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Ireneo Filaleteo Cap. 18 – XI

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.                            AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.

Capítulo 18 Acápite 11

 

Ireneo Filaleteo precisa:

1.- Se debe poner el horno en un lugar clareado (luminoso, ajeno a tensiones, nerviosismos y dudas)

2.- Introducir carbones al Atanor u horno por arriba, más ardientes y después otros menos caldeados.

3.- Y finalmente tapar la cima para que no se forme ninguna entrada de aire (contaminado).

4.- La tapadera se protegerá con cenizas tamizadas (filtradas).

5.- Con un horno de esta naturaleza podemos llevar a cabo la Obra desde el principio hasta el final.

ANALISIS

El horno así preparado debe ser puesto en un lugar clareado, esto quiere decir que el Alquimista se debe colocar en el horno o vaso e imaginariamente debe expandir su materia y visualizarla en esa forma: ESPLANDECIENTE, y así la materia absorberá con mayor facilidad el Alkahest que efectivamente la hace transparente y luminosa.

El Alquimista, mientras realiza el Solve et Coagula debe mantener una actitud equilibrada, su cuerpo relajado, y la mente y corazón preparados para recibir la irradiación del Alkahest.

 

 

 

Asimismo debe estar en un lugar tranquilo no sujeto a interrupciones y que sea siempre el mismo lugar, pues está previamente imantado con pensamientos enaltecidos.

Sin perjuicio de lo anterior, se debe introducir carbones por la parte superior del horno y luego otros carbones más templados.

El Arte Real se inicia con la absorción de ardientes carbones que simbolizan la irradiación primera del Alkahest sobre la parte metálica.

Cuando el neófito recibe por primera vez al Alkahest, observa que ese Flujo Superior ataca directamente a una diminuta partícula  de su parte metálica, el primer restallazo del Alkahest lo siente como la irradiación de carbones ardientes y a continuación el Alkahest regula en el estudiante una absorción más sosegada de su Luz Superior.

Dicho esto mismo de otra manera: el introducir por arriba del Atanor carbones ardientes y posteriormente carbones de temperatura algo más reducida significa aplicar primero un Alkahest candente como brasas encendidas para quebrar u ordenar y aquietar los movimientos convulsivos y oscuros de la materia, e imponer después un ritmo más aquietado y normal mediante un Fuego Superior más suave y afinado.

En este único horno, que consiste en el cuerpo humano, se realiza la Obra de principio a final.

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