona y espiritualiza al Oro o Materia del Cuerpo Físico.

-Es un fuego extremadamente volátil.

-Es el fundamento de las virtudes superiores que influyen en las inferiores.

-Este Oro o Materia, es perfeccionado constantemente por el Fuego de Pontano, originado y perfeccionado por la irradiación del Alkahest, hasta devenir, sucesivamente en Rebis Blanco. Rebis Rojo. Elixir Rojo y Mar de Alkahest.

-El Azufre Fuego, al final de la Vía Larga, ya fuera de la Columna Boaz se une al Mercurio Interno, que se libera al dejar la Columna Jakin, y se unen en el Real Arco, o Arco Real, , dando lugar al Rebis Blanco o Rebis Primero.

Este Rebis Blanco es un Espíritu muy puro.

Es tan importante y principal, que se le ha asimilado a la Estrella de 6 Puntas, Estrella de la Natividad, o  Estrella del Hombre Rebis.

Estrella 6 puntas

En Oriente la vieron los tres Reyes Magos, o los tres Sabios o sapientes alquimistas, que  siguieron su curso celeste, porque comprendieron que ese astro anunciaba que un Rey Purísimo había nacido en el Mundo.

 

ACÁPITE 3

Ireneo te advierte encarecidamente que, cuando en ti mismo presientas o divises tu estrella de seis puntas, después de pasar el tremebundo Nigredo que la anuncia, te apegues a ella siguiéndola hasta su Cuna y allí verás un bello Niño, límpialo, sepáralo de las conciencias animalescas que le rodean, y hónralo con mirra, oro e incienso y {el, al cumplir su misión morirá dejándote su carne y su sangre, que es una medicina suprema para los tres reinos de la tierra (mineral, vegetal y humano).

En otras palabras, cuando comiences a  ver y experimentar en tu vil materia, la presencia de la escondida Luz, síguela sin retroceder. Es el resplandor de tu propio Rebis, prepárate, limpiándote de todos tus defectos, por medio del Solve et Coagula dándole lo mejor de ti, y este Rebis, en cada Solve et Coagula,  te dará de su carne y sangre, que son la medicina suprema para los tres reinos de la Tierra.