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Ireneo Fileleteo Cap 19 – XIV

 

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

DEL PROGRESO DE LA OBRA DURANTE LOS PRIMEROS 40 DÍAS.
CAPÍTULO 19, NUMERANDO 14.

Editor: Fritz Gottlieb                            Autor: Apiano Leon de Valiente

 

Ireneo, en este punto, indica:

  1. Si comienzas a trabajar con el sol vulgar, esa Obra no es propiamente Nuestra Obra.
  2. Con todo, agrega, ese proceder, si cuentas con el tiempo necesario, te conducirá también a Nuestra Obra.
  3. Hace falta, en todo este quehacer, una decocción bastante fuerte y un Fuego muy ardoroso.
  4. Luego debe procederse con un Fuego más suave, y todo esto en:
  5. El Atanor de Torre.

ANALISIS:

1.- Si bien Filaleteo comienza por decir que: “Si trabajas con el sol vulgar, no estarás trabajando en Nuestra Obra, aclara, de inmediato, que:

2.- Tal observación la hace por advertir que en esa forma de realizar la Obra, estamos sumergidos en un mundo metálico de sol y luna, que opone tal resistencia a la irrupción del Alkahest que, en un principio, pareciera que el Mercurio Divinizador, no puede franquear y violentar a esa plaza fuerte corpórea. Tan oscura y tozuda.

La materia que sigue el entrenamiento que le proporciona el sol y la luna, es una tierra de actuar tenebroso, sombrío y de emociones y pensamientos densos y desacompasados, que presionan y paralizan a los sistemas que le proporcionan vitalidad, mermando y anulando su capacidad de percepción y de regeneración de  sus sistemas orgánicos, sumiendo al individuo en una vorágine de inconsecuencias que, de otro modo, pueden ser evitadas.

De hecho, el hacer alquímico duro, pesado, agobiante y aburridor de la Vía Larga, permite la transmutación y superación de nuestra parte oscura, para comenzar, luego, a controlar la mecanicidad del cuerpo físico.

La reversión de la situación ya descrita se obtiene absorbiendo la sabiduría que se destila en el desarrollo de la Obra.

El hecho de estar inmerso en una materia no preparada, hace de suyo imprescindible lograr la descomposición y circulación, expedita, de esa materia por los nadis del vaso o cuerpo físico.

Seguidamente, el Azufre precario, producto del sol y la luna, debe ser purgado constantemente por la irradiación del Alkahest, para reducir los compuestos endurecidos a sus principios mercuriales.

3.-   De verdad, mientras lidies con tus placas metálicas, necesitas que ellas circulen. Una y otra vez, por tu rota para ser corregidas, limpiadas, elevadas por el Fuego Ardiente del Alkahest.

4.-   Sólo cuando se produzca naturalmente en ti un aquietamiento estable ya no calentarás en demasía a tu materia, permitiéndote, como máximo, aquél grado de calor que tu materia pueda resistir.

El fuego debe hacerse más suave cuando la materia es capaz de cambiar internamente, y por sí misma, la gradación de su fuego y así, evidenciar facultades superiores antes no conocidas.

5.- El Atanor de Torre o Enrique el Lento.

Es el cuerpo del Hombre en un grado de pesadez y torpidez. Es la caldera donde se disuelve, con la irradiación del Alkahest, todo el contenido envilecido de la Piedra.

Es el vaso donde una permanente combustión activa  a la vida o estado real de la Piedra. Mercurio Interno  en forma de Mercurio Coagulado.

SIC.ITVR.AD.ASTRA. (¡ASI SE INMORTALIZA!) Descripción del Artesón de la Sexta Serie del Castillo de Dampierre, Francia. La pirámide es el Atanor y con su forma hexagonal alude a seis de los siete regímenes alquímicos. Solo seis, porque en los textos alquímicos casi siempre se omitía mencionar el primero: el Régimen de Mercurio. Todas las descripciones que se proporcionan aquí o en otros tratados de Alquimia tradicional, son simples metáforas que aluden al cuerpo físico humano o Vaso del alquimista. (Las Cuatro Alas de Mercurio, Cap III, Ed. Trafford.)

El atanor de torre tiene, precisamente esa forma de atalaya o talayote, que presenta seis ventanas, en su parte superior, que aluden a los siete trabajos o Regímenes alquímicos, que corresponden a la Vía Larga, No se hace aparente la primera ventana, porque en el Arte Real, jamás se describía el Primer Régimen de Mercurio o Solve et Coagula, prohibición que el Nivel Superior dejó sin efecto, poco antes del año 2.000, de nuestra Era.

El  Atanor de Torre tiene un nido en forma de círculo que se impregna de mercurio, a medida que de la materia prima se desprenden sus escorias metálicas,  mercurio que afina las múltiples etapas del proceso alquímico.

El Nido ocupa un lugar en la torre, que se asemeja a la posición del entrecejo en la figura humana.

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