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Alquimia

Ireneo Filaleteo Capítulo 21 – VII

Reflexiones Menores de la Entrada Abierta al Palacio Cerrado del Rey

Autor: Apiano León de Valiente

Capítulo 21 – Acápite VII

De la Combustión de las Flores y de Cómo Evitarlas

ENUNCIADO

Filaleteo opina que en todo el Arte Regio basta con recibir el fuego interior y con eso la materia concluirá adoptando la forma de un polvo de un color muy negro.
Si no fuera así, la culpa sería de:

  • Tu mercurio
  • De tu régimen
  • O de la disposición de la materia
  • O también si por casualidad hayas movido o agitado el vaso

Lo que te hará alargar la obra o incluso perderla definitivamente

ANÁLISIS

Ireneo Filaleteo nos sugiere que sin fuero interno no hay Alquimia, y que principalmente el Arte Real, consiste en mantener dentro del vaso o cuerpo del iniciado un fuego permanente y debidamente calibrado. Nada más que esto bastará para que a su debido tiempo la materia del aprendiz se transforme en un polvo muy negro que le avisará que sus pasos ya recorren el derrotero alquímico, la Vía Larga primero y la Vía Corta después.
Si esto no es así, la culpa será:

  • De tu mercurio
  • O de tu régimen
  • O de la disposición de la materia
  • O que por el azar hayas movido o agitado el vaso

Estos son errores que te retrasarán la obra o la perderás.

De tu mercurio

Cuando se dice que la culpa es de tu mercurio quiere decir que la materia no absorve correctamente el Alkahest, y como resultado no puede realizar el Solve et Coagula, por que la energía del fuego es insuficiente y por lo tanto no penetra en la materia endurecida para disolver las durezas que la oprimen y la impregnación del Alkahest no es bastante potente.

De tu régimen

Debido a las deficiencias anteriores no hay fuego (Azufre) que de impulso a la rotación de la rota microcósmica, de modo que no puede realizar el primer régimen de mercurio o régimen de fuego que da inicio al desarrollo de la obra alquímica. El alquimista novicio no respeta las normas que rigen al desarrollo de la obra, y se inventa un régimen a su gusto y por eso fracasa.

De la disposición de la materia

El aprendiz no está motivado en desarrollar su obra alquímica, su materia no tiene el afinamiento necesario, porque el aprendiz persiste en su hacer artificioso, y trabaja fuera de la obra, y no dentro de la obra, la concibe intelectualmente o emocionalmente, pero no trabaja en ella ni dentro de ella, y es solo tocado superficialmente por el Alkahest, y esto acontece por que el adepto no respeta las normas que reglan la secuencia y desarrollo de la obra alquímica.

Que por el azar hayas movido o agitado el vaso

Finalmente otro perjuicio grave se sufre si por azar hayas movido o agitado el vaso, lo que te hará alargar la obra o incluso perderla.

No debe ser violentado por la entrada de continuas corrientes caóticas que manipulan a su amaño los procesos que se desarrollan en el vaso.

Es necesario recordar al laborante que solo debe limitarse a cumplir y desarrollar el proceso del Solve et Coagula. Para ello el vaso de su cuerpo debe permanecer inalterable en completa paz. No debe ser violentado por la entrada de continuas corrientes caóticas que manipulan a su amaño los procesos que se desarrollan en el vaso.

Son estas convulsiones desmedidas las que deben ser controladas permanentemente porque un actuar inadecuado alarga y paraliza definitivamente la obra.

Para impedir el fracaso de nuestro trabajo interno, se debe actuar con profunda serenidad y permanente vigilia. El discípulo debe ser capaz de identificarse con el ojo de la tormenta, que es aquel punto donde no llega el desorden atronador y por lo tanto no está expuesto a los azares e imprevistos, y sobretodo alejado de las terribles vibraciones de Escilas y Caribdis.

Todo lo que se efectúe en contra del proceso alquímico alarga o paraliza definitivamente la obra.

Ireneo Filaleteo Capítulo 21 – VI

Reflexiones Menores de la Entrada Abierta al Palacio Cerrado del Rey

Autor: Apiano León de Valiente

Capítulo 21 – Acápite VI

De la Combustión de las Flores y de Cómo Evitarlas

ENUNCIADO

Algunas veces se perfilarán ante los ojos del Adepto, peregrinas formas de islas, espigas y ramilletes de diversos colores, que aparecen sobre las olas y sobre los lados que se disolverán rápidamente y surgirán otros.

La tierra, en efecto, ávida de germinación, siempre está produciendo alguna cosa, y algunas veces te imaginarás que ves en tu vaso aves, bestias o reptiles y, además colores agradables a la vista que pronto desaparecerán.

ANÁLISIS

¿En qué ocasiones el Adepto ve Pequeñas islas, Espigas y Ramilletes de diversos colores que aparecen sobre las olas y sobre los lados las cuales se disolverán rápidamente y surgirán otros?

Cuando el Alquimista está absorto en un profundo estado de recogimiento, se presentan ante su visión interna, mares y lagos conformados por sus fluidos corporales y se da cuenta que con el trabajo alquímico esas aguas corporales son cada vez más puras y potentes.

Este proceso impone el ávido deseo de establecer en el organismo humano los cambios impuestos por los sucesivos pasos alquímicos. Esta germinación, crecimiento y multiplicación de las virtudes humanas motiva que los adeptos comiencen a ver figuras que aparecen tanto en el centro de las aguas, como en sus bordes.

  1. Islas: Partículas de Rebis que se están formando dentro del cuerpo, y que se van acumulando a medida que se cumple el proceso de transformar las balotas negras en balotas blancas y rojas, para dar lugar al Rebis blanco y rojo, alma o Cuerpo de Luz.
  2. Espigas: Simbolizan la primera extracción y maduración del grano, se refiere a la extracción del Azufre.
  3. Ramilletes: Que son de diversos colores y aluden al permanente cambio de la Gran Obra que ascienden y se afinan de estado en estado. Más que ramilletes son agrupaciones de diversos colores propios de los estados alquímicos que se superan uno a otro, y esto se ve en la superficie de los humores o aguas del Adepto como un caleidoscopio, emite esos colores: como el azafrán, carmesí, escarlata, esmeralda, índigo, lavanda, magenta, malva, ocre, turquesa y otros muchos más que son necesariamente reemplazables porque es una obra de permanentes cambios donde la materia sufre el perfeccionamiento producido por el Arte Real.

Algunas veces te imaginarás que ves en el vaso:

  1. Aves: corresponde a la materia volatilizada que se eleva hacia lo alto, una vez que la materia ha sido totalmente purificada y desmaterializada por los sucesivos lavados ígneos, y como ya dijimos esos colores hermosos y agradables que con prontitud aparecen y desaparecen y vuelven a aparecer, reflejan cada vez nuevas virtudes del Alquimista.
  2. Bestias y reptiles: corresponden a la materia aún en trámite de elaboración que opone una feroz resistencia al proceso de limpieza corporal impuesta por el Alkahest.

Estas bestias y reptiles irradian e imponen ciertos visos o reflejos de actuares abajados, tales visiones son más bien símbolos que explican lo que ocurre dentro del vaso.

El ver y el imaginar son más bien un sentir de lo que acontece interiormente dentro del vaso del Adepto.

Ireneo Filaleteo Capítulo 21 – V

Reflexiones Menores de la Entrada Abierta al Palacio Cerrado del Rey

Autor: Apiano León de Valiente

Capítulo 21 – Acápite V

De la Combustión de las Flores y de Cómo Evitarlas

Enunciado

Filaleteo sostiene que al principio de la verdadera obra aparece en el vaso y su contenido un color rojo insigne.

La presencia del color rojo brillante e insigne en el curso de la verdadera obra significa que en el contenido del vaso hay humores y líquidos en la proporción debida y muestra que el cielo y la tierra se han unido y han hecho nacer en el operante el fuego de la naturaleza o perenne contacto del Alkahest con el operante (El fuego de natura es la energía universal positiva que permanentemente emana y es accionada por el Alkahest y tiñe y da vida a todo lo que permanece vivo). Y por ello todo el interior del vaso se teñirá de un color áureo y este color no durará.

Seguidamente se plasmará en el vaso un color verde.

A continuación emerge tiñendo el lapis, piedra o cuerpo con un color negro y si eres paciente verás realizarse todos tus deseos.

Avanza lentamente y continúa sin embargo aplicando un fuego válido entre Escilas y Caribdis.

Y como un experimentado nauta dirige tu navío si deseas recoger la riqueza de una y otra indias.

Análisis

En este acápite Ireneo Filaleteo esboza la experiencia vivida por un adepto, el cual reflexiona sobre todas las tareas que ha llevado a cabo siguiendo el derrotero que tiene como meta comprender a cabalidad este arte ciencia, para llegar a percibir alguno de los puntos esenciales para lograr un avance efectivo, por los senderos, caminos y avenidas del Arte Real.

Ese alquimista concluye que para ser un exitoso forjador de sus metales debe entregarse de lleno:

  • Primero debe estudiar sus materias, con celo, vigilando que las fuentes de estudio no sean tergiversadas por el mismo.
  • Segundo, y además entregarse a sus prácticas y estudios con un fervoroso amor enardecido, que le mantenga siempre adherido a este saber, y finalmente adoptar la constancia necesaria que le permita realizar sus trabajos dedicando una parte de su jornada diaria.
  • Tercero, saber que el campo de sus prácticas y desvelos es su propio cuerpo, piedra o lapis, como decían los antiguos latinos.

Sus prácticas indagan la forma de superar la condición de su barro o Sol y Luna, que recibió a su espíritu o cuerpo hecho de Alkahest, que con la Gran Caída se sumergió y paralizó en esa envoltura pesada que le borró todo conocimiento de su dios externo y de su dios interno, y aprendió a arrebatar los fuegos celestiales que trabajó después y llegó a su más alta expresión, que según Filaleteo al grado de carbón para ser transformado en un hombre nuevo.

El artífice de este relato con profunda introspección recordaba el momento en que a raíz de sus desvelos y dedicación total se vio envuelto e interpenetrado por un color de rojo insigne relevante e intenso.

El color rojo insigne se produce al principio de la verdadera obra alquímica, este surge cuando el alquimista ha conquistado la coloración y consiguiente estado de conciencia de Rebis Rojo, Elixir Rojo o Elixir Vitalis para sí. El Elixir Rojo o Elixir Vitalis indica a su respecto que el color rojo insigne produce la verdadera obra, y que se ha alcanzado la perfección de la materia, es decir, se ha transformado en Elixir Rojo y se ha unido al Alkahest. Respecto a esto se refiere Filaleteo cuando dice que se ha unido el cielo con la tierra (Alkahest y Elixir Rojo) y el alquimista ha alcanzado a unirse perpetuamente con el Alkahest o fuego de natura.

A continuación de este color rojo se sucederá muy temporalmente un color áureo.

El estado de conciencia de este color áureo corresponde a una coloración temporal que tiene por objeto aumentar la fijación de la coloración roja en el vaso y su contenido.

El color áureo no durará, pronto será engendrado el color verde.

El esfuerzo y disciplina precedentemente diseñada hace que el alquimista tenga la sensación de un tinte verde. Esta percepción de estar sumergido en un color verde, se produce en el instante en que una parte considerable de la materia del laborante se licúa y volatiliza.

Todo ello ocurre en el arco Solve de la rota micro cósmica. Esta evaporización produce en el estudiante una sensación de liviandad y liberación por la presión ejercida por la materia aún no elaborada.

El que el adepto se sujete con entusiasmo y decisión a una disciplina imperturbable logra como recompensa que sus aguas podridas se volatilicen en gran medida. Lo señalado le permite experimentar una mayor libertad y liviandad en todas sus acciones: sentimientos que los alquimistas simbolizan sea que este color verde sea percibido o no, siempre se vive la experiencia de una mayor libertad, liviandad e ingravidez. Esta sensación de libertad y de facilidad para hacer las cosas se debe a que en el vaso y su contenido los humores líquidos o aguas podridas han sido reducidos al nivel que deben tener. Todo esto acontece en el arco Solve o ascente de la rota microcósmica.

El adepto se da cuenta que desde que aprendió a empaparse en el Rocío Cocido o Alkahest superior en potencia y pureza, su tierra no elaborada se revoluciona y encoleriza. El cataclismo que provoca levanta polvaredas de negrura porque ella, la tierra indómita e ignorante, se niega a permitir que se establezca en el alumno la sabiduría del Alkahest, y se opone a ella con todas las fuerzas de su ser, porque no quiere perder el tiránico imperio que ejerce sobre su malsano y abajado reino.

Esta negrura surge cuatro veces en el derrotero de la alquimia humana, denominados “nigredo”, verdaderamente insufribles por el neófito, el alquimista y el adepto.

En el fondo todo nigredo es a la vez un tormento y una recompensa, por cuanto la dolorosa operación debe ser resistida para provocar la desintegración más completa de las rocas y basalto que se incrustan en el vaso, lo que permite vivir una vida con mayor sentido y enaltecedora acción.

Si absorbes con paciencia y sobretodo sumergido en un estado alfa las fuertes contrariedades, los desencantos y desengaños que te aporta el nigredo, verás realizarse todos tus deseos.

Avanza sin violentar el camino de la alquimia y continúa aplicando un fuego válido entre Escilas y Caribdis.

¿Qué es Escilas?

Se representa por un pétreo y dilatado roquerío que se oculta sumergido a ras de las ondas.

Este símbolo alude al poder endurecido y metálico de tu materia. Son tus tendencias y arraigos tenebrosos. Quién se estrella en Escilas es aquel que se encalla y se sumerge en la pestilencia de su propia oscuridad endurecida, rocosa y artificial, situación que paraliza el curso de su gran Obra. Escilas es el dominio avasallador de tu Perro de Jorazán, perro negro o coraceno, que te impide que te conectes ordenadamente a la radiación del Alkahest.

Escilas está compuesto por todos los mecanismos artificiosos y corrosivos de tus placas metálicas, que desalientan en ti todo intento de liberación, obstruyendo el paso de toda luz superior, hacia tus oscuros entresijos, lo que quebranta el casco de tu nave, la cual sin embargo tiene todo lo necesario para no zozobrar.

La constante agitación emocional que produce Escilas, endurece a tu materia y la hace impenetrable a la luz. Perecen con Escilas todos aquellos que teniendo el conocimiento al alcance de su mano y la forma de entenderlo niegan la existencia del Alkahest o esencia de Dios Manifestado y se extravían en meros conocimientos intelectuales gratos a los sentidos externos no desarrollados.

¿Qué es Caribdis?

Corresponde al estado permanentemente alterado de tus propios sentidos externos, aún inmaduros, desprovistos de lucidez y presos de lo caótico.

El desconcierto y el desorden que producen las arremolinadas turbulencias, denominadas Caribdis, son las que en definitiva se tragan al navío o al nauta crónicamente desprevenido.

Sufrir el estado de Caribdis es persistir inmaduramente en apropiarse del timón que delinea el curso del Arte Real, para entregar su comando a los cinco sentidos externos no desarrollados que están en constante desacuerdo los unos con los otros, pues carecen de una debida conexión con el Alkahest.

Si evitas las aguas turbulentas tanto como el roquerío metálico se establecerá en ti el natural contacto de lo mercurial con lo terrenal.

Ireneo Filaleteo Capítulo 21 – IV

Reflexiones Menores de la Entrada Abierta al Palacio Cerrado del Rey

Autor: Apiano León de Valiente

Capítulo 21 – Acápite IV

De la Combustión de las Flores y de Cómo Evitarlas

Enunciado

La desecación que nos ocupa no es una verdadera desecación. Sino una reducción de aguas podridas en átomos sutiles mediante el tamiz de la naturaleza, del agua mezclada con la tierra.

Agua que exige cierta reducción para que la tierra reciba el fermento transmutador del agua, pero con un calor más violento del que ha de ser esta naturaleza espiritual, habiendo sido como golpeada mortalmente por un mazazo, de activa se hace pasiva y de espiritual, corporal.

Es decir un precipitado rojo inútil cuyo color, con el calor debido, se convertirá en la negrura del cuervo que, aunque es negro, es un color sumamente deseable.

El agua contenida en el vaso exige cierta reducción de su masa, para que la tierra reciba el fermento transmutador del agua, o Alkahest, pero con un calor más violento de lo usual.

Con este mayor calor el azufre siente haber sido golpeado mortalmente con un mazazo, y como resultado de ese golpe se transforma de activo en pasivo y de espiritual en corporal.

Debe ponerse atención cuando se dice que la materia o azufre debe transformarse de espiritual en corporal.

A primera vista, ese cambio de espiritual a corporal pareciera contrario al proceder alquímico, si se considera que el propósito de la alquimia es transformar la materia corporal en alma o espíritu, entonces es preciso analizar porqué Filaleteo señala que lo espiritual debe retroceder y transformarse en corporal.

El autor de esta obra da a entender que la materia no trabajada es un 50% caótica y un 50% Alkahest, de manera que puede decirse que la materia no elaborada es espiritual en un 50%.

La razón de estas proporciones es que tanto el Caos como el Alkahest se difunden y compenetran todo el universo, y entonces se deduce que el Caos igualmente difundido ocupa el 50% y el Alkahest el 50% restante, cada uno ocupa el 50% de nuestra materia y del Universo.

De manera tal que esa materia espiritualizada que está soterrada, aplastada e inactiva por el peso del Caos, debe ser extraída de su medio corporal que la rodea y pasar a ser elaborada en las tres columnas y especialmente en las tres rotas de esas columnas.

Primera rota de la columna Bohaz.

Dos rotas en la columna del medio, para que esa parte pura extraída de la materia impura se transforme en tierra foliada y cuerpo de luz.

En tanto que la materia no trabajada queda reducida integralmente a un material netamente corporal, que debe ser perfeccionado por múltiples lavados ígneos, hasta hacerse espiritual y seguir el mismo camino de las aguas purificadas.

Una vez separado lo puro espiritual o mercurial, el material pesado, podrido y engañoso toma un color rojo inútil que con el calor debido su color se convertirá en la negrura del cuervo, que aunque es negro es un color sumamente deseable, porque con este estado comienza la operación alquímica del ser humano.

Digámoslo de otra manera:

Recordemos que el Dios Innominado creó al mundo, como un producto netamente mental y que posteriormente, le solicitó al Alkahest que le diera vida y constitución material, dicho quehacer fracasó porque cuando la creación mental se hizo también material toda vida quedó petrificada y carente de movimiento, y de evolución.

El Alkahest rehízo su posterior trabajo pero en esta segunda oportunidad insertó en los materiales ocupados el concepto del mal o Caos tan difundido y potente, como el bien o Alkahest, y permitió el avance y desarrollo de la vida superior.

Rememoremos que el Dios Innominado, confeccionó tanto al bien como al mal, incluso uno de los brazos del Alkahest es el Caos, y el otro el bien.

De lo anterior se concluye que todo ser humano está hecho de un 50% de bien y un 50% de mal.

El problema radica que la parte buena o mercurial de hombre y de la mujer ocupa su núcleo central y por consiguiente está tapada y aplastada por las maléficas capas minerales y metálicas que impiden toda manifestación de ese bien.

En este estado de cosas es menester separar en la constitución del hombre y la mujer lo oscuro (Caos) y lo luminoso (Mercurio), lo fino de lo grosero, la paja del trigo, para que el bien pueda manifestarse.

De lo anterior se desprende:

Primitivamente la tierra o contenido del vaso no trabajado es espiritual en un 50%, es aquí donde Filaleteo da a entender que debe separarse lo sutil de lo grosero, puntualiza que esa materia humana debe dejar de ser espiritual y transformarse en corporal por medio de la irradiación del Alkahest, sobre la materia deben extraerse de esta última mediante intensos lavados ígneos el 50% espiritual.

El 50% espiritual debe seguir siendo trabajado en la columna Jakin, y el 50% de Caos en la columna Bohaz, y el resto de la parte corporal u oscura, no trabajada, debe ser paulatinamente laborada en la columna Jakin y columna del Medio.

Análisis

En este acápite Filaleteo nos sitúa en las iniciales etapas de la obra alquímica, es decir, alude a los fenómenos propios de los enfrentamientos que se entreveran o entretejen entre las materias metálicas y las materias minerales, acciones que se suceden con sus turbulentos y tempestuosos oleajes e inquinas experimentadas por el Sol y la Luna.

Esta lucha de lo mineral y lo metálico debe terminar con una creciente desecación de las podridas aguas que producen la lucha del Sol y de la Luna.

Desecación

Al respecto Filaleteo expresa que esta desecación alquímica es diferente a la desecación usual.

La desecación usual produce la muerte del compuesto.

La desecación usual produce una deshidratación que mata a los seres humanos, el resultado de la desecación usual es la muerte.

En cambio el desenlace de la desecación alquímica es la vida en todo su esplendor.

Todo el proceso de desecación alquímica se produce en la rota micro cósmica que representa al género humano, específicamente en el sector del aire o vapor, allí las guas podridas infectas y malsanas, que imponen su reinado de errores y horrores en la materia o azufre de hombres y mujeres, debe ser desecada en una medida conveniente, acción en la cual no interviene la mano del hombre, sino el propio Alkahest.

Como resultado de este acto la desecación o el aridecer del contenido del vaso y la eliminación o sequedad alquímica de las aguas podridas no agosta ni mata al compuesto, y despierta en el alquimista gran avidez por beber en las aguas puras y mercuriales.

¿Qué significa que las aguas podridas deben ser reducidas a átomos muy sutiles gracias al tamiz de la naturaleza, del agua mezclada con la tierra?

La reducción de átomos muy sutiles equivale a que el agua maloliente e infecta sea desecada hasta que surja la sed insaciable en el alquimista, y debido a la aminoración de las guas podridas, se despierte en el alquimista el impulso de absorber un agua superior, agua refrescante que resucite al contenido del vaso.

¿Qué es el tamiz de la naturaleza y del agua mezclada con la tierra?

Esta integración corresponde a las aguas malolientes de las cuales se extrae un agua mucho más pura, que se encontraba oculta y comprimida entre y en las durezas propias de la tierra no elaborada.

¿Qué significa que el agua exige cierta reducción para que la tierra reciba el fermento transmutador del agua?

El fermento transmutador del agua es el Alkahest.

En el inicio de la obra Sol y Luna son sometidos a una intensa irradiación y combustión del Alkahest. Sol y Luna se unen alquímicamente para iniciar un florecimiento de la tierra.

Esta reducción de una parte sustancial de las aguas oscuras, fétidas y tenebrosas tiene por objeto provocar que el alquimista desee por sobre todas las cosas beber aguas puras o mercuriales que le lleven hacia la luz, como dijimos al comienzo del enunciado.

Esta naturaleza corporal o azufrosa, habiendo sido como golpeada por un contundente martillazo se hace pasiva y de espiritual se hace corporal.

El azufre percibe un colosal y estremecedor mazazo que experimenta como centuplicado debido a la extrema sensibilidad que vive en esta ocasión, la conmoción es tan poderosa, que le priva de todos sus bríos y virilidades, y de activo se transforma en pasivo y queda entregado al dominio del mercurio liberado.

El azufre de aquí para delante se transforma en femenino y el mercurio liberado en macho viril, y entonces el azufre se abre para ser fecundado y dirigido por el mercurio liberado, de manera tal que pueda ser liberado por el Rebis, bajo la conducción del mercurio liberado se da paso al Rebis o hijo del Rey, quedando siempre subordinado al mercurio liberado.

A raíz del martillazo cambia también el colorido y contenido, que se hace cada vez más negro como cabeza de cuervo, que es extremadamente apreciable aunque sea negro, porque indica que los procesos alquímicos de que se trate empiezan con pie derecho.

Ireneo Filaleteo Capítulo 21 – III

Reflexiones Menores de la Entrada Abierta al Palacio Cerrado del Rey

Autor: Apiano León de Valiente

Capítulo 21 – Acápite III

De la Combustión de las Flores y de Cómo Evitarlas

Enunciado

Filaleteo nos explica que:

Has de saber que nuestra obra requiere una verdadera mutación de las naturalezas.

Que no puede hacerse, si no se hace la unión de la una con la otra.

Y no puede unirse más que en forma de agua volatilizada.

Sin esta volatilización de los cuerpos que se van a amalgamar, no hay unión de los cuerpos, sino un choque sin que pueda haber unión de un cuerpo y un espíritu en la menor parte.

No obstante lo anterior los espíritus, prescindiendo de las volatilizaciones aplicadas a los cuerpos, podrán unirse unos con otros, sin que sean aplicables a ellos las exigencias ya señaladas.

Para todo este trabajo se requiere poseer un agua metálica homogénea, cuyo camino se prepara mediante una calcinación previa.

Análisis

La obra alquímica está hecha de sucesivos cambios, cada cual más enaltecido que el anterior.

Estos cambios que experimentan las naturalezas, se realizan mediante aleaciones, que se unen mediante la volatilización de los componentes. Se entienden por aleaciones la unión de dos cuerpos contrarios y complementarios en estado volátil o espíritus vivos.

Los espíritus comenzaron por ser cuerpos tales como son Sol-Luna-Azufre, los que a través del trabajo alquímico pasan por distintas etapas de superación que los transforman (en cuerpos sutiles).

Son estados sutiles que corresponden a emanaciones espirituales permanentes y sin formas, como el Rebis, cuerpo de Luz, Elixir Rojo, que terminan por trascender la forma, prescindiendo de ella, carecen de forma para actuar con todo su poder.

No es posible unir meros cuerpos sólidos para que formen uno sólo. Ambos componentes para unirse deben estar igualmente volatilizados.

No es posible unir a cuerpos con cuerpos si no están volatilizados, en cambio es posible que se unan sin mayor trámite espíritus con espíritus.

Fuera de las alquimias ya insinuadas, que en su secuencia van alcanzando estados más enaltecidos que los anteriores, hay otros tipos de amalgamas que son absolutamente negativas y dañinas.

Por tanto el laborante está expuesto a cualquier intromisión o infección psíquica mientras no haya desarrollado en su interior el suficiente azufre y mercurio liberado que le proteja.

Esto se simboliza diciendo que el perro negro o perro de jorazán está expuesto a ser invadido y dominado por la tenebrosidad de otros dogos.

“Las fuerzas más poderosas del Universo son las que no tienen forma”.

Charles Francis Haanel

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