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Ireneo Filaleteo Cap 17 – II

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.                            AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.

Capítulo 17 Acápite 2

DE LAS PROPORCIONES DEL VASO, DE SU FORMA, DE SU MATERIA Y DEL MODO  DE CERRARLO

 

Ireneo indica que para que se conforme el Rebis Blanco, se ha de tomar:

1.- Media onza de oro (o materia) y,

2.- Una onza de Mercurio, y si se añade el triple de Mercurio, todo el compuesto no debe exceder de dos onzas, tal es la proporción requerida para formar el Rebis Blanco.

3.- Si el vidrio no es espeso, no serás capaz de aguantar en el fuego, pues los vientos que se forman en el vaso por nuestro embrión, los romperán.

4.- Es preciso que el vaso esté cerrado por arriba con mucha cautela y diligencia, para que no haya ninguna fisura ni el menor agujero, de lo contrario, la obra perecerá.

ANALISIS

Repetiré por enésima vez, abusando de la tolerancia de los lectores, que en el desarrollo de la Alquimia Tradicional de Alto Grado, no se toman uno y otros elementos para unirlos manualmente con otros a fin de formar nuevos cuerpos, sino que el laborante siempre está trabajando con dos elementos básicos:

1.- El oro o la materia no trabajada de su propio cuerpo físico y con el Alkahest o fuego Sideral.

2.- Con la candente irradiación del Alkahest y Agua de Fuego y la ígnea irradiación de su propia materia u oro no trabajados, en ningún caso se refiere al oro o azufre que se vende en el mercado.

Catedral de Amiens, Francia: Pórtico de la Virgen -Madre: Desde lo alto cae el Rocío de los Filósofos, el Agua de fuego o Alkahest brindando los baños ígneos al Alquimista, burilando su piedra bruta.

Ireneo mide las cantidades de los materiales empleados mediante onzas, por ser una de las medidas usuales en su tiempo, no obstante onza en el leguaje alquímico representa el peso ínfimo con que se hacen las mezclas de los compuestos alquímicos que no se pueden medir por ser intangibles, motivo por el cual tales mediciones son prácticamente simbólicas como el máximo en este caso, quien distribuye y mide las energía con que trabajamos es el Alkahest, como ya lo he mencionado más atrás.

Ahora bien, al señalar el peso del material que se va a trabajar, Filaleteo indica dos situaciones diferentes:

  1. Media onza de materia y una onza de Mercurio o espíritu.
  2. La segunda fórmula, media onza de materia y una onza de mercurio a la que puede añadírsele tres onzas más de mercurio.

Con respecto a la segunda fórmula tenemos un material que pesa cuatro y media onzas.

¿Por qué el mismo Filaleteo advierte que todo el compuesto no debe exceder de dos onzas?

Esto se debe a que durante el proceso de elaboración de la Materia se decantan y desechan las superficialidades del Azufre, motivo por el cual este compuesto finalmente se reduce a las referidas y exigidas dos onzas.

Como sabemos, una vez que el Azufre madura dentro de la columna Boaz, hasta derivar en un perfecto Azufre Fuego, y en la Columna Jakin, por su parte el Mercurio coagulado arriba a su condición de Mercurio Interno perfecto, ambos son expulsados al exterior de las columnas donde estaban prisioneros, y caen al arco real donde se da nacimiento al Rebis Blanco.

 

El Azufre Fuego, es depositado en el núcleo azufroso, si bien se mira el material contenido en el núcleo azufroso, equivale a la mitad del material Mercurial contenido en el núcleo mercurial.

¿Por qué el material azufroso es menor que el material mercurial?

Porque el material azufroso es imperfecto y perfectible, por ende debe tener un espacio para completar sus estados de formación de Azufre Rojo, Fermento Azufroso y Jugo de Luna, en tanto que el contenido en el material Mercurial es completo y perfecto, por lo tanto no necesita probar espacio alguno porque no hay nada que completar.

El vidrio del vaso debe ser uniformemente consistente para que los vientos y tormentas producidas por el embrión o Rebis en formación no lo hagan explotar en pedazos, en efecto recordemos que el inicio del Rebis es antecedido por un feroz y recargado Nigredo que incluso se adentra en la parte inicial del Rebis Blanco, durante el cual el laborante se ve asediado por tempestades borrascosas, tormentas y huracanes que le acosan, debilitan y desequilibran, como son las inclementes y estremecedoras ráfagas de odio, miedo, pasión, desconfianza ira y depresiones.

El vaso debe estar herméticamente cerrado a fin de que no penetre en él ninguna idea ni nociones contrarias a las normas que reglan al desarrollo de nuestro trabajo, ni se fuguen por otra parte el Mercurio del compuesto, de lo contrario la obra perecerá.

 

 

 

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