IRENEO FILALETEO, 1645. PREFACIO DEL AUTOR-III

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

APIANO LEON DE VALIENTE.

 

PREFACIO DEL AUTOR, ACÁPITE 3.

En este acápite Ireneo Filaleteo dice:

-“Sé que ya muchos, como yo, poseen este secreto…” (La confección de la Piedra Roja, al nivel de Elixir Vitalis.)

-“Y estoy persuadido de que hay muchísimos más.”

-“Estoy cierto, también, que con ellos, por así decirlo, participaré en una familiar y cotidiana comunicación”.

                -“En cuanto a mi trabajo, que  la santa Voluntad de Dios haga lo que le plazca, porque yo me reconozco indigno de operar estas cosas tan admirables”.

                -“En todo, adoro a la Santa Voluntad de Dios, a la que deben estar sometidas todas las criaturas, pues solamente es en función de Él que están creadas y se mantienen creadas.”

 

ANÁLISIS.

Asertivamente, Irineo Filaleteo, propala que son muchos los alquimistas adelantados esparcidos por el mundo, y que pronto participará  con ellos en una cotidiana y amigable comunicación.

 

¿Es factible llevar a cabo esa diaria y familiar reunión entre todos los alquimistas adelantados?  Desde luego que NO. Porque él -Ireneo- está radicado en Inglaterra, y los demás alquimistas esparcidos por el mundo, en lugares tales como  la India, China, Japón, Rusia, los Países Bajos, y en cientos de lugares más.

Con los medios de comunicación que se disponía en el Siglo XVII, 150 Kilómetros se recorrían entre 3 y 4 días, ya sea en las carrozas de Bruselas célebres por su solidez, las alemanas, distinguidas por su ligereza y las inglesas famosas por su elegancia y comodidad.

Sólo se viajaba de día para evitar los bandidos nocturnos, o simplemente porque los países y ciudades, al ocaso, cerraban sus puertas de acceso.

Y tampoco se habría ejecutado este peregrinaje hiperquinético, si se contara para ese efecto, con los medios de comunicación de este siglo XXI, porque  ¿Quién podría planificar diariamente una sesión, en la que cara a cara, un millón de alquimistas, por ejemplo, departiera simultáneamente por Internet?  No es posible.

Y, sin embargo, esas reuniones diarias, entre los alquimistas adelantados, se hacen día a día, hasta el presente.

Sobre este tema, Fulcanelli, asevera algo parecido con respecto a los Rosacruces, puntualizado que tales adeptos, jamás realizaban reuniones a las que concurrieran en carne y hueso, dice, entre otras cosas:

Rosacruz

“Los rosacruces no se conocían entre sí.

               No tenían un lugar de reunión, ni sede social.

               No tenían Ritual.

               No pagaban cotizaciones.

               Desconocían los banquetes en común.

               Fueron y aún son solitarios”.

               Se denominaban “Invisibles”, pues se rodeaban de las precauciones indispensables y tomaban todas las medidas apropiadas para disimular su identidad.

               La Hermandad entre los Rosacruces, señala Fulcanelli, se basa en sus descubrimientos, el trabajo, su ciencia, son hermanos por sus obras.

               ¿Por qué, para explicar las conductas de los Alquimistas enaltecidos, me valgo de los Rosacruces? Porque los Alquimistas, los Rosacruces, los Francmasones Operativos y un grupo heterogéneo e innominado de esotéricos tienen un origen o raíz común.

               Ve, primero, lo que dice Fulcanelli de los rosacruces:

“Iluminados o Rosacruces que descienden de los viejos Templarios”, destaquemos que Fulcanelli  les atribuye la condición de ILLUMINATI o iluminados.

Sello Templario: dos jinetes sobre un solo corcel.

Sello Templario: dos jinetes sobre un solo corcel.

                 ¿Aquellos iluminados de Baviera que querían dominar el mundo? Por supuesto que no.

               La palabra ILLUMINATI, en esta ocasión, dice referencia con la Alquimia, o Ars Regia, específicamente señala a aquellos Adeptos que han alcanzado la condición de “Hombres Rojos” que tienen una conciencia propia del Rebis Rojo o Rebis Iluminado y poseen, por tanto los poderes o siddhis de ese nivel.

               La razón de que exista una similitud estrecha entre los Alquimistas, los Rosacruces, los Francmasones, y un grupo de esotéricos innominados, se debe a uno de los varios caminos geográficos por los cuales se difundió la Alquimia: Los árabes la trasmitieron a los Templarios y éstos la insuflaron en los  Picapedreros y Libres Constructores o Francmasones Operativos,  a los Rosacruces y otro grupo innominado de esotéricos.

               Ahora bien, se sabe fehacientemente, por propia experimentación, que los Alquimistas adelantados efectúan esas reuniones diarias y fraternales, pero ¿Cómo lo hacen?

               Hablando en palabras humanas, podemos decir que es una comunicación telepática.

               Cuando escritos muy secretos de este Arte se refieren a los Alquimistas adelantados, se refieren a los “Hombres Rojos” o ILLUMINATI,  poseedores de un estado mental propio del Rebis Rojo o Rebis Iluminado, vale decir, un ser espiritual, liberado de la forma física, sin perjuicio de tener simultáneamente un cuerpo físico, que utilizan más bien como un campo de experimentación, como ocurría con Saint – Germain, que vivía en su Cuerpo de Luz Rojo, y se hacía acompañar por su cuerpo físico, que repetía con voz perceptible y humana las maravillas que evidenciaba desde su Cuerpo de Luz.

               Esas reuniones diarias de los Alquimistas adelantados, carentes de cuerpo físico, y provistos, como dije, de un Cuerpo de Luz, se relacionaban sin todo ese contenido social de saludos, y cortesías mundanas.

               En tales ocasiones van directamente al grano: Todos los alquimistas de fuste también tienen problemas en las interpretaciones de los Símbolos del Arte, en ocasiones para averiguar esa verdad escondida, se relajan mental y físicamente, y en una esfera de tranquilidad, silencio y permanente contento interior, se concentran en lo que quieren saber, y dirigiéndose a  un punto o centro inaparente, donde está la Fuente de la Sabiduría ,el Adepto requiere ese conocimiento, el cual prestamente llega a su mente y  luego a su cerebro, captando la respuesta adecuada, solucionándose de raíz el problema planteado; masónicamente hablando, equivale pasar desde la Escuadra de la lógica, lenta y cansina, al pensamiento relampagueante e intuitivo del Compás.

Escuadra y Compás, herramientas del Francmasón

Escuadra y Compás, herramientas del Francmasón

               Naturalmente que toda esa parafernalia, comienza a aflorar e irrumpir cuando el laborante arriba a etapas muy superiores del proceso alquímico, como lo es, en este preciso caso.

               Esta facultad se fundamenta  en la utilización práctica la potencia que irradia la etapa Azufre Fuego, del Arte Real, estado de conciencia que le permite disponer del Siddhi de poder “percibir la resonancia de un valioso conocimiento escondido, y en el presente absolutamente desconocido”.

               Filaleteo confiesa que se siente indigno de operar estas cosas  y  por tanto, afirma que mejor sea la Santa Voluntad de Dios la que, a este respecto, haga lo que le plazca.

               Con todo, a pesar de sentirse no calificado, para referirse con precisión a este  Camino de Luz, lo cierto es que, de todas maneras, confeccionó este pequeño y maravilloso manual.

               ¿Cómo podemos desentrañar esta aparente contradicción, como es la de sentirse indigno de tal labor, y encomendar su factura al Gran Arquitecto del Universo y, a fin de cuentas, redactarla el mismo?

               Es indudable que Ireneo Filaleteo poseedor de un nivel de conciencia, por lo menos, correspondiente al del Rebis Rojo, o Rebis iluminado, se sentía obviamente capacitado para redactar un manual como el que nos presenta, no obstante ,no podía dejar de comparar su conocimiento, semejante a una gota de agua, si se le compara con el infinito mar del Alkahest.

               Debo adelantar que en tramos muy superiores al nivel que comentamos, una vez que el Adepto domine y maneje con certeza los siddhis provenientes de la etapa alquímica denominada Jugo de Luna, el Adepto estará en condiciones de “Escuchar el insondable eco de la Divinidad, pero para eso, previamente, debe despertar, dentro de sí una diminuta esencia, cuya vibración sea similar a la del origen”.

               Este contacto con el Creador se hace más estrecho cuando el Adepto arriba al estado alquímico nominado Elixir Rojo, “Cuya vibración es la presencia viva de la Divinidad, y por eso está actuante en todo lo que existe”. “La Conciencia del Rebis Rojo se rige por las leyes del Absoluto, y por eso está conectada hasta el más pequeño átomo del Universo, sin que por ello se altere su esencia”

               Estos son algunos de los aforismos que contienen en un libro que ya tengo abocetado, y que incide en la exposición de las características más recónditas de la Alquimia, jamás llevadas a la prensa, (Que yo sepa) como es el tránsito, paso a paso, que lleva a los estudiosos de la Alquimia Tradicional de Alto Grado para convertirse en Piedra Roja, y que fueron conocidas y trasmitidas  en secreto por algunos miembros de mi familia materna, durante un lapso de 600 años.

               Y ¿Qué es la Piedra Filosofal, para los estudiosos que practican la Alquimia Tradicional de Alto Grado?: Es alcanzar en ellos mismos un estado de conciencia propio del Elixir Rojo o Elixir Vitalis, que llega a su máximo poder espiritual, cuando conscientemente se sumerge en el Mar de Alkahest. Desde ese instante  se prolonga indefinidamente la vida, se rejuvenece hasta una edad que fluctúa entre los 50 o 60 años, pero siempre, al observarlos sólo se puede decir que tienen una edad indefinida.  También, en ese estado de conciencia, puede transformarse en oro cualquier cosa.

               Esta transmutación áurea, en el campo de la Alquimia Tradicional  de Alto Grado se efectúa tan en secreto, que no podría dar con certeza algún ejemplo concreto de ello, sólo insinuar que el artífice, un hombre rojo, del nivel del Elixir Rojo, sólo emplea su mente y su voluntad para efectuar la trasmutación en comento. Cada cual puede comprobarlo si completa el Trabajo de Hércules, o sea su propia Gran Obra.

               Los hermanos espagiristas clásicos, sí que han comprobado reiterada y  fehacientemente la transformación áurea, llevada a cabo fuera del propio cuerpo, y es eso algo que debemos agradecer y regocijarnos, pues demuestra que el hacer oro alquímico es una certeza.

               A mi parecer, el mejor ejemplo espagírico de la transformación  de plomo en oro, la proporcionó en el Siglo XX Richard Chanfray, que no era un alquimista, pero sí un hombre común que había recibido algunos  polvos de proyección, seguramente de un Adepto, que deseaba que Richard hiciera algunas demostraciones sobre la posibilidad de transformar plomo en Oro.

ChanfrayRichard Chanfray

Tiene algunos detractores, que dicen que el “truco” estaba en la cazoleta en la que hizo depositar, por terceros, el plomo que se hizo derretir también, sin participación directa de Chanfray, y que se recibió por tercera persona los indispensables polvos de proyección que entregó Chanfray envueltos en un pequeño papel. En mi concepto hay que desechar tal sospecha, dada la calidad  y condición de los testigos.