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Ireneo Filaleteo Cap 18 – V

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.                            AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.

Capítulo 18 Acápite 5

DEL HORNO O ATANOR FILOSÓFICO

1.- Ireneo Filaleteo, paso al oído, nos advierte que si buscamos a Nuestro Sol o Materia no elaborada en una sustancia graduada entre lo perfecto y lo imperfecto, puedes encontrar ese sol.

2.- Después de esto, disuelve el cuerpo del sol vulgar, lo cual es un trabajo de Hércules, y que se denomina “Nuestra Primera Preparación”.

En esta primera preparación se disuelve el encantamiento, encantorio o sortilegio que vencía al cuerpo o materia, y le impedía desarrollar su papel de macho, propio de la primera etapa antes de la formación del Rebis Blanco.

3.- Si sigues la primera Via, esto es, desarrollas el trabajo de la primera operación, necesitas emplear un fuego muy suave del principio al final.

4.- Si sigues la segunda, has de implorar la ayuda del tórrido Vulcano, es decir que necesitas emplear el mismo fuego que se administra al principio de la obra cuando se multiplican los pasos alquímicos, vale decir, que cuando el Sol corporal y la luna vulgar sirven de fermento al futuro elixir para perfeccionarlo.

Todo esto será para ti un verdadero laberinto del que no saldrás si no eres prudente.

 

ANALISIS

 

El propio trabajo alquímico comienza por la parte más oscurecida de la materia no elaborada, durante este lapso el Alquimista no tiene idea de lo que le espera, ni de las dificultades y obstáculos que tendrá que vencer. Sólo se limita a hacer el Solve et Coagula. Esto equivale a bañarse en un Fuego Flexible y Suave que va imantando a la materia poco a poco.

Si aplicaras a tu Caos la verdadera intensidad del Fuego, tu materia puede quemarse e invalidar el deseo de purificación, y tu tierra puede quedar detenida en su desarrollo.

Por ello el fuego en esta primera operación debe ser aplicado suavemente, todo se hace suavemente, y ello llevará a una ascensión segura, progresando a intervalos, mediante una imantación paulatina y permanente del Alkahest.

Cuando la Luz acumulada por cada Solve et Coagula alcanza un peso y cantidad suficiente, se hace sentir dolorosamente los efectos en la materia sin elaborar, materia oscurecida o piedra bruta. Allí comienzan serios desajustes entre la línea espiritual que se quiere seguir y las tendencias abajadas, oscuras y turbulentas de la materia no domeñada por lo Superior.

El Aprendiz comienza a darse cuenta que la tarea aceptada y emprendida por él es mucho más difícil de lo que pensaba, y, por otra parte, que él no es el ejemplo y modelo de virtud que creía ser.

Por eso, encontrándose en una etapa intermedia, situado entre el comienzo y el final, con respecto a su materia, él mismo deberá decidir con madurez y conocimiento de causa si va o no a continuar con su trabajo alquímico.

Si decide con todo su ser y energía proseguir su desempeño en el Arte Real, deberá retornar a la primera etapa y experimentar el rigor, disciplina, y aguante que es menester para trabajar con el sol vulgar o materia no elaborada.

En su nuevo quehacer, en el recomenzar de su tarea, sentirá que todo aquello que lo hipnotizaba, lo divertía y lo apegaba a lo banal, se rompe pulveriza y es arrastrado por las tempestades provocadas por el primer Régimen Mercurial.

Sabe ya que su personalidad no tiene la sensatez, visión ni coraje para vencer ningún obstáculo y que él mismo, tal como se conoce, no es el dueño de su Yo superior ni de su destino.

En esta nueva etapa, el Alquimista comprende que el Caos y la oscuridad envuelven y aprisionan su materia, por ello haciendo conciencia de su propia negrura y limitación deberá aplicar un fuego fuerte y sostenido, que consiste en someter a sus capas metálicas a innumerables lavados ígneos.

En esto consiste pedir ayuda al tórrido Vulcano. La intensidad de este fuego es lo que se emplea en todo el proceso destinado a formar el Rebis, desde el caos integrado por un sol y luna desordenadamente entrelazados, hasta llegar al mismo Rebis. En particular cuando el Azufre Fuego se une con el Mercurio Interno Liberado bajo el amparo y guía del Alkahest produce dentro de la partícula una multiplicación mercurial de su esencia.

  • Imagen relacionadaTeseo, se adentró en el Laberinto de Creta y destruyó al Minotauro en las profundidades del laberinto del cual nadie nunca antes había podido salir. Ariadna, la hija del Rey de Minos, impulsada por su amor a Teseo, le entregó un ovillo de hilo de oro que le serviría de guía para salir del laberinto.  El laberinto representa a todo el trabajo que debe realizarse en la Gran Obra, Teseo es el Mercurio Interno, Ariadna es el Alkahest y el Minotauro es la oscuridad o la materia no elaborada.

Cuando se está desarrollando esta segunda etapa, debes procurar no reiterar aquellas fluctuaciones hacia la oscuridad, etapas ya superadas, pues el real ascenso se detendrá si empiezas con complacencia a jugar con la Luz y la oscuridad, tendencia muy difíciles de conciliar, pues entras en un laberinto sin dimensiones, en el cual funcionan en ti dos fuerzas contrapuestas y distintas (Luz y oscuridad) que por complacerte en lo tenebroso no se amalgamarán, y de ese caos a menos que seas prudente en tu accionar, ese Azufre Fuego y ese Mercurio Interno Liberado no se amalgamarán.

 

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