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Ireneo Filaleteo Cap. 19 – I

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.                            AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.

Capítulo 19 Acápite 1

DEL PROCESO DE LA OBRA DURANTE LOS PRIMEROS CUARENTA DÍAS.

 

En el párrafo 1 de este capítulo, el Sabio Ireneo Filaleteo te susurra, piano, “de boca a oído” sugiriéndote que:

  1. Ubiques a Nuestro Mercurio y Nuestro Sol, debidamente preparados,
  2. y los encierres en vuestro vaso o cuerpo,
  3. y luego que los regirás con Nuestro Fuego o Fuego de Pontano,
  4. y en cuarenta días verás a toda tu materia convertida en una sombra, o átomos, sin ningún motor que la impulse, ni movimiento visible que la anime, ni calor apreciable al tacto, a menos que la materia esté caliente”.

 

Análisis:

En primer término, Ireneo Filaleteo, en su exposición del Arte Real, es muy adicto a utilizar plazos de días, semanas, o meses, los cuales sólo tienen aplicación y validez para medir el tiempo propio de hombres y mujeres que han alcanzado la conciencia del Rebis Rojo o Rebis Iluminado, vale decir, de aquellos reales Illuminati, como Nicolás Flamel, José Bálsamo Braconnieri, Saint Germain y el propio Ireneo, entre otros, que nada en común tienen con los Illuminati de Baviera, ni menos con aquellos Illuminati que figuran en las páginas amarillas del ocultismo más precario.

Pero ¿Dónde están “Nuestro Mercurio” y “Nuestro Sol”, y cómo se les prepara?

Para satisfacer ambas preguntas, primero examinaremos los diagramas empleados en antiguas Logias Masónicas Operativas del Medioevo, que sintetizan a las distintas operaciones alquímicas  ascendentes que tienen lugar en  toda la Gran Obra, hasta que ubiquemos el lugar de la escala ascendente donde se encuentran:   “Nuestro Mercurio” y  “Nuestro Sol”, y su modo de prepararlos y, en segundo término, recurriremos a los conceptos que, sobre este particular, se encuentran en el libro “La Obra Secreta de la Filosofía de Hermes Trismegisto” de Jean d’ Espagnet.

Resultado de imagen para jean d'espagnetL’OEUVRE SECRET DE LA PHILOSOPHIE D’HERMES – Jean d’ESPAGNET, era un erudito renacentista francés, abogado y político, matemático y alquimista, anticuario, poeta. Nació en 1564, murió en 1637. 

Los francmasones operativos, que practicaban efectivamente la Opera o Gran Obra, sostenían que el hombre y la mujer estaban compuestos de Espíritu y Materia, y que toda posible evolución del ser humano se fundamentaba en las cinco fusiones ascendentes entre sus elementos espirituales y sus  compuestos materiales, denominadas las cinco bodas alquímicas, las cuales tienen lugar en cada una de las tres divisiones del mundo alquímico.

Primera División en el Arte Real.

Se extiende desde las Palomas de Diana y Finaliza con el Azufre Fuego, antes de la formación del Rebis Blanco.

Aspecto Material del Ser Humano.

En cada uno de los tres sectores en que se divide la Gran Obra deben realizarse, con relación al contenido material del hombre y la mujer, 7 acciones o trabajos alquímicos, que  consisten en:

  1. Fragmentación.
  2. Licuación.
  3. Fermentación.
  4. Corrupción-
  5. Putrefacción.
  6. Volatilización e
  7. Ignición.

 Todas estas siete acciones recaen sobre la parte material o corporal del  alquimista. En algún punto de esos componentes materiales, debe encontrarse “Nuestro Sol.”, que nos pide ubicar Ireneo.

Por otro lado, coexiste, en este sistema, la parte  Espiritual o Mercurial del hombre y de la mujer,  que se extiende por todo el proceso alquímico y en ese sector debe encontrarse “Nuestro Mercurio”, también motivo de nuestra búsqueda. Este campo Mercurial o Espiritual no es afectado por esas siete acciones o trabajos alquímicos, porque lo mercurial es perfecto, sin perjuicio que su superficial capa mineral, que le cubre como consecuencia de la Gran Caída, debe ser limpiada por el azufre en estado de León Verde.

El León Verde está compuesto  por dos naturalezas contrarias y repelentes entre sí: las durezas propiamente tales, en este caso, Sol y Luna o  Azufre corrosivo sin cultivar y el Mercurio Coagulado.

¿Qué cuerpos materiales, en la primera etapa del proceso alquímico, deben ser: fragmentados, licuados, fermentados, corruptos, putrefactados, volatilizados e ignizados? La lista es abierta, porque depende de cada individuo, mejor dicho, de la calidad y experiencia de su propia materia. En forma sucinta  puede afirmarse que se someten a estas siete acciones:

Luna y sol vulgares,

El agua leprosa,

El azufre precario en forma de Echeneis.

León Verde.

Saturnina Vegetalis.

Azufre de los Filósofos y

Azufre Fuego.

 

Paralelo a los cuerpos azufrosos, de esta etapa primera, tenemos al Mercurio Interno Coagulado, aspecto espiritual de todo ser humano, cuerpo que, en su inicio, está  recubierto por dos capas superpuestas de inmundos soles y lunas vulgares. Este Mercurio adormecido y aparentemente muerto es liberado e impulsado hacia el zenit por el Azufre en forma de León Verde, para trocarlo en Mercurio Interno Liberado.

Todo  este quehacer de lo espiritual y de lo material, lo diagrama y grafica la    augusta y nobilísima orden francmasónica operativa, mediante las dos          columnas huecas Boaz  o Gran vaso de la Naturaleza, y Jakin, o Vaso de la Belleza, en las que se guardan las herramientas correspondientes a los grados de Aprendiz y de Compañero, respectivamente.

En efecto, en la primera, Boaz, los aprendices custodian a los cuerpos azufrosos, o cuerpos materiales. Allí en ese Gran vaso de la Naturaleza (Boaz) se está en contacto con el desagradable fimo o estiércol de la vida, que enseña a trascender los límites de lo engañoso y no ser tocado  por el orgullo personal, ni ser alterado por las alabanzas y  vituperios. La febril y vertiginosa actividad realizada dentro de la columna Boaz, tiene por objeto, primero, la creación del cuerpo físico del hombre  y de la mujer, esa vasija tosca de barro, destinada a usos viles, y que está herméticamente cerrada, porque las partículas de materia que tiene, están en constante elaboración, hasta devenir en un cuerpo en forma de aguamanil, finamente cincelado y repujado, destinado a fines honorables. (Es el Cuerpo de Luz).

En la segunda columna hueca, Jakin,  los Compañeros guardan  elementos espirituales o Mercuriales de la Obra: El Mercurio Coagulado y  el Mercurio Interno Liberado.

De este somero examen, debemos concluir que “Nuestro Mercurio” y “Nuestro Sol” requeridos por Ireneo Filaleteo, no se encuentran en la primera división de la Alquimia.

Continuemos con nuestra indagación, tanto el azufre interno liberado, como el Azufre fuego, son liberados simultáneamente de las columnas Jakin y Boaz, y se proyectan hacia el Arco Real, donde se funden entre sí, en la parte central de ese Arco Real o Real Arco, dando lugar al Rebis I, o Rebis Blanco, cuerpo hecho de dos cosas, Mercurio Interno Liberado y Azufre Fuego, los cuales son representados en el Rebis Blanco por dos núcleos: azufroso y mercurial, que son precisamente “Nuestro Mercurio” y “Nuestro Sol” En este punto ya sabemos dónde se encuentran ambos, y cuál ha sido su proceso de preparación.

En esta segunda etapa que se inicia, la Vía Rápida o la del Rebis, se llevan a cabo  en la misma forma que en la Primera Etapa, sólo que esta vez las palomas de Diana son enormes como botes alados y las águilas como trasatlánticos. Se llevan a cabo los mismos siete trabajos o acciones, de la primer etapa, pero ahora mucho más perfectos y eficaces. La partícula negra de la Primera Etapa, ahora consiste en otra absolutamente blanca, propia del Rebis Primero. Igual acontece con la Tercera Etapa: Se repiten los mismos trabajos que en las Dos Etapas anteriores, pero inconmensurablemente más profundos y significativos. La partícula que se trabaja ya no es negra, ni  blanca, sino roja, del Rebis Iluminado.

(Acápite 1 del Capítulo 19, continúa en próxima entrega, debido a su extensión. NR)

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