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Ireneo Filaleteo Capítulo 20 – II

Reflexiones Menores de la Entrada Abierta al Palacio Cerrado del Rey

Capítulo 20

De la Llegada de la Negrura en la Obra del Sol y de la Luna

Acápite II

Enunciado

Ireneo Filaleteo especifica que tienes que alegrarte porque prontamente lo verás todo negro como el carbón. Empezará de rigor el proceso alquímico en tu vaso o cuerpo y, por ello todos los miembros (material) de tu compuesto o piedra bruta serán reducidos a átomos y, tendrá lugar la resolución o desunión de las partes de un cuerpo mixto que es la dureza de la tierra (una) cuya densidad equivale a un trozo de roca que sólo sirve de barrera infranqueable e impide que el Mercurio Interno se exprese y, frustre todas las posibilidades de que este Mercurio Interno sidéreo universal se conecte con el Mercurio Interno personal.

Una vez que estas capas pétreas son reducidas a átomos se reconstituye esa masa de Sol y Luna, agrupándose los soles en un sector, y las lunas en otro, superpuestos.

Tal nueva disposición hace posible el manejo, tanto de los soles como de las lunas, los que estando separados, son unidos alquímicamente para producir el azufre.

Lo señalado se resume en la siguiente frase que dice el filósofo:

“Toma un Perro de Jorazán (Sol) y una pequeña Perra de Armenia (Luna), acóplalos y engendrarán un hijo del color del cielo ‘Azufre’.”

Este hijo del cielo tras una breve decocción se convierte en un bodrio parecido a la espuma de mar o a una bruma sucia teñida de un color lívido o amoratado.

Análisis

El hombre y la mujer en esta etapa de su evolución, están integrados fundamentalmente desde dentro hacia afuera:

En lo más profundo de su ser, hay un estrato mercurial purísimo, que bajó desde lo superior en busca de experiencias, que le hicieron recordar que en verdad es un ser netamente espiritual. Con la Gran Caída (a este planeta oscuro) este mercurio descendido, se embadurnó y cubrió con una sustancia dura, de consistencia quebradiza denominada Luna, que aunque no penetró ni invadió al Mercurio Interno, lo separó completamente de todo lo que le rodeaba, y le hizo perder a ese Mercurio descendido la conciencia de su Divinidad.

Seguidamente el Mercurio humano fue cubierto por una segunda capa mucho más recia y compactada denominada Sol Negro, Armadura Negra, Jorazán, Íncubo, Esposo de la Perra de Armenia o Luna.

La influencia de la irradiación del Alkahest, en quienes se inicia el proceso de la Alquimia, le produce una gran ebullición, temperatura altísima que altera y compacta al compuesto, sin tocar y modificar en un ápice al Mercurio Interno.

La putrefacción producida por esta pez hirviente se seca, y el contenido material del vaso es reducido a polvo (átomos) y el Sol y Luna, son separados el uno del otro en forma alquímica, para volver a juntarse y transformarse en Azufre.

Con este proceso se extraen de la materia todas las virtudes que yacen adormidas.

A esto se refiere la frase “Toma el Perro de Jorazán (Sol) y una pequeña Perra de Armenia (Luna), acóplalos y engendrarás al Azufre que es el hijo del cielo”, porque el Azufre constituye una condición y conciencia muy superior a las costras metálicas y nauseabundas.

Porque sus naturalezas aún espumosas, teñidas de un color amoratado o lívido, son aún un magma repulsivo que sólo con la ayuda e inspiración del Cielo se puede conocer la presencia del “Don de Dios”.

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