Get Adobe Flash player

Ireneo Filaleteo, 1645. Cap 15 -I

REFLEXIONES MENORES SOBRE LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY.

EDITOR: FRITZ GOTTLIEB.       AUTOR: APIANO LEON DE VALIENTE.

“DE LA PURGACIÓN ACCIDENTAL DEL MERCURIO Y DEL ORO.”

Capítulo 15 Acápite 1

El  Azufre perfecto se extrae de las vísceras de la Tierra no elaborada,  mediante el debido trabajo de purgación.

Este Azufre  perfeccionable se encuentra entre los intersticios de la Tierra, en forma de trozos o arenilla de minerales, o sea, fragmentados en pedazos o reducidos a polvo.

Si ya está perfecto, sin ningún deterioro, quiere decir que está bastante puro, en caso contrario, púrgalo, límpialo, ya sea con Antimonio o Mercurio que es el Cemento Real, descomponiendo con Aguas corrosivas, para que dé lugar a la Putrefacción:
Fragmentación.

Licuación.

Fermentación.

Corrupción y

Putrefacción.

Y reduce al oro como grano o limadura de Oro, fúndelo en tu vaso, y ya está dispuesto.

Todo esto ya está delineado en los escritos anteriores, pero no está demás decir que todo se pone en correcto movimiento y acción  supra-consciente, mediante la acertada práctica del ¨Solve et Coagula”.

ANÁLISIS.

Cuando se dice que el Oro perfecto se extrae desde las vísceras de la Tierra, se refiere a los  componentes que se encuentran en el material del Vaso o Cuerpo, contaminados con muchas superficialidades, toda esta composición debe ser sometida a distintos procesos cuyas combinaciones y circulaciones en la Rota estrecha, eliminan todas las escorias, quedando sólo lo puro, aunque con algunas heterogeneidades.

Por otra parte, la liberación del Mercurio Interno que está como Mercurio coagulado, se lleva a cabo en las partes más profundas de la materia, en lo que está disperso semejando a pequeños trozos o granos de arena, puede también presentarse en forma bastante pura, pero lo usual es que el Mercurio esté empotrado o pegado a la mugre, en este último caso debe ser limpiado, ya sea con Alkahest, con Fuego Azufroso, Agua Mineral, azufre licuado o Rebis, y cocerlo una y otra vez en granos o limaduras transparentes, luego se funde al conjunto – Azufre, Fuego y Mercurio Interno Liberado  con el ¨Fuego del Alkahest” –  y ya está dispuesto el Mercurio (Rebis).

Para que todos estos logros se hagan perceptibles en  el Vaso o Cuerpo del Experimentador, se habrá de trabajar en la Obra Alquímica en todo instante.

Una vez que se ha despertado el Fuego Interno del Alquimista, hay que alimentar la llama interna con aceite incombustible (Rebis) día y noche.

Los comentarios están cerrados.

Regístrese en la comunidad
para recibir información y artículos sobre
Alquimia Tradicional de Alto Grado

Categorías