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Ireneo Filaleteo 18 – IX

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.                            AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.

Capítulo 18 Acápite 9

Ireneo Filaleteo puntualiza:

En esta ocasión Filaleteo describe otro horno o Atanor denominado horno común o Enrique el Lento.

* Este horno tiene la forma de una torre con un nido,

* Esta torre mide dos pies y algo más de altura,

* Este atanor mide de diámetro interior nueve pulgadas o un palmo común entre las láminas.

* Tiene aproximadamente, este atanor, dos pulgadas de espesor más abajo de cada lado.

* La parte que contiene al fuego está hecha con tierra de alfarero, es más espesa que la parte superior; de modo que va disminuyendo su grosor, de una manera insensible, hasta la parte superior.

ANALISIS

El horno denominado Enrique el Lento, simboliza tanto a la materia no trabajada, como al aura no perfeccionada.

Notre Dame de Paris, Pórtico de la Virgen: aparece un hombre barbado, cuyo cuerpo se ve encogido, distorsionado y retorcido, copiando las convulsiones que experimenta la materia al ser agitada violentamente por el Alkahest. Son las reacciones que se producen en la Tierra o Vaso a medida que sus componentes, uno tras otro, se licuan y se forjan, puesto que es en el cuerpo humano donde están las durezas metálicas que hay que desanudar y reducir y eso ha de acontecer  en ese mismo cuerpo o Vaso,  también conocido como Enrique el Lento. 

Es decir, representa al cuerpo no elaborado y a la irradiación o aura ovoidal.

Ambos cuerpos forman una redoma destinada a guardar el calor de la combustión externa que se recibe y de la fuerza (o energía) que expele el cuerpo.

El calor resultante del cuerpo y del aura se denomina ”fuego del alfarero”.

Por otra parte la tierra del alfarero es la tierra seca que hay que humedecer y ductilizar.

Seguidamente debe señalarse que las laminillas de hierro y de bronce revestidas con la tierra del alfarero, equivalen a la composición metálica y mineral de la tierra.

Annibal Barlet: Le fourneau cosmique, el Horno o Atanor cósmico

Este atanor posee una torre y un nido. La torre del atanor es un vaso que contiene el agua pura de su esencia mercurial, y el nido es el recipiente donde se realiza la gran obra.

Las descripciones que de ella se dan, medidas en pies y palmos, son metáforas que aluden al cuerpo físico humano.

La parte baja del cuerpo o vaso está confeccionado con tierra del alfarero, tierra reseca que debe ser humedecida, y en su interior lleva la esencia mercurial, es una tierra espesa. La tierra en general va disminuyendo su espesor y vastedad a medida que asciende el desarrollo de la Gran Obra.

El fuego de la materia no trabajada se va liberando en forma de calor, acción, sentimiento y pensamiento por medio de las ruedas o chakras, situados en la parte inferior del Atanor, que sudan en forma lenta. Se trata de un fuego caótico, sujeto a perfección.

Sin perjuicio de ese fuego situado en la parte baja, Enrique el Lento posee un fuego de intensidad intermedia, es una combustión no elaborada o digerida, no trabajada y no moldeada, es un fuego disperso, débil, pero suficiente como para mantener activo al cuerpo.

Este calor de fuerza intermedia otorga al vaso-cuerpo un calor en forma de imantación que le sirve para efectuar diversas conexiones.

Es un fuego interno de la tierra, cuya calidad depende de la intensidad en que el cuerpo libere su esencia mercurial y transmute su accionar negativo. Este fuego ascenderá lentamente sublimándose hacia la parte superior.

 

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