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Fritz Gottlieb

Ireneo Filaleteo Cap 19 – I (2ª parte)

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.                            AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.
Capítulo 19 Acápite 1 (2ª parte)

DEL PROCESO DE LA OBRA DURANTE LOS PRIMEROS CUARENTA DÍAS.

Opinión de Jean d’Espagnet sobre las tres divisiones de la Alquimia.

Señala, al igual que Ireneo, que el proceso alquímico se desarrolla en tres etapas, que él denomina “Círculos” porque las energías y fuerzas que los componen se desplazan en círculos.

1.- El primer Círculo Terrestre o Círculo del Sudor.

Está conformado por materia involucionada, compuesta de luna y sol, los componentes del Caos.

En el círculo primero campea la descontrolada fuerza de un fuego humoso, bajo y corrosivo, que hace de nuestra tierra un cenagal.

No obstante lo precedente,  esa energía  torpe y obscura puede cambiar su giro, si estudias y practicas el Arte Real.

En un principio, la materia gusta ser manejada por la energía del Caos (sol y luna vulgares), pues le brinda una falsa libertad en el mal, que le mantiene erróneamente enaltecida, ignorando que ello le conduce a una definitiva destrucción.

No puedes lograr el giro liberador, si te apegas a las energías y fuerzas artificiales, contrarias a la acción mercurial, rompiendo así la conexión natural que tienes con el Alkahest.

2.- El Segundo Círculo o Esfera Restauradora.

Se extiende desde el Rebis Blanco hasta la aparición del Rebis Rojo.

En este Segundo Círculo, tu conciencia propia de un Mercurio Interno Liberado, es capaz de trascender y dejar atrás esas noches oscuras, propias de una materia no preparada y, de este modo  tu mente, con la irradiación del Alkahest, se transforme en un bruñido espejo que pueda reflejar al Universo, esto es posible cuando es el Alkahest que rige a la mente.

El Segundo Círculo es una esfera de reposo y consolación.

El alquimista  alcanza en este segundo círculo, una percepción más penetrante del lugar a que es conducido, y también de cómo es ayudado.

Sus acciones se tornan más equilibradas, y su rota abandona ese agobiante girar del primer círculo. Eres separado de las acciones necias y trasmutas tus actos viles en acciones luminosas.

En el Segundo Círculo tu tierra es amasada y reblandecida, a la manera de los alfareros, con  el propósito que se mezcle mejor con la Luz.

En efecto, tu Tierra debe ser constantemente removida y  vigilada, porque al poseer la condición de una tierra virgen tiende, en cada segundo, a recibir la buena como la mala semilla.

El Adepto debe aprender del Alfarero, que  modela y pulimenta a la forma para otorgarle un fino y bruñido aspecto.

El movimiento de ese segundo Círculo es más alígero que el del Primer Redondel, debido a la fuerte purgación llevada a cabo en el primer Círculo del Sudor.

El movimiento de este segundo Redondel se torna más liviano y rápido, para prenderse y fijarse profunda e intensamente en el alquimista.

3.- El Tercer Círculo.

Su acción abarca desde el Rebis Rojo hasta su fusión con el Alkahest.

En este Tercer Círculo se impone una fuerte disolución, por la cual “lo endrino y más negro que lo negro” es doblegado por la Luz.

Es poderosa la fuerza del Tercer Círculo, ella desciende y se abre paso hacia las bajas, oscuras y pestilentes partes del proceso alquímico, allanando o destruyendo a todas las mezquindades obstructoras, fija sus energías y fuerzas en la periferia metálica o armadura negra que te envuelve, para que con la ayuda del Alkahest evoluciones y retornes al Hogar.

La acción del Tercer Círculo disuelve, una a una, las excrescencias de tu Vaso, hasta cremar todas las impurezas de tu Tierra.

El Tercer Círculo actúa muy lentamente, porque tiene necesidad de un mayor tiempo para cumplir acabadamente sus funciones, Ello se debe a que el 90% de tu materia aún está fuertemente  endurecida, compactada y comprimida, por la intensa sensiblería   que te recubre.

Así pues, los dos primeros Círculos están destinados a disolver todo aquello que pesa innecesariamente en la percepción de tus sentidos exteriores no desarrollados, todo ello para que el Tercer Círculo congele y fije en tu Tierra la emanación que espera recibir desde el Origen.

El Tercer Círculo, en su trabajo, sólo se adhiere a lo Eterno, a lo que no cambia y permanece por siempre, Se apega a todo aquello que  por su extrema limpieza, puede adentrarse en la infinita radiancia del Origen, para  entregarla a quienes han madurado y pueden percibirla y absorberla muy lentamente.

La energía del Tercer Círculo debe envolver al Adepto, tal como lo hace una sutil brisa, que tiende su manto hacia el investigador, a fin de que todos sus elementos y esencias que le componen, no sean volatilizados.

De principio a fin hay un orden plenamente establecido, que rige a la  acción conjunta de los tres Círculos.

Un invisible nivel de conciencia gradúa la tonalidad de nuestra esencia, vale decir, que todo lo que existe, está regulado por una inconmensurable e inabarcable Inteligencia Superior.  Desde allí actúa un Plan  Divino ajeno, impermeable a las expectativas que pueda tener un hombre o mujer, quienes ni siquiera sospechan que estén sometidos a designios y a ordenamientos muy superiores a las voliciones meramente humanas.

Los tres Círculos giran incansablemente hasta ensamblar sus giros, de manera que concuerden los tres movimientos, como si se tratara de una sola rueda.

La energía circula en forma de espiras, plasmando su fuerza en daca forma-vida, con el propósito de transformar sus capas  minerales y metálicas en Luz.

  • Encierra en tu Vaso a “Nuestro Mercurio” y a “Nuestro Sol”.

Al concluir la primera etapa de la alquimia, aquella que se extiende desde las Palomas de Diana hasta antes del nacimiento del Rebis Blanco, desaparecen con ella las columnas Boaz y Jakin, que son sustituidas por la Invisible Columna Hueca del Medio, que se hace perceptible en ese instante.

Esta Columna del Medio, tiene en su interior dos rotas, una inferior, la otra superior. En la inferior se desarrollan todos los procesos inherentes a la segunda división de la alquimia, esto es, las atingentes al desarrollo del Rebis Blanco hasta convertirlo en Rebis Rojo, y en la rota superior, tienen lugar todas las condiciones necesarias para que el Rebis Rojo se una conscientemente al Alkahest.

Por tanto, “Nuestro Mercurio” y “Nuestro Sol” quedan ubicados en la rota inferior de la columna del medio.

  • Rige con “Nuestro Fuego” a “Nuestro Mercurio y a Nuestro Sol.”

Nuestro Fuego es el Fuego de Pontano, que es el calor intenso que se produce cuando la irradiación del  Alkahest atraído por el primer régimen de Mercurio, o práctica del Solve et Coagula, choca contra la materia no preparada.

  • Y en cuarenta días verás a toda tu materia convertida en una sombrea, o átomos sin ningún motor que la impulse, ni movimiento visible que la anime, ni calor apreciable al tacto, a menos que la materia esté caliente.

En este punto Ireneo Filaleteo se refiere al segundo gran nigredo que surge al comienzo de la segunda etapa alquímica, la del Rebis Blanco o Rebis I.

El desfallecimiento de la propia materia se inicia y alcanza su ápice cuando la coloración blanca del núcleo azufroso del Rebis I, comienza a tornarse roja.

Como dije en “las Cuatro Alas de Mercurio” el núcleo del Rebis I es blanco, y debe tornarse rojo.

Este cambio de tinción significa que, el estado de nuestro cuerpo, permite progresivamente una mayor recepción  y fijación de un Alkahest más puro, eficaz y potente.

Esto ocurre en los primeros tres trabajos de la Segunda Etapa alquímica, Vía Rápida o Rebis Primero:

1.- El núcleo azufroso del Rebis I está compuesto por azufre blanco y azufre rojo en una proporción de 2 a 3, es decir, por cada dos gránulos de azufre rojo, hay tres gránulos de azufre blanco o común.

 

2.- El núcleo azufroso del Rebis I está compuesto en una proporción de 3 a 2, es decir, por cada 3 gránulos de azufre Rojo, hay dos gránulos de azufre blanco o común.

3.- El núcleo azufroso del Rebis I está compuesto en una proporción de 4 a 1, es decir que por cada cuatro gránulos de azufre rojo hay uno de azufre blanco o azufre común.

4.- Todo el azufre Blanco o común se transforma en Azufre Rojo.

 

Durante este cambio de coloración, el alquimista experimenta un profundo vacío. En su interior todo experimenta un proceso de cambio, en tanto que en lo externo, todo parece detenerse.

Es esta una etapa de transición.

La aparente detención externa, incomoda y amedrenta a su cuerpo físico, porque pierde el sentido y significación de su quehacer cotidiano. Se ve privado del timón con que dirige a su mente concreta o mente común.

Le parece percibir que su materia no ejerce acción alguna, y la percibe como algo muerto.

Carece de todo estimulo que le impulse en el desarrollo de su Gran Obra, a menos que esté por arribar a su cuerpo de Luz. (Ireneo dice: a menos que su materia esté caliente).

El hecho que el propio cuerpo se perciba como una sombra, indica que la composición del cuerpo físico comienza a disolverse, anulando el mero discernimiento sensorial.

Sus sentidos externos no desarrollados que campeaban como señores y dueños en todo su quehacer cotidiano, comienzan a fermentar, a corromperse y putrefactarse, y el alquimista comienza perder su capacidad de adherirse a lo abajado y, por tanto, sus sentidos externos no desarrollados, cada vez más inútiles, comienzan a ser reemplazados por los  reales Sentidos Internos, que captan las irradiaciones del Origen.

 

Este cambio, el estudiante  experimenta, al principio,  una hiriente sensación de vacío y soledad. En esta situación temporaria siente que no tiene un cuerpo físico propiamente tal y tampoco se siente poseedor de un invisible Cuerpo de Luz.

Esta transitoria situación será superada cuando el alquimista alcance el rango de una conciencia propia del Rebis Blanco.

Te has preguntado, alguna vez, ¿por qué la vida de hombres y mujeres, y particularmente, la del sincero buscador o buscadora, se ve constreñida permanentemente por violentos vórtices de luz y de sombras?

Esto se debe a la propia constitución del  género humano.

Primero, fue el Oriente u Origen quien puso su parte: Por orden del Dios Innominado, el Alkahest  creó al Alma y al Espíritu del hombre y de la mujer.

Luego,  correspondió al género humano  emprender la tarea de crear sus cuerpos inferiores, porque toda Alma o Espíritu, para desarrollar su autoconciencia, debe realizar experiencias en un cuerpo físico.

Y por eso el hombre y la mujer espirituales fueron arrojados a un lejano y poco evolucionado planeta, cuya superficie está cubierta por dos franjas superpuestas y separadas, constituidas de los componentes del Caos: Sol y luna. Estos estratos cumplen dos funciones: Privarnos de toda conciencia espiritual, y forzarnos a trabajar ese fimo para hacer con él Nuestro Cuerpo de Luz única ánfora preciosamente cincelada, capaz de contener a nuestra parte espiritual.

Mientras tanto, la mayor parte de la humanidad está inmersa en ese cieno, y es manejada hipnóticamente por el Caos, de modo que todas las inmundicias de una Sodoma y Gomorra están patentes en esas dos franjas que a diario nos cubren y envenenan y, aún peor, su contenido  quedó tatuado en nuestro cuerpo mineral (lunar) y en nuestro cuerpo metálico hecho de sol negro (Armadura Negra).

Debemos asumir que, no obstante la maldad inherente de ese sol y luna vulgares, ese es el material  que desarrollaremos  para devenir en Almas u hombres compuestos  integralmente por Rebis Rojo.

Eso es nuestra Matrix y la Matrix en todo el universo.

La lucha del pacífico guerrero alquimista, no se libra contra los demás, sino contra sí mismo, no destruye su Matrix, sino que la transforma en Luz y fundamento de su evolución.

“Matrix nos rodea. Está  por todas partes incluso ahora, en esta misma habitación. Puedes verla si miras la ventana o al encender la televisión. Puedes sentirla cuando vas a trabajar cuando vas a la iglesia cuando pagas tus impuestos. Es el mundo que ha sido puesto  ante tus ojos para ocultarte la verdad” (Morpheo a Leo, en la cinta Matrix.)       

Ireneo Filaleteo Cap. 19 – I

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.                            AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.

Capítulo 19 Acápite 1

DEL PROCESO DE LA OBRA DURANTE LOS PRIMEROS CUARENTA DÍAS.

 

En el párrafo 1 de este capítulo, el Sabio Ireneo Filaleteo te susurra, piano, “de boca a oído” sugiriéndote que:

  1. Ubiques a Nuestro Mercurio y Nuestro Sol, debidamente preparados,
  2. y los encierres en vuestro vaso o cuerpo,
  3. y luego que los regirás con Nuestro Fuego o Fuego de Pontano,
  4. y en cuarenta días verás a toda tu materia convertida en una sombra, o átomos, sin ningún motor que la impulse, ni movimiento visible que la anime, ni calor apreciable al tacto, a menos que la materia esté caliente”.

 

Análisis:

En primer término, Ireneo Filaleteo, en su exposición del Arte Real, es muy adicto a utilizar plazos de días, semanas, o meses, los cuales sólo tienen aplicación y validez para medir el tiempo propio de hombres y mujeres que han alcanzado la conciencia del Rebis Rojo o Rebis Iluminado, vale decir, de aquellos reales Illuminati, como Nicolás Flamel, José Bálsamo Braconnieri, Saint Germain y el propio Ireneo, entre otros, que nada en común tienen con los Illuminati de Baviera, ni menos con aquellos Illuminati que figuran en las páginas amarillas del ocultismo más precario.

Pero ¿Dónde están “Nuestro Mercurio” y “Nuestro Sol”, y cómo se les prepara?

Para satisfacer ambas preguntas, primero examinaremos los diagramas empleados en antiguas Logias Masónicas Operativas del Medioevo, que sintetizan a las distintas operaciones alquímicas  ascendentes que tienen lugar en  toda la Gran Obra, hasta que ubiquemos el lugar de la escala ascendente donde se encuentran:   “Nuestro Mercurio” y  “Nuestro Sol”, y su modo de prepararlos y, en segundo término, recurriremos a los conceptos que, sobre este particular, se encuentran en el libro “La Obra Secreta de la Filosofía de Hermes Trismegisto” de Jean d’ Espagnet.

Resultado de imagen para jean d'espagnetL’OEUVRE SECRET DE LA PHILOSOPHIE D’HERMES – Jean d’ESPAGNET, era un erudito renacentista francés, abogado y político, matemático y alquimista, anticuario, poeta. Nació en 1564, murió en 1637. 

Los francmasones operativos, que practicaban efectivamente la Opera o Gran Obra, sostenían que el hombre y la mujer estaban compuestos de Espíritu y Materia, y que toda posible evolución del ser humano se fundamentaba en las cinco fusiones ascendentes entre sus elementos espirituales y sus  compuestos materiales, denominadas las cinco bodas alquímicas, las cuales tienen lugar en cada una de las tres divisiones del mundo alquímico.

Primera División en el Arte Real.

Se extiende desde las Palomas de Diana y Finaliza con el Azufre Fuego, antes de la formación del Rebis Blanco.

Aspecto Material del Ser Humano.

En cada uno de los tres sectores en que se divide la Gran Obra deben realizarse, con relación al contenido material del hombre y la mujer, 7 acciones o trabajos alquímicos, que  consisten en:

  1. Fragmentación.
  2. Licuación.
  3. Fermentación.
  4. Corrupción-
  5. Putrefacción.
  6. Volatilización e
  7. Ignición.

 Todas estas siete acciones recaen sobre la parte material o corporal del  alquimista. En algún punto de esos componentes materiales, debe encontrarse “Nuestro Sol.”, que nos pide ubicar Ireneo.

Por otro lado, coexiste, en este sistema, la parte  Espiritual o Mercurial del hombre y de la mujer,  que se extiende por todo el proceso alquímico y en ese sector debe encontrarse “Nuestro Mercurio”, también motivo de nuestra búsqueda. Este campo Mercurial o Espiritual no es afectado por esas siete acciones o trabajos alquímicos, porque lo mercurial es perfecto, sin perjuicio que su superficial capa mineral, que le cubre como consecuencia de la Gran Caída, debe ser limpiada por el azufre en estado de León Verde.

El León Verde está compuesto  por dos naturalezas contrarias y repelentes entre sí: las durezas propiamente tales, en este caso, Sol y Luna o  Azufre corrosivo sin cultivar y el Mercurio Coagulado.

¿Qué cuerpos materiales, en la primera etapa del proceso alquímico, deben ser: fragmentados, licuados, fermentados, corruptos, putrefactados, volatilizados e ignizados? La lista es abierta, porque depende de cada individuo, mejor dicho, de la calidad y experiencia de su propia materia. En forma sucinta  puede afirmarse que se someten a estas siete acciones:

Luna y sol vulgares,

El agua leprosa,

El azufre precario en forma de Echeneis.

León Verde.

Saturnina Vegetalis.

Azufre de los Filósofos y

Azufre Fuego.

 

Paralelo a los cuerpos azufrosos, de esta etapa primera, tenemos al Mercurio Interno Coagulado, aspecto espiritual de todo ser humano, cuerpo que, en su inicio, está  recubierto por dos capas superpuestas de inmundos soles y lunas vulgares. Este Mercurio adormecido y aparentemente muerto es liberado e impulsado hacia el zenit por el Azufre en forma de León Verde, para trocarlo en Mercurio Interno Liberado.

Todo  este quehacer de lo espiritual y de lo material, lo diagrama y grafica la    augusta y nobilísima orden francmasónica operativa, mediante las dos          columnas huecas Boaz  o Gran vaso de la Naturaleza, y Jakin, o Vaso de la Belleza, en las que se guardan las herramientas correspondientes a los grados de Aprendiz y de Compañero, respectivamente.

En efecto, en la primera, Boaz, los aprendices custodian a los cuerpos azufrosos, o cuerpos materiales. Allí en ese Gran vaso de la Naturaleza (Boaz) se está en contacto con el desagradable fimo o estiércol de la vida, que enseña a trascender los límites de lo engañoso y no ser tocado  por el orgullo personal, ni ser alterado por las alabanzas y  vituperios. La febril y vertiginosa actividad realizada dentro de la columna Boaz, tiene por objeto, primero, la creación del cuerpo físico del hombre  y de la mujer, esa vasija tosca de barro, destinada a usos viles, y que está herméticamente cerrada, porque las partículas de materia que tiene, están en constante elaboración, hasta devenir en un cuerpo en forma de aguamanil, finamente cincelado y repujado, destinado a fines honorables. (Es el Cuerpo de Luz).

En la segunda columna hueca, Jakin,  los Compañeros guardan  elementos espirituales o Mercuriales de la Obra: El Mercurio Coagulado y  el Mercurio Interno Liberado.

De este somero examen, debemos concluir que “Nuestro Mercurio” y “Nuestro Sol” requeridos por Ireneo Filaleteo, no se encuentran en la primera división de la Alquimia.

Continuemos con nuestra indagación, tanto el azufre interno liberado, como el Azufre fuego, son liberados simultáneamente de las columnas Jakin y Boaz, y se proyectan hacia el Arco Real, donde se funden entre sí, en la parte central de ese Arco Real o Real Arco, dando lugar al Rebis I, o Rebis Blanco, cuerpo hecho de dos cosas, Mercurio Interno Liberado y Azufre Fuego, los cuales son representados en el Rebis Blanco por dos núcleos: azufroso y mercurial, que son precisamente “Nuestro Mercurio” y “Nuestro Sol” En este punto ya sabemos dónde se encuentran ambos, y cuál ha sido su proceso de preparación.

En esta segunda etapa que se inicia, la Vía Rápida o la del Rebis, se llevan a cabo  en la misma forma que en la Primera Etapa, sólo que esta vez las palomas de Diana son enormes como botes alados y las águilas como trasatlánticos. Se llevan a cabo los mismos siete trabajos o acciones, de la primer etapa, pero ahora mucho más perfectos y eficaces. La partícula negra de la Primera Etapa, ahora consiste en otra absolutamente blanca, propia del Rebis Primero. Igual acontece con la Tercera Etapa: Se repiten los mismos trabajos que en las Dos Etapas anteriores, pero inconmensurablemente más profundos y significativos. La partícula que se trabaja ya no es negra, ni  blanca, sino roja, del Rebis Iluminado.

(Acápite 1 del Capítulo 19, continúa en próxima entrega, debido a su extensión. NR)

Ireneo Filaleteo Cap 18 – XIII

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.                            AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.

Capítulo 18 Acápite 13

 

Ireneo Filaleteo te recomienda que:

Cuando estés verdaderamente en posesión de la Piedra “Piedra Filosofal”, te será útil hacer este horno portátil -(Como yo mismo he hecho)- para poder desplazarlo o trasladarlo (y lo moverías tal como una mochila que cargaras)  fácilmente, ya que las otras operaciones que siguen no son tan difíciles y tan laboriosas sino muy breves.

No se requiere un horno grande, que sería difícil de transportar.

A medida que te acostumbres a trasladarte con el horno portátil permanentemente encendido, notarás que podrás ponerlo en acción con mucha rapidez y sin necesidad de poner carbón encendido, (Alkhaest) que, hasta ahora, ha producido humo.

Y después de una semana dos o tres (tiempo aplicable sólo a la destreza de Ireneo Filaleteo) notarás que este fuego se multiplica y acrece en gran medida.

ANÁLISIS

La Piedra Filosofal se empieza a gestar desde el inicio de la elaboración de la Obra, existe virtualmente y ya está presente en el cuerpo humano en todos sus nacimientos de infinitas reencarnaciones.

Sin embargo, como se ha repetido, hay que despojar a la materia del hombre o mujer de todas las inmundicias que se han adherido en el curso de los tiempos.

La Piedra Filosofal es virtual, mientras está trabajando en la Vía Larga, el verdadero fuego (Alkhaest Interno) acentúa la liberación de cada corpúsculo de la carroña ennegrecida, o materia no elaborada.

Veremos que la Piedra Filosofal surgirá resplandeciente, imponiéndose como un cuerpo superior, que regirá todo el sistema de La Obra.

Todo esto se impone con un estado de limpieza y pureza interna, que permite que la energía surja como un fuego vivo que ha de circular por todos los Nadis o conductos etéricos del cuerpo humano.

Resultado de imagen para nadis y chakrasLos Nadis son líneas de energía sutil través de todo nuestro cuerpo. Tres  juegan un importante y particular papel: Sushumna, Ida y Pingala. Sushumna es el canal central y corresponde a la columna vertebral física. Ida y Pingala nacen en la base de la columna. 

Allí emerge el resplandor de la verdadera Piedra Filosofal, que quema a todos los fuegos corrosivos.

Filaleteo afirma que cuando estés verdaderamente en posesión de la Piedra Filosofal, te será útil hacer el horno portátil, esto es, lograr en tu vaso o cuerpo una combustión permanente que podrás llevarla contigo y transportarla donde quiera que vayas, te familiarizarás con ella, y podrás elaborar ese fuego en forma constante y más fluido al despertar una activación permanente que no puede apagarse o consumirse, permaneciendo en una ascensión más plena y profunda.

Filaleteo expresa que no se requiere un gran horno (el cual sería difícil de transportar) incluso en la medida que aumentes el fuego, este horno será menos difícil de mover, porque lograrás que él te imante sin pausa, ya que el calor ha despertado en el cuerpo una activación que no puede apagarse ni consumirse, y la materia ha tomado un ritmo que le permite accionar este fuego en forma natural y permanente (sin producir carbones con humo) ya que en la medida que la irradiación candente asimila al Alkahest, su composición se transforma en una sustancia superior o proceso de la imantación del fuego del Alkahest, el que se multiplicará en forma cada vez más activa.

¿A qué actos se refiere Filaleteo cuando dice: “ya que todas las otras operaciones (futuras) no son tan difíciles o tan laboriosas”?

Filaleteo cuando habla de las “otras operaciones”  que no son tan difíciles, se refiere al proceso de mantener activo el horno portátil, y estas operaciones no son tan difíciles, porque ya se posee la Piedra Filosofal que activa el verdadero fuego del Alkahest, y por ende el fuego circula en forma permanente en el vaso o cuerpo, y la materia absorbe en gran cantidad al Alkahest, lo que le permite mantener un constante fuego cada vez más activo y puro, hasta que esta flama se transforme en el propio Alkahest.

¿Qué significa poner carbones sin humo?

Esto implica que el Alkahest ya impregnado en la materia no produzca efectos propios del Fuego de Pontano, como antes, en este caso el Fuego Superior o Alkahest no ha chocado con la materia impura, sino que se impregna a una materia limpia que se puede adherir mucho mejor al Alkahest, y se convierte en el Alkahest mismo, por eso aquí se habla de la  presencia de carbones que no producen humo. Entonces el Alkahest al no chocar con la materia no trabajada, permite que el fuego sidéreo, en esta oportunidad sólo se adhiera a una materia pura que sin producir humo que precipitaba el fuego de Pontano.

Entonces, en resumen el Primer Régimen de Mercurio que has realizado en una primera etapa, sirvió para mercurizar gran parte del vehículo físico del laborante, y entonces, desde ahora reemplazas este fuego ardiente por una vibración de Alkahest de superior índole y que penetre directamente a la materia para establecerse como una llama purísima y eterna.

Entonces, ¿cuándo comienza el trabajo alquímico que construye a nuestra Piedra Filosofal?

Cuando ya se ha terminado de ejecutar las nueve etapas ordinarias del Solve et Coagula, y con estas nuevas modalidades se ha establecido, sin tener que levantar tapadera alguna, un calor permanente y eterno de naturaleza muy superior al Fuego de Pontano. Y sobre ese calor se realiza la tarea mucho más fácil.

Al iniciar este nuevo procedimiento el Alquimista puede que no sienta calor alguno en su cuerpo al terminar cada nuevo ejercicio, pero bastará que lo recuerde para que se establezca cada vez con más claridad y finalmente se trate de un calor permanentemente sentido.

Es preciso tener presente que tales logros y descubrimientos se han gestado por una permanente disposición de CELO, FERVOR Y CONSTANCIA , esto es:

1.- CELO: Es decir teniendo siempre presente que en nuestra labor se cumpla con el precepto de tener cuidado de hacer correctamente todo lo que se refiere a cosas y personas.

2.- FERVOR: Cariño, afecto, admiración y entrega total.

3.- CONSTANCIA: Vale decir, mantener el cumplimiento, con firmeza, de nuestras resoluciones y propósitos y siempre con perseverancia de ánimo.

Lo anterior con respecto al denuedo con que enfrentaremos nuestras labores.

Pero, ¿cuáles son nuestras labores?

Una antiquísima y noble institución de remoto pasado, la Alquimia, estableció en sus rituales que el trabajo se hacía con:

1.- LAPIS: Esto es, en tu materia, que en el latín, (que era en esos años el inglés de nuestros días), lenguaje internacional, significa en romano “PIEDRA”, en otras palabras, desde la Piedra Bruta a la Piedra Filosofal.

2.- BARRO: Es la mezcla de tierra y agua que, en el Arte Real se refiere al sol y luna alquímicos, que fue el lodo que envolvió al hombre y mujer cuando cayeron al lugar más inhóspito de nuestro sistema solar, el planeta Tierra, cubierto por un cieno de sol (metal) y luna (mineral)

3.- CARBÓN: Que es una materia sólida, y muy combustible que resulta de la destilación o de la combustión incompleta de otros cuerpos orgánicos, y que en la GRAN OBRA, consiste en el Carbón que no produce humo y que se estudia en este mismo artículo (capítulo 18 acápite 13).

En otra augusta y Noble Orden del presente, señera en la difusión del saber, se repiten estos conceptos describiéndolos como propiedades de otros utensilios, “Lápiz (sic), Barro y Carbón”: esto es, se reemplaza la palabra original Lapis, por lápiz, un instrumento que consiste en una barrita de grafito encerrada en un cilindro de madera que sirve para escribir o dibujar, instrumento que era absolutamente desconocido por quienes establecieron y manejaron el concepto de Lapis, por cuanto el referido cilindro de madera que lleva en su centro la barrita de grafito, sólo fue inventado hacia finales del siglo XVIII en Francia, por Nicolas-Jacques Conté. Mal podrían, en aquel tiempo, los Masones Especulativos haber conocido y menos usado tal instrumento en 1718.

Nicolas-Jacques Conté.jpgNicolas-Jacques Conté, Francia, nacido el 4 de Agosto de 1755, fallecido el 6 de Diciembre de 1805, reconocido como el inventor del lápiz de grafito.

Con lo dicho, no queremos desmerecer en grado alguno la labor incesante y efectiva que dicha Orden ha efectuado en favor de la humanidad, pero sí señalar el grave perjuicio que la Masonería Operativa produjo a la Masonería Especulativa al no transmitirle, junto con sus templos, actas y rituales el significado unívoco, de cada uno de sus símbolos, o sea que cada símbolo tiene sólo UN MISMO Y ÚNICO significado y una misma interpretación, y se les permite a los integrantes, por un sentido de profunda humanidad, que cada miembro de la institución interprete libremente y como le plazca, cada uno de esos símbolos.

Para entender, captar y sopesar la “Torre de Babel” que esto produce, basta imaginar lo que sucedería si una institución que pretendiera enseñar el arte de sumar le dijera a sus alumnos que sólo necesitarían considerar los numerandos: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 0 y para este efecto les recalcara que el símbolo en forma de 1, puede contener y reemplazar, al gusto de cada cual el 2, 3, 4, etc. O que el resultado de sumar  2+5 bien puede ser 6, o bien 3 o bien 7 o bien 9, o 1 millón, dependiendo del parecer y opinión de  cada cual, como si este conocimiento fuera poli semántico o polisémico.

 

Ireneo Filaleteo Cap 18 – XII

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.                            AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.

Capítulo 18 Acápite 12

 

Ireneo Filaleteo precisa:

Hasta este momento has practicado el Primer Régimen de Mercurio o Solve et Coagula, para atraer a tu cuerpo o vaso, la irradiación del Alkahest, si eres un Alquimista curioso, podrás incursionar en otros caminos que te enseñarán a disponer una especial conducción de todos tus fuegos internos, sin necesidad de la cooperación del Solve et Coagula.

Y con ello:

Lograr una comunicación permanente entre tu vaso y la irrigación del Alkahest, lo que te habilita después de un tiempo prescindir de la ejecución diaria del Solve et Coagula.

ANALISIS

Ireneo Filaleteo dice que si tú fueras un Alquimista curioso se te abrirían nuevos caminos, que te permitirían establecer una comunicación permanente con el Alkahest y así, al poco tiempo prescindir de la cooperación del Primer Régimen de Mercurio o Solve et coagula.

¿Qué es un Alquimista curioso?

Es aquel que, manejando con sabiduría los diferentes procesos de la Obra Alquímica, siente que aún no conoce en profundidad la sabiduría del Arte Real, y que el insondable saber de esta ciencia tiene muchos laberintos, que cautelan secretos conocimientos aún inaccesibles para los aprendices de esta ciencia. Estas dificultades impulsan al buscador para adentrarse cada vez más en la experimentación de esta ciencia que siempre le da una visión distinta de lo que ya cree conocer.

Alimentar al horno sin levantar el vidrio (que cubre la tapadera) consiste en una nueva forma de alimentar al vaso con la irradiación del Alkahest

  1. En otras palabras esto equivale a proseguir todo el trazado de la Alquimia sin necesidad de realizar diariamente el Primer Régimen de Mercurio o Solve et Coagula.
  2. Sin embargo, para lograr omitir el Solve et Coagula se debe, al principio continuar haciendo el Solve et Coagula como de costumbre, pero destacando sobre todo, la importancia que tiene el Fuego de Juan Pontano, que es el calor que se produce al chocar el purísimo Alkahest externo con las impurezas metálicas y minerales del vaso, se siente un fuerte calor que invade todo el cuerpo.
  3. Debe pensarse que el calor producido por el Alkahest y la reacción de nuestro cuerpo se adhiere, impregna y permanece vivo por ocho a diez horas dentro del organismo humano.
  4. El referido calor, en este caso es acumulativo y tiene relación con la formación de la Piedra Filosofal.

Este calor puede llegar a su cantidad y calidez crítica en un período de tres meses a tres años como máximo, según sea la destreza del laborante, ocasión en que hacemos abandono del Solve et Coagula.

Cuando la adherencia del Alkahest en el vaso es suficiente, se establece entre ella y el Alkahest sidéreo una permanente conexión que hace innecesaria la práctica diaria del Primer Régimen de Mercurio o Solve et Coagula.

¿Qué quiere decir que esta nueva forma de impregnar al vaso y su contenido por el Alkahest, sea sin necesidad de levantar el vidrio?

Se ha visto que en la esfera alquímica, el cuerpo humano es representado simbólicamente por un horno, atanor o alambique y se ha indicado metafóricamente que para introducir el Alkahest o Mercurio Divinizador por la parte superior del horno, hay que levantar una tapa provista de un vidrio, para ver lo que pasa dentro del Atanor.

Es tal, la intensidad del calor que se puede provocar en el discípulo, que no existe otra limitación de su caudal que la resistencia de su propia materia, pues este calor permanente puede ir ascendiendo de temperatura e intensidad según el laborante.

El discípulo se adecúa a su propia resistencia y mantiene en forma permanente ese calor en su vaso o cuerpo.

Esta conexión con esta fuerza no está limitada a un tiempo de horas o días pues su permanencia es ilimitada en el tiempo.

En la medida que el discípulo mantenga la activación de su fuego, mayor será su estado de ebullición que él evidenciará constantemente.

Filaleteo alude a un determinado método de desarrollo con el que puede aplicar a voluntad cualquier grado de calor durante 8 o 10 horas, sin que se tenga que suministrar carbón durante ese lapso.

No obstante, cada cual puede adoptar un método propio y encontrar un camino que sea más conveniente para administrar el Fuego dentro de sí mismo.

Esta nueva forma de utilizar la irradiación del Alkahest adherida al vaso humano consiste en un proceso interno que se acomoda a la capacidad de cada cual, y que se puede ejercitar a voluntad cuantas horas desee el discípulo, incluso mantenerlo en forma permanente.

El grado de calor, dependerá, por una parte de la gradación y capacidad de penetración que tenga la energía o Alkahest  que viene desde mundos infinitos, y por otra, de la capacidad de absorción de la propia materia o vaso.

 

 

Ireneo Filaleteo Cap. 18 – XI

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.                            AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.

Capítulo 18 Acápite 11

 

Ireneo Filaleteo precisa:

1.- Se debe poner el horno en un lugar clareado (luminoso, ajeno a tensiones, nerviosismos y dudas)

2.- Introducir carbones al Atanor u horno por arriba, más ardientes y después otros menos caldeados.

3.- Y finalmente tapar la cima para que no se forme ninguna entrada de aire (contaminado).

4.- La tapadera se protegerá con cenizas tamizadas (filtradas).

5.- Con un horno de esta naturaleza podemos llevar a cabo la Obra desde el principio hasta el final.

ANALISIS

El horno así preparado debe ser puesto en un lugar clareado, esto quiere decir que el Alquimista se debe colocar en el horno o vaso e imaginariamente debe expandir su materia y visualizarla en esa forma: ESPLANDECIENTE, y así la materia absorberá con mayor facilidad el Alkahest que efectivamente la hace transparente y luminosa.

El Alquimista, mientras realiza el Solve et Coagula debe mantener una actitud equilibrada, su cuerpo relajado, y la mente y corazón preparados para recibir la irradiación del Alkahest.

 

 

 

Asimismo debe estar en un lugar tranquilo no sujeto a interrupciones y que sea siempre el mismo lugar, pues está previamente imantado con pensamientos enaltecidos.

Sin perjuicio de lo anterior, se debe introducir carbones por la parte superior del horno y luego otros carbones más templados.

El Arte Real se inicia con la absorción de ardientes carbones que simbolizan la irradiación primera del Alkahest sobre la parte metálica.

Cuando el neófito recibe por primera vez al Alkahest, observa que ese Flujo Superior ataca directamente a una diminuta partícula  de su parte metálica, el primer restallazo del Alkahest lo siente como la irradiación de carbones ardientes y a continuación el Alkahest regula en el estudiante una absorción más sosegada de su Luz Superior.

Dicho esto mismo de otra manera: el introducir por arriba del Atanor carbones ardientes y posteriormente carbones de temperatura algo más reducida significa aplicar primero un Alkahest candente como brasas encendidas para quebrar u ordenar y aquietar los movimientos convulsivos y oscuros de la materia, e imponer después un ritmo más aquietado y normal mediante un Fuego Superior más suave y afinado.

En este único horno, que consiste en el cuerpo humano, se realiza la Obra de principio a final.

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