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Ireneo Filaleteo Cap. 16 – III

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.                            AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.

Capítulo 16 Acápite 3

“DE LA AMALGAMA DEL MERCURIO Y DEL PESO CONVENIENTE DE UNO Y DE OTRO.”

 

Capítulo 16 Acápite 3

DE LA AMALGAMA DEL MERCURIO Y DEL PESO CONVENIENTE DE UNO Y DE OTRO.

La justa ley, en este caso quiere decir, que el Azufre y el Mercurio no deben estar alterados respecto a su correcto volumen y peso de manera que esa mezcla de consistencia parecida a la mantequilla, quede blanda y suelta, y que, sin embargo, se pueda formar con este compuesto pequeñas esferas  redondas a semejanza de la mantequilla, que es muy blanda y cede a la presión de los dedos. De modo que cuando las mujeres las lavan puedan formar con ellas una sola esfera más grande.

Ahora, si esa mantequilla es depositada en un plano inclinado, no se debe dejar o permitir que se escurra una sola gota del agua que contiene. Pues esa masa de Azufre y Mercurio tiene una formación ya definitiva, estructurada durante toda la Vía Larga mediante el trabajo de las siete Águilas… (fragmentación, licuación, fermentación, corrupción, putrefacción volatilización e igneidad), a la cual no se le agrega  ni se le extrae nada, y se mantiene sin alteración alguna cualquiera que sea su inclinación en los planos en que se la deposita.

 

ATALANTA FULGIENS Figura 13, el Emblema señala que: “El cobre de los filósofos es hidrópico y requiere ser lavado siete veces en el río, igual que el leproso Naamán en el Jordán”.  El tener que lavar siete veces la materia, significa que, para que esa tierra absorba con plenitud la Energía Mercurial, (Alkahest) con antelación debe someterse a diversos Regímenes de Fuego, cuya completitud, en el plano físico, se simboliza con el número  7. 

 

ANALISIS

La masa de este cuerpo en formación debe ser blanda y moldeable y, sobre todo, sus componentes Azufre y Mercurio deben estar indisolublemente adheridos entre sí, de modo que no se produzca la fuga del Mercurio.

Cualquiera sea el temporal o desestabilización que arremeta contra el laborante, no provoque el derrame de un ápice de la Luz ya lograda, estado de equilibrio que se impone sobre lo oscurecido es decir el compuesto es ya definitivo (Rebis Blanco o Rebis Primero), y no sufre conmoción alguna con cualquier estado desestabilizado que procure desviar de su trabajo al estudiante.

No obstante cualquier hecho torcido, oscuro y abajado que cometa el Alquimista, desbarata la formación del Rebis Blanco o del Rebis Primero.

 

 

 

 

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