IRENEO FILALETEO , 1645. PREFACIO DEL AUTOR-II

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA PUERTA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

APIANO LEON DE VALIENTE.

 PREFACIO DEL AUTOR, ACÁPITE 2.

En este numerando Ireneo Filaleteo te dice:

“Lo que yo aquí digo no son fábulas, es decir, no expongo  una relación falsa, mentirosa, de pura invención, desprovista de todo fundamento; ni siquiera tejo una ficción artificiosa para ocultar una verdad.”

“Por el contrario, me refiero a experiencias reales, que yo he visto, hecho y conocido.

El Adepto se dará cuenta que digo la verdad apenas hojee este pequeño libro.

Todo esto lo he hecho para el bien del prójimo.”

“Pienso, dice, que nadie ha escrito y ha hablado nunca más claro de este tema que yo”.

“Claro que, muchas veces, agrega, dudaba si debía entregar todo mi conocimiento, y no guardarme algo del Saber para mí, o dejar algunos capítulos dentro del tintero, y esta  incertidumbre y consiguientes vacilaciones, acicateadas por la “máscara de la envidia”, fueron aplacadas y borradas por el Altísimo, que leyó mi atribulado corazón, y me impulsó a escribir lo que ahora te ofrezco”.

En este acápite Ireneo concluye: “Avizoro, con certeza, que muchos, en esta última edad del mundo, tendrán la dicha de poseer este secreto, pues no he dejado al estudioso principiante ninguna duda por satisfacer plenamente”.

 

ANÁLISIS.

 

¿Cuál es la razón por la cual Filaleteo encabeza este numerando con la expresión: “No son en modo alguno fábulas”? ¿Qué crees tú?

                Filaleteo está cierto que sus lectores no podrán, a simple vista, aceptar sus dichos alquímicos. Por eso recalca la idea que, de todas maneras, La Obra, como sus maravillosos efectos es algo rotundamente veraz, y les aconseja, en el curso de sus textos, que al Ars Regia primero hay que practicarla, y después criticarla.

                Son pocos los que, desde el principio de este trabajo, advierten que la Alquimia Tradicional de Alto Grado, les permite, por primera vez, transformarse a sí mismos. En otros términos, Sustituir al Hombre Viejo, rutinario, limitado y desgastado que se ha  alojado en tu interior durante siglos, por un Hombre Nuevo, un ser consciente, que dirige su vida con una Sabiduría superior tanto en los aspectos materiales como espirituales.

                En verdad, una buena práctica alquímica, aproxima, comunica y une a los Cuerpos Superiores al cuerpo físico del hombre común. Este es un acto provocador de una increíble expansión e inmensa claridad de entendimiento. Los francmasones lo simbolizan cuando, en su segundo grado, bajan la faldeta del mandil, dejándola en contacto con la parte cuadrada del mandil. La Faldeta contiene los Cuerpos Superiores, la parte cuadrada, los cuerpos inferiores.

Mandil ApMandil Comp

 

 

 

 

 

Si la unión de estos sectores es verídica en ti mismo y no un mero concepto virtual,  verás sucederse, primero internamente, y en muy poco tiempo, se vislumbrarán externamente, una serie extensa de Siddhis o naturales poderes del Iniciado, que impulsan extraordinariamente la fluidez de todo el sistema alquímico.

                Con todo, antes de penetrar gradualmente en las altas esferas, donde el trabajo alquímico se nos presenta como algo agradable, profundo y Sabio, debe someterse uno a una disciplina extremadamente exigente, para deshacerse de todos esos inconmensurables y duros bloques metálicos que entraban tu real acción en tu entorno y dintorno.

                Volviendo a Ireneo Filaleteo, resulta evidente que sus afirmaciones sobre el Arte Real, se fundamentan en el trabajo alquímico realizado sobre sí mismo. En sus experimentos realizados en su Laboratorio Interno, en su Cuerpo o Vaso, labor que se tipifica por un arduo y duro trabajo, con el que tiene que elaborar, pulir y reconstituir cada partícula de su materia, purgar sus frágiles tejidos, mediante la acumulación interna del Alkahest.

                Es indudable que Ireneo, mediante incontables ejercicios de Solve et Coagula, se sometía, alternadamente, a tórridas y gélidas temperaturas. Primero al calor por Fricción que produce el choque de la Radiancia del Alkahest con la bajas vibraciones de su materia no trabajada y luego a las frías temperaturas producidas por el proceso de Evaporación, cuando el  vapor producido se aleja elevándose, ocupando energías arrancadas al  metal ardiente, estas diferencias de temperatura, mejoran la estructura de la propia materia.

Es increíble cómo se asemeja la formación de un Iniciado a la sagrada forja de una katana.

Forja

Todo este trabajo propio de Hércules, le permitió centuplicar la resistencia de su Vaso, para recibir un Alkahest mucho más puro y de un mayor caudal, que le impidiera desistir en la labor de cumplir con el Solve et Coagula, jornada tras jornada sin faltar un giro de su rota  situada en la  columna hueca de Boaz.

Con este sistemático esfuerzo, Ireneo Filaleteo multiplicó, tanto la  calidad, como la cantidad, del contenido de su Piedra Blanca y de su Piedra Roja, logrando una iluminación insondable.

Filaleteo, en realidad, no se esmera demasiado en convencer a los profanos de la verdad de sus dichos, porque piensa que cualquier Adepto que lea sus escritos, verificará que aquellos se ajustan a la verdad, pues el proceso de la alquimia es uno solo, y fácilmente los alquimistas pueden retejarse entre sí.

Sostiene reiteradamente Filaleteo, que ha hablado con más claridad que nadie, sobre la alquimia.

                ¿Cierto?

                Sí,  ha sido muy claro con respecto al entendimiento y capacidad de los Adeptos o sus Pares.

                Pero sigue siendo ininteligible para los profanos que se esmeran en saber nuestro Arte-Ciencia, sin estar debidamente preparados.

                Todo Alquimista sincero y veraz está dirigido desde arriba, aún más, su obra está ya  definida en todo detalle, y su existencia, desde la niñez, sin que lo sepa el actor, se acomoda para provocar todas las circunstancias que le permitirán cumplir con su celestial misión.

Esa influencia Superior, ignorada por el alquimista que la experimenta, radica en una paciente supervisión de cada uno de los incontables pasos de la alquímicos, así como el proceso del afinado pulimento de cada fibra de su tejido corporal, para construir en él una sólida capacidad de resistencia y persistencia, que le impida desistir de su noble propósito para que persevere en su Adeptado.

Filaleteo pregona que, debido a la claridad de su verbo, al final de los tiempos, muchos serán los que poseerán un iluminado estado de conciencia, el del Rebis Rojo Iluminado.

                Este gran esclarecimiento de la percepción, salto cuántico inconmensurable ¿Podría promover la formación de grupos  extraordinariamente superdotados que perturben el ritmo de crecimiento natural del desarrollo de sus países de origen?

                No, en ningún caso.

                Si bien el hacer de esta usina,  que tiene por objeto preparar, en el presente, a individuos del futuro,  es de aplicación universal, sus efectos son particulares y específicos con respecto a cada país o nación, pues queda absolutamente delimitado por la naturaleza de la materia prima de cada individuo que se someta a ese procedimiento, cada materia constituida de sol y luna, tiene una constitución diferente en cada individuo, y en cada Nación.

                Del tratamiento común a estas diferentes materias, tan sui-géneris, y propias de cada individuo y de cada nación,  han de surgir esclarecidos Adeptos, cada cual por el trabajo y desarrollo ejercido en su propia idiosincrasia, característica de cada Alquimista y de su país de origen. ¿Cómo ha de ser de otra manera, si es esa la única materia prima que tienen para elaborar? En esa forma particularizada es como el Instructor de Alquimia, ha de regar la feraz tierra de cada Nación, para  provocar y arraigar, en cada País, una extraordinaria  eclosión intelectual, espiritual y material, sin  medida, como ha ocurrido en todos los esporádicos “Renacimentos”, que han florecido en el mundo, que han de ser forjados en esta fábrica con  una combustión que es inherente a cada individuo y a cada país.

                Es cierto, en cada caso, se profundizará y entenderá con cabal inteligencia  las normas o regímenes de su país de origen, pero siempre se impedirá, a modo de ejemplo, la falsa pretensión de hacer que un excelente español, se convierta en una pésima  copia de un excelente  japonés o  vice-versa.

                Con esto no quiero decir que se haya de permanecer en un torpe y ciego aislamiento internacional, sino que se persista en desarrollar, purificar y perfeccionar lo propio,  así se alcanzarán cumbres señeras en el desarrollo y capacidad de los individuos y, por consiguiente de cada nación, lo que permitirá un contacto universal, pleno de visión y sabiduría, sin traicionar a nuestras propias raíces, que son intransferibles e indelegables, porque es la única materia que cada raza puede elevar y perfeccionar.

                Por consiguiente Igualmente, en el proceso alquímico, se rechazará, en forma natural,  con un automatismo superior, todo intento de injerto foráneo, que siendo propio de un individuo o de una Nación,  resulta es intransferible  a terceros ajenos al tejido que se trata de exportar para ser copiado y ejecutado  por grupos de personas ajenas a esa preparación tan suigéneris que realiza y aplica otra nación.

                Este elemento restringidor, y guardián de las políticas de cada nación, consiste en la naturaleza tan característica, tan propia, intransferible e indelegable de tu propia materia que se ha de someter a la fragua de la Alquimia. La materia de los connacionales difiere entre sí, y también es distinta la materia prima de cada Nación con respecto de las otras.

                Forja 2Esto lo podemos comparar a la sagrada e iniciática de la forja de una katana, que simboliza la creación de la propia alma de su poseedor. La fórmula de su construcción es de aplicación universal, pero su producto, sea la katana misma o el nuevo Adepto, dependerá del hierro o materia transformado por esa forja, según sea la naturaleza de la “Minera” de que se extrae.

Tales son las profundas, por las cuales  se exigiera en los “Old Charges”, de las antiguas Logias Masónicas Operativas, esencialmente Alquimistas, que se respetara y amara al Príncipe, a la Reina, al Rey o cualquiera otra autoridad que rigiera a cada país.

Finalmente, en cuanto a que los escritos de Ireneo Filaleteo,  proporcionarán la dicha de poseer los secretos de la Alquimia, ¿No serán Uds. la punta de lanza de ese movimiento?